Sri Krisna Rasayatra

"“Cuando el alma escucha la flauta de Kṛṣṇa, deja atrás todo lo efímero. En el círculo del Rāsa no hay principio ni fin — solo amor, eternamente danzando con el Amado Supremo.”."

Que es el caturmasya para los Vaisnavas

El objetivo no es la austeridad por la austeridad, sino la purificación para servir a Krishna con amor puro.

Ganga Puja

"Om Devī Gange! Haripriye! Pāpa-hārini! Mokṣadāyini!

Radha Kunda

El verdadero baño en Rādhā-kuṇḍa no es solo físico, sino interno: es el baño en el deseo de servir a Śrīmatī Rādhārāṇī.

Danza Rasa

“Cuando el alma se une con Kṛṣṇa en el servicio amoroso, no hay diferencia entre el cielo y la tierra, entre la luna y el corazón.”

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Pasatiempo de Parshva Ekadasi

El pasatiempo de Pārśva Ekādaśī: Vāmanadeva y la entrega de Bali Mahārāja

En la quincena luminosa del mes de Bhādrapada, cuando llega Pārśva Ekādaśī, también conocido como Parivartinī o Vāmana Ekādaśī, los devotos recuerdan un maravilloso pasatiempo en el que la grandeza del Señor se encuentra con la humildad de Su devoto. Esta narración es presentada tradicionalmente en las glorias de Pārśva Ekādaśī como un diálogo entre Śrī Kṛṣṇa y Mahārāja Yudhiṣṭhira, donde el Señor explica la importancia de este día y recuerda Su relación con Bali Mahārāja.

Mahārāja Bali era nieto de Prahlāda Mahārāja e hijo de Virocana. Aunque pertenecía a la dinastía de los daityas, era un rey poderoso y generoso que había desarrollado una profunda inclinación hacia la adoración del Señor. Con la fuerza de sus austeridades, sacrificios y poder militar llegó a conquistar los tres mundos, incluyendo los territorios celestiales que se encontraban bajo la administración de Indra. Ante esta situación, los devas buscaron refugio en el Señor Viṣṇu.

El Señor decidió entonces aparecer como Vāmanadeva, un pequeño brāhmaṇa brahmacārī. Su apariencia era sencilla, pero Su presencia era extraordinariamente poderosa. Llevaba los elementos propios de un joven brāhmaṇa y se dirigió hacia el lugar donde Bali Mahārāja estaba realizando un gran sacrificio. Cuando Bali vio a aquel pequeño visitante, quedó profundamente impresionado por Su belleza, Su pureza y Su brillo espiritual. Como era costumbre entre los grandes reyes y anfitriones, Bali recibió a Vāmanadeva con respeto y le ofreció todo aquello que pudiera necesitar.

Bali le dijo que pidiera lo que quisiera, pues estaba dispuesto a concedérselo. Entonces Vāmanadeva hizo una petición aparentemente muy pequeña: solamente tres pasos de tierra que pudiera medir con Sus propios pies. Bali quedó sorprendido. Un rey que poseía grandes riquezas, tierras, ejércitos y poder podía ofrecer muchísimo más a aquel joven brāhmaṇa. Por eso le aconsejó que pidiera algo de mayor valor, pero Vāmanadeva permaneció firme en Su sencilla petición. Para quien está satisfecho con aquello que necesita, tres pasos pueden ser suficientes.

Bali aceptó. Y entonces ocurrió aquello que nadie podía imaginar. El pequeño Vāmanadeva comenzó a expandirse hasta revelar Su forma de Trivikrama, la manifestación gigantesca del Señor que abarca el universo. Con un paso cubrió la Tierra y con el segundo alcanzó las regiones celestiales. Ya no quedaba ningún lugar donde pudiera colocar Su tercer paso para completar aquello que Bali había prometido.

Entonces el Señor se dirigió a Bali y le preguntó dónde podría colocar Su tercer paso. En ese momento, Bali comprendió que aquel pequeño brāhmaṇa no era un ser ordinario. El universo entero había quedado cubierto por los dos pasos del Señor y no quedaba nada que pudiera llamar suyo. En lugar de intentar escapar de su promesa, Bali se inclinó ante Vāmanadeva y ofreció su propia cabeza como lugar para el tercer paso. Aquello que había comenzado como una pequeña donación de tierra terminó convirtiéndose en la entrega completa de sí mismo.

El Señor colocó entonces Su pie sobre la cabeza de Bali y lo envió a Sutala, una región de Pātāla. A los ojos del mundo podría parecer que Bali había sido derrotado y despojado de todo. Sin embargo, el significado espiritual del pasatiempo era completamente diferente. El Señor estaba liberándolo de aquello que todavía podía mantenerlo atado al orgullo de la posesión y estaba revelando la verdadera riqueza de su corazón. Al ver su humildad y su fidelidad a la palabra dada, Vāmanadeva quedó complacido con él.

La misericordia del Señor hacia Bali fue extraordinaria. Vāmanadeva no lo abandonó después de haberlo enviado a Sutala. Por el contrario, le prometió permanecer cerca de él y protegerlo personalmente. La narración de Pārśva Ekādaśī añade que posteriormente, en este Ekādaśī, Bali Mahārāja instaló una forma de Deidad del Señor en su residencia. De esta manera, aquello que aparentemente había sido una pérdida se convirtió en una relación todavía más íntima con Bhagavān.

Aquí aparece uno de los mensajes más profundos de este pasatiempo. Bali comenzó ofreciendo algo que consideraba suyo y terminó descubriendo que nada le pertenecía realmente. Cuando el Señor pidió tres pasos de tierra, parecía estar tomando las posesiones de Bali, pero en realidad estaba llevándolo hacia una entrega mucho más profunda. El tercer paso no encontró tierra disponible porque toda había sido cubierta por el Señor. Entonces encontró algo que todavía podía ofrecer: la propia cabeza de Bali, símbolo de su identidad, su orgullo y su voluntad personal.

Por eso la historia de Vāmanadeva y Bali Mahārāja no es simplemente la historia de una derrota. Es la historia de cómo una persona puede pasar de la posesión a la entrega. Bali no fue glorificado porque tuviera un gran reino, sino porque cuando llegó el momento de elegir entre conservar sus posesiones o mantener su palabra ante el Señor, eligió ofrecerse completamente. Su grandeza se manifestó en el momento en que ya no tenía nada material que ofrecer.

El Śrīmad-Bhāgavatam desarrolla ampliamente este pasatiempo y muestra otros detalles que enriquecen la comprensión de Bali Mahārāja, especialmente su relación con su maestro Śukrācārya, la advertencia que recibió y su decisión de no retirar la promesa hecha a Vāmanadeva. Allí podemos ver que la verdadera prueba de Bali no fue solamente entregar sus riquezas, sino permanecer firme en su compromiso incluso cuando hacerlo significaba perder todo aquello que había conquistado.

En las glorias de Pārśva Ekādaśī, Śrī Kṛṣṇa relaciona este pasatiempo con el significado particular del día. Durante Cāturmāsya, el Señor permanece descansando sobre el océano de leche y, en Pārśva Ekādaśī, cambia de posición. El Señor mismo explica que en este día los devotos deben adorar a Vāmanadeva o Trivikrama y recuerda la entrega de Bali. Así, el cambio de posición del Señor y la transformación interior de Bali quedan unidos dentro de una misma enseñanza espiritual.

Tal vez por eso este pasatiempo puede hablarnos de una manera tan cercana. También nosotros podemos pasar gran parte de nuestra vida construyendo algo que creemos que nos pertenece: nuestra posición, nuestros proyectos, nuestras posesiones, nuestras ideas e incluso nuestra imagen frente a los demás. Pero llega un momento en el camino espiritual en que el Señor nos invita a preguntarnos qué estamos realmente dispuestos a ofrecer.

Bali Mahārāja nos enseña que la rendición no significa que Dios quiera empobrecernos o quitarnos aquello que amamos. Significa comprender que todo lo que recibimos puede convertirse en una oportunidad para servir. Y cuando el Señor permite que algo salga de nuestras manos, también puede estar abriendo un espacio para una relación más profunda con Él.

Pārśva Ekādaśī nos recuerda entonces que el cambio exterior del Señor puede inspirar un cambio interior en nosotros. Podemos cambiar de lado, como una expresión simbólica de volver nuestro corazón hacia Hari. Podemos dejar el orgullo por humildad, la posesividad por gratitud, el deseo de controlar por confianza y la necesidad de recibir por el deseo sincero de servir.

La narración tradicional de este Ekādaśī también glorifica la adoración de Vāmanadeva, la escucha de Sus glorias, la práctica del ayuno y la vigilia nocturna cuando las circunstancias lo permiten. Se mencionan además ofrendas de yogur mezclado con arroz y plata a una persona cualificada. Estas instrucciones pertenecen a la descripción tradicional del vrata y deben comprenderse dentro de la práctica devocional de cada persona y de las instrucciones recibidas de su propia tradición espiritual.

Así, Pārśva Ekādaśī nos permite contemplar dos movimientos que parecen diferentes pero que están profundamente relacionados. El Señor cambia de posición durante Su descanso trascendental y Bali cambia de posición dentro de su propio corazón. Deja de verse como el propietario de los tres mundos y se reconoce como alguien que puede ofrecerlo todo a los pies de loto del Señor.

Quizás esa sea una de las preguntas más hermosas que podemos llevar con nosotros al observar este Ekādaśī: ¿qué queda todavía por entregar? Tal vez no sean nuestras posesiones. Tal vez sea una actitud, un apego, una resistencia, un orgullo o esa parte de nosotros que todavía quiere controlar el resultado de todo lo que hace.

Bali Mahārāja finalmente comprendió que la verdadera protección no estaba en conservar sus reinos, sino en permanecer bajo la misericordia del Señor. Y Vāmanadeva mostró que cuando una entrega es sincera, el Señor no abandona a quien se refugia en Él.

Que al escuchar este pasatiempo podamos recordar que ninguna pérdida material puede compararse con la riqueza de recibir la misericordia de Bhagavān. Que Pārśva Ekādaśī nos inspire a ofrecer con mayor sinceridad aquello que tenemos y, sobre todo, aquello que somos.

Śrī Vāmanadeva Bhagavān ki jaya.
Mahārāja Bali ki jaya.
Trivikrama Bhagavān ki jaya.
Pārśva Ekādaśī vrata ki jaya.
Śrī Hari ki jaya.

Fuentes consultadas

Brahma-vaivarta Purāṇa — glorias de Pārśva/Parivartinī Ekādaśī. La narración tradicional presenta el diálogo entre Śrī Kṛṣṇa y Mahārāja Yudhiṣṭhira, la adoración de Vāmanadeva, la entrega de Bali Mahārāja, la instalación de la Deidad en su residencia y el cambio de posición del Señor durante Cāturmāsya.

Śrīmad-Bhāgavatam, Canto 8, capítulos 18–22. Fuente principal para ampliar el pasatiempo de Vāmanadeva y Bali Mahārāja, incluyendo la aparición de Vāmanadeva, Su llegada al sacrificio de Bali, la petición de los tres pasos, la expansión como Trivikrama y la entrega final de Bali.

Precisión sobre la aparición de Vāmanadeva. El Śrīmad-Bhāgavatam sitúa Su aparición en Śravaṇa-dvādaśī. Por ello, en esta entrada no se afirma que Vāmanadeva “apareció ese mismo día”, sino que se presenta el pasatiempo de Vāmanadeva como la narración vinculada tradicionalmente con Pārśva Ekādaśī.

Pasatiempo Annada Ekadasi

 El pasatiempo de Mahārāja Hariścandra

Cuando un rey lo perdió todo, pero no perdió la verdad

En tiempos antiguos vivió un rey cuya fama había trascendido las fronteras de su reino. Su nombre era Mahārāja Hariścandra y era conocido por su valentía, su rectitud y, sobre todo, por su absoluta fidelidad a la verdad. Era un gran soberano, rodeado de riquezas, servidores y honores, pero la cualidad que realmente distinguía su carácter era que jamás estaba dispuesto a abandonar la verdad, incluso cuando hacerlo podía haberle permitido escapar de una situación dolorosa. Su esposa se llamaba Chandramatī y tenía un hijo llamado Lohitāśva. La familia real vivía rodeada de las comodidades propias de su posición, sin imaginar que muy pronto todo aquello desaparecería.

Cuando la fortuna comenzó a desaparecer

Por la fuerza del destino y como resultado de reacciones anteriores, Hariścandra perdió su reino. Aquello que durante tantos años había considerado parte de su vida comenzó a desaparecer delante de sus ojos. Ya no tenía palacio, ejército ni riquezas. Pero la prueba todavía no había terminado. En medio de aquella situación llegó un momento en que tuvo que vender a su propia esposa y a su hijo, y finalmente terminó vendiéndose él mismo para poder cumplir con aquello que debía.

El gran rey, que alguna vez había gobernado un vasto territorio, terminó convertido en sirviente de un caṇḍāla, quien le encargó vigilar un crematorio. Su tarea consistía en cobrar las tarifas correspondientes a quienes acudían a realizar los últimos ritos para sus familiares fallecidos y recoger las ropas de los muertos. Era una labor que contrastaba de manera estremecedora con la vida que había conocido anteriormente. El hombre que había sido servido por muchos ahora servía en un lugar donde cada día contemplaba la separación, la muerte y el dolor humano.

Sin embargo, había algo que no había cambiado.

Hariścandra seguía siendo Hariścandra.

Aunque había perdido su reino, no había perdido su carácter. Aunque vestía como un sirviente, conservaba la dignidad interior de un hombre que había decidido permanecer fiel a la verdad. Aunque la vida lo había llevado a una situación que parecía completamente indigna para un rey, no abandonó sus principios.

El relato compara esta firmeza con el soma-rasa, cuya capacidad de otorgar inmortalidad no desaparece aunque se mezcle con otros líquidos. De la misma manera, la nobleza y la verdad de Hariścandra no desaparecieron porque las circunstancias exteriores hubieran cambiado.

Un rey sumergido en el dolor

Pasaron los años.

Hariścandra continuaba realizando aquella labor en el crematorio mientras llevaba en su corazón el peso de todo lo que había perdido. Ya no tenía el poder de antes, ni la compañía de su esposa, ni la alegría de su hijo. Su vida se había convertido en una larga prueba de paciencia y sufrimiento.

Un día, mientras se encontraba completamente abrumado, comenzó a preguntarse qué podía hacer.

¿Qué camino debía tomar?

¿A dónde podía ir?

¿Cómo podía liberarse de aquella situación?

Su mente estaba sumergida en una profunda ansiedad y su corazón parecía no encontrar ninguna salida. Había llegado a un punto en el que las soluciones materiales ya no podían ayudarlo. Había perdido aquello que un rey utilizaría normalmente para resolver sus problemas: riqueza, poder, influencia y posición.

Y precisamente cuando parecía que no quedaba ningún camino, apareció una persona que cambiaría el curso de su historia.

La llegada de Gautama Muni

Un día, un gran sabio pasó por aquel lugar. Era Gautama Muni.

Cuando Hariścandra vio al sabio, algo se despertó dentro de él. A pesar de encontrarse en una situación tan dolorosa, reconoció inmediatamente la presencia de una persona santa y se acercó con respeto. Ofreció sus reverencias y, con las manos juntas, comenzó a contarle todo lo que había sucedido.

Le habló de su antiguo reino.

Le habló de su familia.

Le habló de las pérdidas que había sufrido.

Le habló de su servicio en el crematorio.

Y finalmente le habló de la angustia que había llegado a dominar su corazón.

Gautama Muni escuchó atentamente.

El gran sabio se sorprendió profundamente al contemplar cómo aquel poderoso rey había terminado en una situación tan dolorosa. Pero su sorpresa se convirtió rápidamente en compasión. Gautama Muni comprendió que Hariścandra necesitaba algo más que una solución material. Necesitaba una oportunidad para purificarse y recuperar su conexión con la misericordia del Señor.

Entonces el sabio le habló de un día que estaba a punto de llegar.

El regalo de Gautama Muni

Gautama Muni le explicó que durante la quincena oscura del mes de Bhādrapada se encontraba un Ekādaśī extraordinariamente auspicioso llamado Ajā Ekādaśī, conocido también como Annada Ekādaśī. Le dijo que aquel día tenía un poder especial para destruir las reacciones pecaminosas y liberar al ser humano del sufrimiento producido por sus acciones anteriores.

El sabio le explicó que el Ekādaśī llegaría en apenas siete días y le dio una instrucción sencilla pero profunda: debía observar el ayuno con sinceridad y permanecer despierto durante la noche, dedicando su conciencia al Señor. Gautama Muni le aseguró que, por la misericordia de este Ekādaśī, las reacciones que habían causado su sufrimiento llegarían a su fin. También le dijo algo que debió resultar especialmente significativo para Hariścandra: que su encuentro no era accidental y que había llegado hasta él debido a sus propias actividades piadosas. Después de transmitirle estas instrucciones, Gautama Muni desapareció de su vista.

Hariścandra había pasado años buscando una salida sin encontrarla.

Ahora tenía una oportunidad.

No sabía todavía cómo se manifestaría la misericordia del Señor, pero decidió confiar en la instrucción del sabio.

El día de Ajā Ekādaśī

Finalmente llegó el día esperado.

Hariścandra observó el voto de Ajā Ekādaśī siguiendo las instrucciones que había recibido de Gautama Muni. Ayunó y permaneció despierto durante la noche. En lugar de dejarse consumir por la ansiedad que durante tantos años había dominado su corazón, puso su atención en el Señor y se refugió en aquella práctica espiritual que el sabio le había entregado.

Y entonces ocurrió algo extraordinario.

El relato afirma que, por la influencia de Ajā Ekādaśī, las reacciones de sus acciones anteriores fueron destruidas. Aquello que había parecido una cadena interminable de sufrimientos comenzó a desaparecer. La misericordia del Señor se manifestó de una manera que Hariścandra jamás habría podido imaginar.

Pero todavía faltaba la parte más conmovedora del pasatiempo.

El encuentro con su familia

La situación de Hariścandra comenzó a transformarse de una manera completamente inesperada. Su esposa y su hijo, de quienes había estado separado durante tanto tiempo, volvieron a encontrarse con él. El relato nos dice que su hijo, que había muerto, fue restaurado a la vida.

El dolor de tantos años comenzó a transformarse en alegría.

La separación comenzó a convertirse en encuentro.

La desesperanza comenzó a convertirse en esperanza.

Y desde los cielos comenzaron a escucharse sonidos auspiciosos. Los devas hicieron sonar sus instrumentos celestiales y flores comenzaron a caer sobre Hariścandra, su esposa y su hijo.

El mismo hombre que había pasado tantos años rodeado de muerte ahora contemplaba nuevamente la vida de su hijo.

El mismo hombre que había sido separado de su esposa volvía a tenerla a su lado.

Y el mismo rey que había perdido su reino recibió nuevamente su posición.

El reino restaurado

La misericordia de Ajā Ekādaśī no terminó con la recuperación de su familia. Hariścandra recuperó también su reino y pudo volver a gobernar sin los obstáculos que anteriormente habían provocado su caída.

Pero podemos imaginar que el rey que regresó al trono ya no era exactamente el mismo hombre que había salido de él.

Había conocido la riqueza y la pobreza.

Había conocido el honor y la humillación.

Había conocido la compañía de su familia y la separación.

Había experimentado el poder y la absoluta impotencia.

Y, sobre todo, había descubierto que cuando todo aquello sobre lo cual había construido su seguridad desapareció, todavía podía refugiarse en la verdad y en el Señor.

Quizás por eso la historia de Hariścandra no es simplemente la historia de un rey que recuperó su reino.

Es la historia de un hombre que descubrió una riqueza que no podía perderse con la fortuna material.

La verdadera prueba

Cuando escuchamos este pasatiempo podemos sentirnos atraídos naturalmente por el final. Nos conmueve que Hariścandra recupere a su esposa, que su hijo vuelva a la vida y que su reino le sea devuelto. Pero existe algo todavía más profundo en la historia.

Hariścandra no sabía cómo iba a terminar su prueba.

Cuando estaba trabajando en el crematorio no sabía que algún día volvería a ser rey.

Cuando estaba separado de su familia no sabía que volvería a abrazarlos.

Cuando se encontraba sumergido en la angustia no sabía que Gautama Muni aparecería en su camino.

Su única certeza era que debía continuar siendo fiel a la verdad.

Y ahí encontramos una enseñanza que puede acompañarnos durante toda nuestra vida espiritual.

A veces nosotros también queremos conocer el final antes de continuar caminando.

Queremos saber cuándo terminará una dificultad.

Queremos saber cuándo llegará la respuesta a nuestras oraciones.

Queremos saber cuándo una situación cambiará.

Pero el bhakti nos enseña muchas veces a caminar incluso cuando todavía no podemos ver el camino completo.

Hariścandra no conocía el final.

Pero continuó.

La misericordia llega de una manera inesperada

Hay otro detalle hermoso en este pasatiempo. Hariścandra no encontró la solución mientras estaba sentado en su antiguo palacio. La encontró cuando se encontraba en la situación más humilde y dolorosa de su vida.

Gautama Muni llegó hasta él.

Y le entregó algo que no podía comprarse con ninguna riqueza.

Le entregó conocimiento.

Le entregó una práctica espiritual.

Le entregó esperanza.

Le habló de Ajā Ekādaśī.

Esto nos recuerda que la misericordia puede aparecer en momentos que nosotros mismos consideraríamos completamente desfavorables. A veces pensamos que una situación difícil significa que hemos sido abandonados por el Señor, cuando puede estar ocurriendo exactamente lo contrario: quizá esa situación esté preparando el corazón para recibir una enseñanza que de otra manera no escucharíamos.

El relato no nos invita a buscar el sufrimiento. Nos invita a no desperdiciar espiritualmente aquello que la vida nos presenta.

Lo que Annada Ekādaśī puede enseñarnos

La historia de Hariścandra puede acompañar nuestra observancia de Annada Ekādaśī de una manera muy especial. No solamente estamos dejando de consumir ciertos alimentos. Estamos intentando retirar nuestra atención de aquello que normalmente ocupa nuestros sentidos para dirigirla nuevamente hacia Hari.

Hariścandra perdió muchas cosas, pero no permitió que la adversidad destruyera su integridad. Cuando llegó el momento de observar Ekādaśī, no lo hizo simplemente como una formalidad. Recibió la instrucción de Gautama Muni con fe y la llevó a la práctica.

Por eso, cuando llegue Annada Ekādaśī, podemos recordar al rey en aquel crematorio, cansado y lleno de tristeza, pero todavía dispuesto a escuchar. Podemos recordar al sabio que apareció cuando parecía no existir ninguna salida y podemos recordar que la misericordia de Kṛṣṇa puede manifestarse cuando menos la esperamos.

Quizás nuestro propio Ekādaśī pueda convertirse entonces en una oración sencilla:

"Mi querido Kṛṣṇa, así como Hariścandra permaneció firme cuando perdió todo, ayúdame a permanecer firme en el servicio cuando las circunstancias no sean como deseo. Ayúdame a no perderte mientras intento recuperar tantas otras cosas."

Cuando la verdad se convierte en refugio

Al final de la historia, Hariścandra recuperó su reino, su esposa y su hijo. Los devas celebraron su liberación y el relato concluye diciendo que, cuando finalmente dejó este mundo, sus familiares y súbditos lo acompañaron al mundo espiritual. Las glorias de Ajā Ekādaśī son presentadas como tan poderosas que escuchar o estudiar este pasatiempo se considera también una práctica de gran mérito espiritual.

Pero quizás podamos guardar en nuestro corazón una imagen diferente de Hariścandra.

No solamente la imagen del rey que volvió al trono.

Sino la del hombre que permaneció de pie cuando ya no tenía trono.

La del esposo que continuó siendo fiel cuando estaba separado de su esposa.

La del padre que soportó la pérdida de su hijo.

La del servidor que, aunque había sido rey, aceptó realizar una labor humilde sin abandonar sus principios.

Y finalmente la del devoto que recibió una instrucción de un sabio y tuvo la fe suficiente para seguirla.

Esa es la imagen que podemos llevar con nosotros cuando celebremos Annada Ekādaśī.

Porque en ocasiones la vida nos hace creer que hemos perdido demasiado. Perdemos proyectos, seguridad, relaciones, reconocimiento o aquello que pensábamos que permanecería para siempre. Entonces podemos recordar a Hariścandra y preguntarnos qué es aquello que realmente no estamos dispuestos a perder.

Que podamos perder muchas cosas antes que nuestra conexión con Kṛṣṇa.

Que podamos perder comodidad antes que nuestra sinceridad.

Que podamos perder reconocimiento antes que nuestro servicio.

Que podamos atravesar momentos de incertidumbre sin abandonar la fe.

Porque quizás la verdadera victoria de Hariścandra no fue recuperar su reino.

Fue no haber perdido su corazón.

Y cuando finalmente apareció la misericordia, todo aquello que parecía perdido pudo ser restaurado.

La enseñanza de Ajā Ekādaśī

La historia concluye recordándonos que Ajā Ekādaśī, también llamada Annada Ekādaśī, es presentada como un día de profunda purificación y refugio en el Señor. El relato tradicional afirma que quien observa este Ekādaśī con fe queda liberado de las reacciones de sus actos y que escuchar o estudiar sus glorias posee un gran beneficio espiritual.

Pero para nosotros, quizás el regalo más hermoso de este pasatiempo sea la oportunidad de comprender que un día sagrado no es solamente una fecha en el calendario.

Es una puerta.

Una oportunidad para detenernos.

Para recordar.

Para cantar.

Para escuchar.

Para ofrecer.

Para volver a confiar.

Y mientras observamos Annada Ekādaśī podemos recordar a aquel rey que lo perdió todo y que, aun en medio de la oscuridad, permaneció fiel.

Hariścandra no sabía cuándo terminaría su prueba.

Pero Kṛṣṇa sí lo sabía.

Y quizás eso sea suficiente para nosotros también.

Mahārāja Hariścandra ki jaya.

Gautama Muni ki jaya.

Ajā Ekādaśī ki jaya.

Annada Ekādaśī ki jaya.

Śrī Hṛṣīkeśa Bhagavān ki jaya.

Śrīla Prabhupāda ki jaya.

Śrī Guru-paramparā ki jaya.


Fuente del pasatiempo

La fuente principal de esta narración es la sección sobre Bhādrapada-kṛṣṇa Ekādaśī, Ajā o Annada Ekādaśī, del Brahma-vaivarta Purāṇa, donde Śrī Kṛṣṇa narra a Mahārāja Yudhiṣṭhira la historia de Hariścandra y la instrucción que recibió de Gautama Muni.

Annada Ekadasi

Cuando la verdad permanece incluso en medio de la pérdida

Annada Ekādaśī, conocida también como Ajā Ekādaśī, aparece durante la quincena oscura del mes de Bhādrapada. Es una jornada especialmente relacionada con la purificación, la liberación de las reacciones kármicas y, de una manera muy profunda, con la capacidad de mantener la verdad y la fe cuando las circunstancias exteriores parecen arrebatarnos absolutamente todo.

Su historia está vinculada con Mahārāja Hariścandra, un rey famoso por su absoluta fidelidad a la verdad. Su vida llegó a una situación tan dolorosa que perdió su reino, sus riquezas, su posición y finalmente tuvo que separarse de su esposa y de su hijo. Sin embargo, aun cuando la fortuna parecía haberlo abandonado por completo, Hariścandra no abandonó aquello que consideraba su deber. La narración del Ekādaśī muestra entonces cómo, cuando todas las soluciones materiales parecen agotarse, puede aparecer una puerta espiritual inesperada.

La tradición presenta a Ajā Ekādaśī como un día especialmente poderoso para la purificación. El Señor Kṛṣṇa explica a Mahārāja Yudhiṣṭhira que quien observa este Ekādaśī y adora a Hṛṣīkeśa, el Señor que gobierna los sentidos, queda liberado de las reacciones de sus acciones pecaminosas. Incluso escuchar con fe las glorias de este día es descrito como espiritualmente beneficioso.

¿Qué significa Annada y qué significa Ajā?

Los nombres de este Ekādaśī nos permiten contemplarlo desde diferentes perspectivas. En muchas tradiciones se conoce como Ajā Ekādaśī y también como Annada Ekādaśī. El nombre Ajā puede relacionarse con aquello que no nace, una cualidad asociada con la naturaleza eterna del Señor, mientras que Annada se interpreta como "la que da alimento" o "la que nutre". Estas asociaciones pueden llevarnos a una reflexión muy hermosa: cuando el ser humano pierde aquello sobre lo cual había construido su seguridad, el verdadero alimento que necesita no siempre es material. También necesita recuperar la esperanza, la verdad, la fe y la conexión con el Señor.

¿Por qué observar Annada Ekādaśī?

La esencia del Ekādaśī no consiste únicamente en dejar de comer determinados alimentos. El ayuno es un medio para dirigir nuevamente nuestros sentidos hacia Kṛṣṇa. Śrī Caitanya Mahāprabhu mismo enseñó desde Su infancia la importancia de no consumir granos durante Ekādaśī, y Śrīla Prabhupāda explicó que la observancia vaisnava implica abstenerse de granos y legumbres durante este día.

Por eso podemos recibir Annada Ekādaśī como una oportunidad para simplificar nuestra vida durante un día y hacer espacio para aquello que normalmente queda desplazado por nuestras ocupaciones. Cantar más, escuchar Hari-kathā, leer el Bhagavad-gītā o el Śrīmad-Bhāgavatam, recordar los nombres del Señor, servir a los Vaiṣṇavas, ofrecer flores y alimentos permitidos, visitar el templo y compartir prasādam al día siguiente son formas de convertir el ayuno en una práctica de conciencia.

No se trata solamente de preguntarnos cuánto podemos dejar de comer, sino cuánto podemos acercarnos a Kṛṣṇa.

La enseñanza de Hariścandra

Quizás la enseñanza más profunda de este Ekādaśī se encuentra precisamente en la situación extrema de su protagonista. Hariścandra era un rey poderoso y, sin embargo, terminó trabajando en un crematorio. Había conocido el honor y terminó rodeado de muerte. Había tenido riqueza y terminó en la pobreza. Había tenido una familia y terminó separado de ella.

Pero hubo algo que no perdió: su determinación de permanecer fiel a la verdad.

Su historia nos recuerda que las circunstancias externas pueden cambiar de manera inesperada. Podemos perder posiciones, proyectos, relaciones, bienes o seguridades que considerábamos permanentes. Sin embargo, existe una riqueza interior que solamente puede perderse cuando nosotros mismos decidimos abandonarla.

Para un practicante de bhakti, esta historia puede convertirse en una pregunta personal: cuando las cosas no salen como esperaba, ¿mi fe depende de que todo esté bien?

Hariścandra nos enseña a mirar más profundamente.

La verdadera prueba de nuestra fe no siempre aparece cuando todo está funcionando. A veces aparece cuando no entendemos por qué estamos atravesando una determinada situación y aun así decidimos continuar sirviendo al Señor.

¿Cómo podemos observarlo?

En la práctica vaisnava, lo esencial es abstenerse de granos y legumbres durante Ekādaśī y dedicar el día a la conciencia de Kṛṣṇa. La observancia puede adoptar distintos niveles según la capacidad y las circunstancias de cada persona. Algunas personas realizan ayuno completo, mientras otras observan un ayuno con alimentos permitidos. Lo importante es que el esfuerzo esté acompañado de servicio, canto y recuerdo del Señor, y no se convierta únicamente en una prueba física.

En este Annada Ekādaśī podemos proponernos algo sencillo: cantar más rondas o cantar con mayor atención, escuchar una conferencia de Śrīla Prabhupāda, leer sobre Hariścandra, visitar el altar, ofrecer una lámpara o flores, hacer servicio para los Vaiṣṇavas y reservar un espacio del día para estar lejos del ruido cotidiano.

Y hay algo especialmente bello que podemos hacer inspirados por el nombre Annada: compartir alimento. Aunque el día de Ekādaśī se observan las restricciones propias del vrata, al llegar Dvādaśī podemos convertir el alimento en una expresión de servicio y misericordia ofreciendo y compartiendo prasādam.

Una invitación interior

Annada Ekādaśī puede convertirse entonces en una jornada para preguntarnos qué cosas estamos intentando sostener con nuestras propias fuerzas y cuáles necesitamos entregar nuevamente a Kṛṣṇa.

Hariścandra perdió un reino, pero no perdió su integridad.

Perdió riquezas, pero no perdió su fe.

Perdió su posición, pero no abandonó la verdad.

Y cuando finalmente llegó la misericordia del Señor, aquello que parecía completamente perdido pudo ser restaurado.

La enseñanza no necesariamente significa que todo aquello que perdemos en esta vida regresará de la misma manera. La enseñanza más profunda es que cuando nos refugiamos sinceramente en el Señor, incluso nuestras mayores dificultades pueden convertirse en caminos de purificación y crecimiento espiritual.

Por eso Annada Ekādaśī no solamente nos invita a ayunar.

Nos invita a recordar.

A limpiar.

A simplificar.

A confiar.

Y, sobre todo, a volver a poner a Kṛṣṇa en el centro de nuestra vida.

Annada Ekādaśī ki jaya.

Ajā Ekādaśī ki jaya.

Mahārāja Hariścandra ki jaya.

Śrī Hṛṣīkeśa Bhagavān ki jaya.

Śrīla Prabhupāda ki jaya.

Śrī Guru-paramparā ki jaya.

Fuente principal: Brahma-vaivarta Purāṇa, narración de las glorias de Bhādrapada-kṛṣṇa Ekādaśī, Ajā o Annada Ekādaśī. 


Pasatiempo Sayana Ekadasi

 El día en que el Señor descansa sobre el océano de leche

Cuenta la tradición que, cuando llega la luminosa Ekādaśī del mes de Āṣāḍha, el universo entero parece entrar en un momento de profunda quietud. Las lluvias comienzan a cubrir la tierra, los ríos aumentan su caudal y los bosques recuperan lentamente su verdor. Mientras la naturaleza inicia un nuevo ciclo de renovación, en los planos espirituales tiene lugar un pasatiempo lleno de belleza y significado.

En ese día, el Señor Śrī Viṣṇu, protector del universo y refugio de todos los seres, se recuesta sobre el infinito cuerpo de Ananta Śeṣa, la gran serpiente de mil capuchas que eternamente sirve al Señor con amor incondicional. Sus innumerables cabezas forman un lecho celestial, mientras el inmenso océano de leche permanece sereno bajo Su presencia.

A los pies del Señor se encuentra Śrī Lakṣmī Devī, la diosa de la fortuna, quien con infinita devoción masajea Sus pies de loto. Los sabios describen que no existe en aquel lugar preocupación, ansiedad ni temor. Todo está impregnado por una paz trascendental que no pertenece a este mundo.

Cuando los devas contemplan esta escena comprenden que ha comenzado un período muy especial. No significa que el Señor abandone la creación ni que deje de proteger a Sus devotos. El Supremo jamás duerme como lo hacen las almas condicionadas, pues Su conciencia permanece plenamente despierta en todo momento. Este descanso es un pasatiempo eterno mediante el cual enseña que toda la creación también necesita momentos de recogimiento, reflexión y renovación.

Los grandes ṛṣis observaban con atención este cambio y, siguiendo el ejemplo del Señor, suspendían sus largos recorridos durante la estación de las lluvias. Permanecían en un mismo lugar dedicando más tiempo al estudio de las escrituras, al canto del santo nombre y a la enseñanza del bhakti. Poco a poco esta práctica fue conocida como Cāturmāsya, los cuatro meses sagrados que comienzan con Śayana Ekādaśī y concluyen en Prabodhini Ekādaśī, cuando el Señor manifiesta nuevamente Su despertar.

Mientras Viṣṇu reposa sobre Ananta Śeṣa, el universo continúa existiendo únicamente por Su voluntad. El sol sigue iluminando los mundos, las estaciones continúan su curso y cada ser recibe el resultado de sus acciones. Todo permanece sostenido por el poder del Señor, aunque externamente Él manifieste este dulce descanso trascendental.

Los devotos comprenden entonces una enseñanza muy profunda. Así como el Señor entra simbólicamente en un estado de reposo, ellos también aprovechan este período para disminuir las distracciones del mundo y dirigir su atención hacia la vida interior. Muchos hacen votos especiales, otros incrementan el número de rondas del mahā-mantra, algunos estudian diariamente el Śrīmad-Bhāgavatam o el Bhagavad-gītā, mientras otros intensifican su servicio a los vaiṣṇavas. No se trata únicamente de realizar austeridades, sino de permitir que el corazón encuentre nuevamente el refugio en Kṛṣṇa.

Los ācāryas explican que existe un hermoso simbolismo en este pasatiempo. Mientras el Señor parece dormir, en realidad invita a las almas condicionadas a despertar. El verdadero sueño no pertenece a Viṣṇu, sino a quienes olvidan su naturaleza eterna como servidores del Señor. Cada Śayana Ekādaśī nos recuerda que ha llegado el momento de abrir los ojos del alma y renovar nuestro compromiso con la vida espiritual.

Después de cuatro meses de prácticas devocionales, austeridad y servicio, llega finalmente Prabodhini Ekādaśī. En ese día, los devotos celebran el despertar simbólico del Señor y el final de Cāturmāsya. Así, el descanso y el despertar de Viṣṇu enmarcan un período dedicado al crecimiento interior, recordándonos que toda transformación profunda comienza cuando el corazón aprende a aquietarse para escuchar con mayor claridad el llamado de Dios.

Por eso Śayana Ekādaśī no conmemora simplemente el descanso del Señor. Celebra el inicio de un tiempo de renovación espiritual, durante el cual cada devoto es invitado a acompañar a Viṣṇu con una vida más sencilla, una práctica más constante y un amor cada vez más profundo por Sus pies de loto.

Reflexión

Śayana Ekādaśī nos enseña que la vida espiritual también tiene sus estaciones. Así como la tierra necesita la lluvia para volver a florecer, el corazón necesita momentos de silencio, oración y contemplación para fortalecer su relación con el Señor. El descanso de Viṣṇu no representa inactividad, sino una invitación a detener el ruido del mundo y despertar la conciencia del alma. Quien aprovecha este tiempo para profundizar en el bhakti descubre que el mayor descanso no consiste en dormir el cuerpo, sino en permitir que la mente repose bajo la protección de los pies de loto de Śrī Hari.

Fuentes

  • Bhaviṣya Uttara Purāṇa, capítulo sobre Devā-Śayanī (Śayana) Ekādaśī.
  • Hari-bhakti-vilāsa, de Śrīla Sanātana Gosvāmī (capítulos sobre Ekādaśī y Cāturmāsya).
  • Padma Purāṇa, secciones que describen la observancia de Cāturmāsya y el descanso simbólico del Señor Viṣṇu.
  • Comentarios de Śrīla A. C. Bhaktivedanta Swami Prabhupāda sobre Cāturmāsya y la observancia de Ekādaśī.
  • The Book of Ekadasi, de Satsvarūpa dāsa Goswami.

Sayana Ekadasi

 

El Ekādaśī en que el Señor entra en Su descanso divino

Entre los veinticuatro Ekādaśīs que adornan el calendario vaiṣṇava, Śayana Ekādaśī ocupa un lugar muy especial. Se celebra durante la quincena creciente (Śukla Pakṣa) del mes de Āṣāḍha (junio-julio) y marca el comienzo del período conocido como Cāturmāsya, los cuatro meses sagrados en los que el Señor Viṣṇu entra simbólicamente en Su descanso trascendental. Por esta razón también recibe los nombres de Devā-Śayanī Ekādaśī, Hari-Śayanī Ekādaśī o Padmā Ekādaśī.

Las escrituras explican que, aunque el Señor Supremo jamás está sujeto al sueño material, manifiesta este pasatiempo para enseñar que la creación también sigue ciclos de actividad, recogimiento y renovación. Su descanso no es una señal de inactividad, sino una expresión de Su voluntad trascendental, mediante la cual inspira a los devotos a dedicar este período a una práctica espiritual más profunda.

Con Śayana Ekādaśī comienza Cāturmāsya, un tiempo especialmente apreciado por los santos y maestros espirituales. Tradicionalmente, durante estos cuatro meses los sannyāsīs suspendían sus largos viajes debido a la temporada de lluvias y permanecían en un mismo lugar para enseñar las escrituras, fortalecer la vida espiritual de los devotos y participar en programas de estudio, kīrtana y servicio. Con el tiempo, los gṛhasthas también adoptaron diversas prácticas de austeridad, ofreciendo pequeñas renuncias como una expresión de amor y gratitud hacia el Señor.

Aunque hoy las circunstancias son diferentes, muchos devotos continúan observando Cāturmāsya absteniéndose de ciertos alimentos o hábitos, no porque estos sean impuros, sino como una oportunidad para incrementar la atención en el canto del santo nombre, el estudio del Śrīmad-Bhāgavatam, el servicio a los vaiṣṇavas y la meditación en los pasatiempos de Śrī Kṛṣṇa.

Śayana Ekādaśī nos recuerda que la verdadera transformación espiritual no siempre ocurre en medio de grandes acontecimientos. Así como la naturaleza parece aquietarse durante la estación de las lluvias para prepararse para un nuevo florecimiento, el corazón del practicante también necesita momentos de silencio, introspección y renovación. El descanso simbólico del Señor invita al devoto a despertar de su propio sueño de olvido y fortalecer su refugio en los pies de loto de Bhagavān.

¿Cómo se observa Śayana Ekādaśī?

La observancia de este Ekādaśī sigue los mismos principios generales recomendados para todos los Ekādaśīs, aunque muchos devotos procuran vivirlo con un recogimiento aún mayor debido al inicio de Cāturmāsya.

Tradicionalmente se recomienda levantarse antes del amanecer, bañarse y ofrecer oraciones al Señor Viṣṇu o a Śrī Kṛṣṇa. Durante el día se procura dedicar más tiempo al canto del mahā-mantra, la lectura de las escrituras, especialmente el Bhagavad-gītā y el Śrīmad-Bhāgavatam, el servicio a los vaiṣṇavas y la escucha de hari-kathā. Como en los demás Ekādaśīs, se evita el consumo de cereales y legumbres, y quienes tienen la salud y las circunstancias adecuadas pueden observar ayunos más estrictos de acuerdo con la orientación de su maestro espiritual y su propia capacidad.

Más allá de la austeridad externa, los ācāryas insisten en que el verdadero propósito de Ekādaśī es purificar el corazón. Abstenerse de alimentos mientras la mente permanece ocupada en preocupaciones materiales tiene poco valor. En cambio, incluso una observancia sencilla adquiere un inmenso significado cuando se realiza con sinceridad, recordando al Señor y buscando servirlo con una actitud más humilde y amorosa.

El ayuno concluye al día siguiente, durante Dvādaśī, rompiéndolo en el horario indicado por el calendario vaiṣṇava. Las escrituras consideran este momento tan importante como el propio ayuno, pues completar correctamente el vrata forma parte de la ofrenda realizada al Señor.

Śayana Ekādaśī inaugura así un tiempo de renovación interior. Es una invitación a disminuir el ruido del mundo para escuchar con mayor claridad la voz de las escrituras, fortalecer la práctica del bhakti y recordar que el mayor despertar no ocurre cuando abrimos los ojos cada mañana, sino cuando el corazón despierta al servicio amoroso de Śrī Kṛṣṇa.

Fuentes

  • Bhaviṣya Uttara Purāṇa, donde el Señor Kṛṣṇa explica a Yudhiṣṭhira la gloria de Śayana (Devā-Śayanī) Ekādaśī.
  • Hari-bhakti-vilāsa, de Śrīla Sanātana Gosvāmī (observancia de Ekādaśī y Cāturmāsya).
  • Comentarios de Śrīla A. C. Bhaktivedanta Swami Prabhupāda sobre la práctica de Ekādaśī y Cāturmāsya.
  • Caitanya-caritāmṛta, Madhya-līlā (referencias a la observancia de Cāturmāsya por Śrī Caitanya Mahāprabhu).
  • The Book of Ekadasi, de Satsvarūpa dāsa Goswami, basado en los Purāṇas y recopilaciones tradicionales.

Yogini Ekadasi


Yoginī Ekādaśī es uno de los Ekādaśīs más profundos del calendario vaiṣṇava. Se observa durante la Kṛṣṇa Pakṣa (fase menguante de la luna) del mes de Āṣāḍha y es especialmente conocido por el poder de la misericordia y el perdón. Su relato enseña que incluso quien ha cometido una falta grave puede recuperar la gracia del Señor mediante el arrepentimiento sincero, la asociación con los santos y la observancia de Ekādaśī.

Entre los veinticuatro Ekādaśīs principales descritos en las escrituras védicas, Yoginī Ekādaśī ocupa un lugar muy especial por su extraordinario poder purificador. Los Purāṇas explican que la observancia sincera de este Ekādaśī puede destruir reacciones kármicas acumuladas durante muchas vidas y restaurar la relación del alma con el Señor Supremo.

El nombre "Yoginī" proviene de la palabra sánscrita yoga, que significa unión. En este contexto, representa el proceso mediante el cual el alma vuelve a conectarse con Kṛṣṇa mediante el servicio devocional, el arrepentimiento y el canto de Sus santos nombres.

Este Ekādaśī es narrado en el Brahma-vaivarta Purāṇa, donde el Señor Śrī Kṛṣṇa explica su importancia al rey Yudhiṣṭhira durante un diálogo recogido también en las recopilaciones tradicionales de Ekādaśī.

La enseñanza principal es que ninguna caída es definitiva cuando existe un deseo sincero de regresar al servicio del Señor.

¿Por qué observar Yoginī Ekādaśī?

Los grandes ācāryas explican que este Ekādaśī nos recuerda que el mayor obstáculo para la vida espiritual no son las dificultades externas, sino el olvido del servicio devocional.

En el pasatiempo de este Ekādaśī, una pequeña negligencia en el servicio termina produciendo grandes consecuencias. Sin embargo, también muestra que la misericordia divina siempre supera al castigo cuando el corazón se vuelve humilde.

Por ello, Yoginī Ekādaśī es considerado un día ideal para:

  • Pedir perdón por las ofensas cometidas consciente o inconscientemente.
  • Renovar nuestro compromiso con el servicio al guru y a Kṛṣṇa.
  • Incrementar el canto del mahā-mantra.
  • Leer las escrituras vaisnavas.
  • Servir a los devotos.
  • Practicar la humildad y la gratitud.

Beneficios espirituales

Las escrituras describen numerosos beneficios para quien observa Yoginī Ekādaśī con fe.

Entre ellos destacan:

  • Destruye grandes reacciones kármicas.
  • Purifica las ofensas nacidas de la negligencia espiritual.
  • Fortalece la determinación en el servicio devocional.
  • Despierta humildad y arrepentimiento genuino.
  • Concede la misericordia del Señor Viṣṇu.
  • Ayuda a superar los apegos materiales.
  • Favorece el progreso en bhakti.
  • Purifica tanto al practicante como a su familia.
  • Otorga méritos equivalentes a numerosas austeridades y actos de caridad descritos en los Purāṇas.

Naturalmente, dentro de la tradición Gauḍīya Vaiṣṇava, estos beneficios se entienden como un apoyo para el desarrollo del amor por Kṛṣṇa, no como un fin en sí mismos.

¿Cómo observar Yoginī Ekādaśī?

La práctica puede variar según la salud y las circunstancias de cada devoto, pero tradicionalmente incluye:

  • Realizar un saṅkalpa o intención espiritual desde la noche anterior.
  • Ayunar de granos y legumbres; quienes pueden, realizan ayunos más estrictos.
  • Incrementar el canto del mahā-mantra Hare Kṛṣṇa.
  • Leer el Bhagavad-gītā, el Śrīmad-Bhāgavatam o el Caitanya-caritāmṛta.
  • Escuchar hari-kathā.
  • Servir a los vaisnavas.
  • Evitar conversaciones mundanas, críticas y distracciones.
  • Romper el ayuno durante el período indicado en Dvādaśī.

Más allá de la austeridad externa, los maestros explican que el verdadero ayuno consiste en alejar la mente de todo aquello que nos separa de Kṛṣṇa.

La enseñanza central

Yoginī Ekādaśī nos recuerda que el Señor nunca abandona a quien desea regresar a Él.

Podemos cometer errores.

Podemos distraernos.

Incluso podemos alejarnos temporalmente del servicio.

Pero cuando el corazón vuelve humildemente hacia Kṛṣṇa, Su misericordia siempre es mayor que nuestras faltas.

Fuentes

  • Brahma-vaivarta Purāṇa, narración de Yoginī Ekādaśī.
  • Hari-bhakti-vilāsa de Śrīla Sanātana Gosvāmī.
  • Śrī Caitanya-caritāmṛta, enseñanzas sobre Ekādaśī y bhakti.
  • Comentarios de Śrīla A. C. Bhaktivedanta Swami Prabhupāda.
  • Compilación The Glories of Ekadashi, Bhakti Trust

Pasatiempo de Pandava Nirjala Ekadasi

 

En una ocasión, el gran sabio Śrīla Vyāsadeva se encontraba rodeado de discípulos y devotos, instruyéndolos acerca de las glorias de Ekādaśī. Los Pāṇḍavas, siempre deseosos de escuchar temas relacionados con el servicio devocional, se acercaron para recibir sus enseñanzas.

Yudhiṣṭhira Mahārāja ya conocía la importancia de observar cada Ekādaśī. Su madre Kuntī, sus hermanos y Draupadī seguían cuidadosamente estos votos sagrados. Todos comprendían que Ekādaśī era una oportunidad especial para dedicar la mente y el corazón al Señor Viṣṇu.

Sin embargo, entre ellos había uno que enfrentaba una dificultad muy particular.

Bhīmasena, el más fuerte de los hermanos, podía derrotar a gigantes, enfrentar guerreros invencibles y realizar hazañas imposibles para cualquier ser humano común. Pero había algo contra lo que parecía no poder luchar.

Su propio apetito.

Bhīma poseía un fuego digestivo extraordinario, conocido como vṛka-agni. Su hambre era tan intensa que incluso largos períodos sin alimento le resultaban extremadamente difíciles. Mientras observaba a sus hermanos cumplir cada Ekādaśī con determinación, sentía una mezcla de admiración y preocupación.

Finalmente decidió acercarse personalmente a Vyāsadeva.

Con humildad se postró ante él y habló con sinceridad.

—Mi querido abuelo y maestro espiritual, sé que observar Ekādaśī es muy importante. Mi madre, mis hermanos y Draupadī lo practican regularmente. Todos me aconsejan hacer lo mismo, pero debo confesarte algo.

Vyāsadeva escuchó atentamente.

—Dentro de mí arde un fuego que nunca parece satisfacerse. Puedo soportar heridas, batallas y grandes sufrimientos, pero me resulta muy difícil soportar el hambre. No creo ser capaz de observar todos los Ekādaśīs del año. Por favor, indícame algún proceso mediante el cual pueda obtener el beneficio de estas observancias sin tener que ayunar dos veces cada mes.

Vyāsadeva observó la honestidad de Bhīma y se sintió complacido.

No intentó avergonzarlo ni exigirle algo que sabía que sería extremadamente difícil para él. En lugar de eso, decidió mostrarle una práctica especial que pudiera seguir con determinación.

Entonces le dijo:

—Escucha atentamente, Bhīmasena. Existe un Ekādaśī extraordinario que aparece durante el mes de Jyeṣṭha. Si observas ese día con total sinceridad, absteniéndote no solamente de alimentos sino también de agua, obtendrás el beneficio espiritual de todos los Ekādaśīs del año.

Bhīma quedó sorprendido.

Ayunar un día completo sin agua parecía una tarea monumental.

Sin embargo, comprendió que aquella era una oportunidad única.

—Haré lo que me indicas —respondió.

Cuando llegó el día señalado, Bhīma tomó una firme determinación. Desde el amanecer comenzó el ayuno y se dedicó a recordar al Señor Kṛṣṇa.

Las horas pasaban lentamente.

El calor del verano se hacía intenso.

La sed comenzaba a sentirse.

Su poderoso cuerpo, acostumbrado a grandes cantidades de alimento, parecía protestar a cada instante.

Pero Bhīma continuó.

Recordaba las palabras de Vyāsadeva.

Recordaba que el propósito del ayuno no era simplemente dejar de comer, sino acercarse al Señor con un corazón sincero.

Durante todo el día permaneció ocupado escuchando temas espirituales, recordando a Kṛṣṇa y manteniendo firme su determinación.

Al llegar la noche, el desafío se volvió aún mayor.

Su garganta estaba seca.

Su cuerpo se sentía debilitado.

Pero se negaba a abandonar el voto.

Finalmente apareció el amanecer de Dvādaśī.

Bhīma había logrado completar el ayuno.

Cuando rompió el ayuno en el momento apropiado, los sabios y devotos glorificaron su esfuerzo.

Vyāsadeva se sintió muy complacido y explicó que quien observa este Ekādaśī con fe y devoción recibe las bendiciones asociadas a todos los Ekādaśīs del año.

Las escrituras describen además que los mensajeros de Yamarāja permanecen alejados de quienes observan sinceramente este voto y que tales personas reciben la protección de los sirvientes del Señor Viṣṇu.

Sin embargo, el corazón de esta historia no se encuentra en las recompensas descritas.

Lo más hermoso del relato es la sinceridad de Bhīmasena.

Él no intentó aparentar ser alguien diferente.

No ocultó sus limitaciones.

No fingió una fortaleza espiritual que no poseía.

Se acercó a su maestro espiritual con honestidad y pidió ayuda.

Y precisamente esa sinceridad atrajo la misericordia.

Por eso los vaiṣṇavas recuerdan este Ekādaśī no solamente como el día del ayuno sin agua, sino como la celebración de la humildad, la obediencia y la confianza en las instrucciones del guru.

Bhīma, el guerrero más poderoso de la Tierra, nos enseña que la verdadera fuerza no consiste en vencer enemigos externos, sino en ofrecer nuestro mejor esfuerzo para servir al Señor según nuestra capacidad.

Y así, año tras año, cuando llega Pāṇḍava Nirjala Ekādaśī, los devotos recuerdan a Bhīmasena luchando no contra ejércitos ni demonios, sino contra su propia naturaleza, para ofrecer un acto de amor y obediencia a Kṛṣṇa.



Fuentes

  • Brahma Vaivarta Purāṇa, narración de Nirjala Ekādaśī.
  • Ekādaśī: The Day of Lord Hari (compilación basada en los Purāṇas y presentada por la tradición Gauḍīya Vaiṣṇava).
  • Hari-bhakti-vilāsa de Śrīla Sanātana Gosvāmī.
  • Comentarios de los ācāryas Gauḍīya Vaiṣṇavas sobre la observancia de Nirjala Ekādaśī.

Pandava Nirjala Ekādaśī

 El rey de todos los Ekādaśīs

Pandava Nirjala Ekādaśī es uno de los Ekādaśīs más importantes del calendario vaisnava. Se observa durante el mes de Jyeṣṭha (mayo-junio) y recibe el nombre de Nirjala, que significa "sin agua". En este día, quienes tienen la capacidad física realizan un ayuno completo sin consumir alimentos ni agua desde el amanecer de Ekādaśī hasta el momento apropiado para romper el ayuno en Dvādaśī.

También es conocido como Bhīma Ekādaśī o Pāṇḍava Nirjala Ekādaśī, debido a la historia de Bhīmasena, uno de los cinco hermanos Pāṇḍavas.

Significado espiritual

Los Ekādaśīs son considerados días especialmente favorables para incrementar el servicio devocional, el canto del Santo Nombre y el recuerdo del Señor.

Nirjala Ekādaśī ocupa un lugar especial porque las escrituras explican que su observancia sincera otorga los beneficios espirituales de observar todos los Ekādaśīs del año.

Sin embargo, los ācāryas explican que el verdadero valor de este Ekādaśī no reside en la dificultad física del ayuno, sino en la sinceridad de la entrega al Señor.

El ayuno es un medio para aumentar la dependencia de Kṛṣṇa, la humildad y el recuerdo constante de Sus pies de loto.

¿Cómo observar Pandava Nirjala Ekādaśī?

Tradicionalmente los devotos:

  • Evitan todos los granos y legumbres desde Daśamī.
  • Realizan saṅkalpa o determinación espiritual para observar el Ekādaśī.
  • Cantan más rondas del Mahā-mantra.
  • Escuchan hari-kathā y leen escrituras vaisnavas.
  • Participan en kīrtana y servicio devocional.
  • Realizan ayuno completo sin agua si su salud lo permite.

Quienes no pueden realizar el ayuno completo pueden observar Ekādaśī según su capacidad física y siguiendo las instrucciones de sus maestros espirituales.

Beneficios mencionados en las escrituras

Las escrituras glorifican ampliamente este Ekādaśī:

  • Purifica reacciones kármicas acumuladas.
  • Incrementa la devoción hacia el Señor.
  • Fortalece el autocontrol y la determinación espiritual.
  • Concede el mérito espiritual de la observancia de los demás Ekādaśīs.
  • Ayuda al practicante a desarrollar desapego de las identificaciones materiales.
  • Atrae la misericordia de Śrī Hari.

Los vaiṣṇavas recuerdan que estos beneficios florecen plenamente cuando el Ekādaśī se observa con espíritu de servicio y no por orgullo o demostración de austeridad.

Enseñanza 

Pandava Nirjala Ekādaśī nos recuerda que el Señor no observa únicamente la austeridad externa.

Él observa la intención del corazón.

Bhīma no era un asceta perfecto.

No podía seguir fácilmente las mismas prácticas que otros.

Sin embargo, debido a su honestidad, humildad y determinación, recibió una bendición extraordinaria.

Así, este Ekādaśī nos invita a ofrecer nuestro mejor esfuerzo, según nuestra capacidad, con el único deseo de agradar a Śrī Hari.

Fuentes

  • Brahma Vaivarta Purāṇa
  • Padma Purāṇa
  • Hari-bhakti-vilāsa
  • Comentarios y explicaciones de los ācāryas de la tradición Gauḍīya Vaiṣṇava sobre Nirjala Ekādaśī.

Pasatiempo de Parama Ekadasi

 La gloria de Parama Ekādaśī se encuentra en el Padma Purāṇa, dentro de las narraciones del Ekādaśī Māhātmya.

Hace mucho tiempo vivía un brāhmaṇa llamado Sumedha. Aunque era muy virtuoso y conocedor de los principios religiosos, era extremadamente pobre. Su esposa, Pavitrā, era una mujer ejemplar, completamente dedicada a su esposo y al servicio de Dios.

La pobreza de ambos era tan profunda que muchas veces no tenían suficiente alimento para comer. Sin embargo, a pesar de las dificultades, nunca abandonaban la adoración al Señor.

Los días pasaban entre privaciones. A veces llegaban visitantes a su humilde hogar, y aunque apenas tenían algo para sí mismos, Pavitrā insistía en ofrecer lo poco que poseían a los huéspedes. Prefería pasar hambre antes que faltar al deber sagrado de la hospitalidad.

Con el tiempo, Sumedha comenzó a sentirse profundamente afligido. Ver sufrir a su esposa le causaba dolor. Pensó entonces en abandonar el hogar y viajar lejos para intentar conseguir riqueza.

Una noche compartió su idea con Pavitrā.

Ella escuchó atentamente y luego respondió con gran sabiduría.

Le recordó que la verdadera felicidad no depende de la riqueza material. Todo lo que una persona experimenta es el resultado de acciones pasadas y de la voluntad del Señor. Si Kṛṣṇa deseaba bendecirlos, ninguna pobreza podría impedirlo; y si Él deseaba enseñarles desapego, ninguna riqueza sería permanente.

Sus palabras llenaron de paz el corazón de Sumedha.

Poco después, llegó a su casa un gran sabio llamado Kauṇḍinya Ṛṣi.

La pareja lo recibió con profundo respeto. Aunque apenas tenían alimentos, hicieron todo lo posible por servirlo.

Conmovido por su sinceridad y humildad, el sabio les preguntó qué deseaban.

Entonces Sumedha y Pavitrā revelaron sus dificultades y pidieron orientación espiritual.

Kauṇḍinya Ṛṣi les habló de la extraordinaria gloria de Parama Ekādaśī, que ocurre durante Puruṣottama Māsa. Les explicó que quien observa este Ekādaśī con fe y devoción recibe la misericordia especial de Śrī Hari.

También les enseñó una práctica adicional conocida como el Pañcarātra-vrata, una observancia devocional realizada durante varios días con austeridad, adoración y constante recuerdo del Señor.

Llenos de esperanza, Sumedha y Pavitrā siguieron cuidadosamente todas las instrucciones del sabio.

Ayunaron, cantaron los Santos Nombres, ofrecieron oraciones y dedicaron cada momento al servicio de Kṛṣṇa.

Su observancia fue tan sincera que el Señor quedó complacido.

Poco tiempo después comenzaron a manifestarse cambios inesperados. Llegaron oportunidades favorables, recibieron ayuda providencial y su situación material mejoró gradualmente.

Pero lo más importante fue que ambos desarrollaron una fe mucho más profunda y una fuerte atracción por la devoción.

La verdadera bendición no fue la riqueza que posteriormente recibieron.

La verdadera bendición fue descubrir que incluso en medio de la pobreza habían encontrado el tesoro más valioso: la dependencia de la misericordia de Śrī Hari.

Por eso las escrituras concluyen afirmando que quien escucha o relata las glorias de Parama Ekādaśī con fe obtiene gran beneficio espiritual y avanza firmemente en el sendero del bhakti.



📖 Padma Purāṇa – Parama Ekādaśī Māhātmya.

📖 Compilaciones tradicionales de Ekādaśī Māhātmya utilizadas en la tradición Gauḍīya Vaiṣṇava.

📖 Comentarios y publicaciones de la tradición de Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura y los ācāryas Gauḍīyas sobre la observancia de Ekādaśī y Puruṣottama Māsa.

Parama Ekadasi


Parama Ekādaśī es uno de los Ekādaśīs más sagrados y poco frecuentes del calendario védico. Aparece durante el mes de Puruṣottama Māsa (Adhika Māsa), el mes adicional que se presenta aproximadamente cada tres años para armonizar los calendarios lunar y solar.

La palabra Parama significa "supremo", "trascendental" o "excelso". Este Ekādaśī recibe ese nombre porque se considera especialmente poderoso para quienes desean avanzar espiritualmente y obtener la misericordia de Śrī Hari.

Las escrituras explican que la observancia de este Ekādaśī puede ayudar al devoto a superar obstáculos materiales, purificar el corazón y desarrollar una relación más profunda con el Señor.  

Los vaiṣṇavas celebran Parama Ekādaśī porque representa una oportunidad extraordinaria para intensificar el servicio devocional.

No se trata únicamente de ayunar. El verdadero propósito es dedicar el día a:

  • Escuchar hari-kathā.
  • Cantar el Santo Nombre.
  • Leer Bhagavad-gītā y Śrīmad-Bhāgavatam.
  • Recordar a Kṛṣṇa.
  • Servir a los devotos.
  • Cultivar humildad y gratitud.

Los ācāryas enseñan que Ekādaśī es el día favorito del Señor Hari, y que las actividades devocionales realizadas en este día producen resultados espirituales mucho más profundos que en otros momentos.

¿Cómo observar Parama Ekādaśī?

Tradicionalmente se recomienda:

🌿 Levantarse temprano y realizar maṅgala-ārati o sādhana matutina.

🌿 Incrementar el japa del mahā-mantra:

Hare Kṛṣṇa Hare Kṛṣṇa
Kṛṣṇa Kṛṣṇa Hare Hare
Hare Rāma Hare Rāma
Rāma Rāma Hare Hare

🌿 Evitar granos y legumbres.

🌿 Leer las glorias de Ekādaśī.

🌿 Participar en kīrtanas y hari-kathā.

🌿 Ofrecer flores, lámparas e incienso a las Deidades.

🌿 Permanecer ocupado en servicio devocional durante el día.

Muchos devotos también realizan vigilia parcial o completa durante la noche, dedicando tiempo adicional al canto de los Santos Nombres.

Beneficios de Parama Ekādaśī

Las escrituras describen numerosos beneficios:

✨ Purificación de reacciones kármicas acumuladas.

✨ Incremento de la fe y la determinación espiritual.

✨ Desarrollo de desapego hacia las preocupaciones materiales.

✨ Obtención de mérito espiritual superior a muchas austeridades ordinarias.

✨ Incremento del apego al Santo Nombre.

✨ Misericordia especial de Śrī Kṛṣṇa durante Puruṣottama Māsa.

Sin embargo, la tradición Gauḍīya enfatiza que el beneficio más elevado es el crecimiento del bhakti puro.

Oración para Parama Ekādaśī

Una oración sencilla que puede ofrecerse es:

"Oh Señor Kṛṣṇa, por favor permite que este Parama Ekādaśī purifique mi corazón y me acerque al servicio sincero de Tus pies de loto. Que pueda recordar siempre a Śrī Śrī Rādhā y Kṛṣṇa y servir a Tus devotos con humildad."

Pasatiempo Padmini Ekadasi

 Antes de sumergirnos en el pasatiempo, es importante señalar que esta información proviene de fuentes autorizadas dentro del Vaisnavismo:

Skanda Purana;  Uno de los 18 Puranas mayores, donde se narra originalmente esta historia por el Señor Krishna a Yudhishthira, y posteriormente por Pulastya Muni a Narada.

Gopal Champu; Obra compuesta por Srila Jiva Goswami, donde se describe un pasatiempo relacionado con Nanda Maharaja y Padmini Ekadasi .

Ekadasi Mahatmya;  .Texto compilado que presenta las glorias de las 26 Ekadasis, traducido y editado por devotos autorizados .

Brahma Vaivarta Purana;  Mencionado en enseñanzas de Srila Bhakti Nirmal Acharya Maharaj como fuente que describe las glorias de esta Ekadasi .

El Pasatiempo del Rey Kartavirya y la Reina Padmini 
Narrado según el Skanda Purana 

En la asamblea de los sabios, el rey Yudhishthira Maharaja, con profunda humildad, se dirigió al Señor Sri Krishna y preguntó:

"Oh Janardana, ¿cuál es el nombre de la Ekadasi que ocurre durante la quincena brillante (shukla paksha) del mes extra del año bisiesto? ¿Cómo se observa correctamente? Por favor, nárralo todo para mí" .

El Señor Krishna, complacido por la sincera curiosidad de Su devoto, respondió:

"Oh Pandava, la Ekadasi meritoria que ocurre durante la quincena brillante del mes extra del año bisiesto se llama Padmini. Es muy auspiciosa. El alma afortunada que la observa con gran determinación y fe retornará a Mi morada personal" .  

En la Treta Yuga, gobernaba el reino de Mahishmati Puri un poderoso rey llamado Kartavirya (también conocido como Kritaveerya). Pertenecía a la dinastía Haihaya y poseía mil reinas, todas ellas virtuosas y bellas .

A pesar de toda su riqueza, poder y esplendor, una profunda tristeza oscurecía el corazón del rey: no tenía un hijo. No había un príncipe que continuara su dinastía ni que protegiera el reino después de él.

El rey realizó sacrificios (yajnas) , adoró a los devas (semidioses) y ofreció respetos a sus antepasados (pitris), todo en busca de un heredero. Pero debido a la maldición de algún sabio de una vida pasada, no podía engendrar un hijo . 

Desesperado, el rey Kartavirya tomó una decisión drástica: abandonar el reino y realizar severas austeridades en el bosque. Vistió un taparabo de corteza, dejó crecer sus cabellos enmarañados (matted locks) y entregó las riendas del reino a sus ministros .

Una de sus reinas, la virtuosa Padmini —nacida en la dinastía Ikshvaku, hija del rey Harishchandra y la mejor de todas las mujeres—, vio a su esposo partir. Siendo una esposa casta y profundamente devota a su esposo, consideró que su deber era seguir sus pasos. Se quitó todas las joyas, vistió una simple tela y siguió a su esposo al bosque .  

La pareja real llegó a la cima del Monte Gandhamadana, un lugar sagrado y poderoso para la meditación. Allí, el rey Kartavirya realizó severas austeridades durante diez mil años, meditando y orando al Señor Gadadhara (el que sostiene el mazo) .

Pero aún así, no obtuvo un hijo.

La reina Padmini vio a su amado esposo consumirse hasta convertirse en "piel y huesos". Su corazón se llenó de compasión y determinación. Recordó entonces a la casta y poderosa Anasuya, la esposa del sabio Atri, conocida por sus poderes espirituales y su devoción . 

La reina Padmini se acercó con gran reverencia a Anasuya y le dijo:

"Oh gran dama, mi querido esposo, Kartavirya, ha estado realizando austeridades durante diez mil años, pero el Señor Krishna (Keshava), quien solo puede eliminar los pecados pasados y las dificultades presentes, aún no se ha complacido con él. Oh, afortunada, por favor, dime un día de ayuno que podamos observar y así complacer al Señor Supremo con nuestra devoción, para que Él me bendiga con un hermoso hijo que luego gobierne el mundo como emperador" . 

Al escuchar las conmovedoras palabras de la casta y devota Padmini, Anasuya respondió con alegría:

"Oh hermosa dama de ojos de loto, normalmente hay doce meses en un año, pero después de cada treinta y dos meses se añade un mes extra. Este mes es conocido como Adhika Masa o Purushottama Masa. Durante la quincena brillante de ese mes, hay una Ekadasi llamada Padmini Ekadasi.

Esta Ekadasi es muy poderosa. Quien la observe con devoción obtendrá el mérito de ayunar en todas las demás Ekadasis. Tú, que deseas un hijo, debes observar este sagrado voto con fe. Realiza el ayuno, adora al Señor Vishnu, canta Sus glorias y permanece en vigilia durante la noche. El Señor, complacido, te concederá un hijo" . 

La reina Padmini, llena de fe, observó Padmini Ekadasi con estricta devoción. Siguiendo las instrucciones de Anasuya:

  • Ayunó completamente (incluso sin agua, nirjala).

  • Adoró al Señor Vishnu con flores, incienso y lámparas de ghee.

  • Cantó el Santo Nombre y escuchó las glorias del Señor.

  • Permaneció en vigilia (jagaran) durante toda la noche, cantando y danzando en éxtasis . 

Al amanecer, después de romper el ayuno apropiadamente, el Señor Vishnu apareció ante la reina Padmini. Complacido por su inquebrantable devoción y su castidad, el Señor dijo:

"Oh Padmini, he escuchado tu oración. Te concedo un hijo. Este niño será invencible, extremadamente poderoso y no habrá nadie en los tres mundos que pueda derrotarlo, excepto el Señor Supremo mismo. Su nombre será Kartavirya Arjuna, y será un emperador legendario" .    Poco después, la reina Padmini dio a luz a un niño hermoso y fuerte. Fue llamado Kartavirya Arjuna. Creció para convertirse en un rey poderoso, famoso por su destreza y devoción.

La historia cuenta que más tarde, Kartavirya Arjuna derrotó y encarceló al propio Ravana, el demonio de diez cabezas que había sometido a todos los semidioses. Cuando el sabio Pulastya (abuelo de Ravana) rescató a Ravana de la prisión de Kartavirya Arjuna, el sabio Narada, asombrado, preguntó cómo era posible que Ravana fuera derrotado. Pulastya Muni reveló entonces que el poder de Kartavirya Arjuna provenía de los méritos acumulados por sus padres al observar Padmini Ekadasi .

Un Pasatiempo Adicional: Nanda Maharaja y el Señor Varuna

Según el Gopal Champu de Srila Jiva Goswami 

En el libro Gopal Champu, Srila Jiva Goswami describe otro pasatiempo relacionado con la gloria de Padmini Ekadasi:

Había una vez, Nanda Maharaja (el padre adoptivo de Krishna) estaba observando Ekadasi con gran determinación. Al día siguiente (Dwadashi), fue a bañarse al río Yamuna junto con todos los pastores de Vrindavan. Mientras meditaba antes de entrar al agua, los espías del Señor Varuna (el dios del agua) lo llevaron al palacio de Varuna, creyendo que se había equivocado en el momento adecuado para el baño.

Cuando el Señor Krishna supo que Su padre había "desaparecido", saltó al Yamuna y fue directamente a la morada de Varuna. Al ver a Krishna, el Señor Varuna cayó a Sus pies y suplicó perdón:

"¡Mis hombres son ignorantes! No sabiendo nada, trajeron a Tu padre. Te ruego perdón" .

Krishna entonces tomó a Nanda Maharaja de regreso a la orilla, sin permitirle ver las opulentas riquezas de Varuna. Todos en Vrindavan se llenaron de alegría al ver a Nanda Maharaja sano y salvo.

Este pasatiempo demuestra cómo el Señor protege a Sus devotos que observan Ekadasi con fe.

Conclusión 

Padmini Ekadasi nos enseña que:

  1. La devoción pura (bhakti) es más poderosa que cualquier austeridad.

  2. El Señor Vishnu/Krishna siempre responde a la fe sincera de Sus devotos.

  3. Como dice el Padma Purana: "No hay mejor día de ayuno en el año que Padmini Ekadasi. Nada se le compara como dador de mérito, ya sea un sacrificio de fuego, conocimiento, educación o austeridad" .

  4. Y en palabras de Srila Prabhupada: "Ekadasi no es solo ayunar, es un día para aumentar nuestra conciencia de Krishna".

¡Hare Krishna! 🙏🌺

Que el Señor Purushottama te bendiga con devoción pura y te conceda un lugar en Su lila eterna.