19 de septiembre de 1965, puerto de Nueva York.
Un carguero llamado Jaladuta se aproximaba lentamente a la costa. En su cubierta estaba un anciano de 69 años, vestido con un sencillo dhotī azafrán y una chādara sobre los hombros. Su frente lucía tilakas blancas que brillaban bajo el sol de la mañana. Mientras contemplaba los rascacielos de Manhattan levantarse sobre el horizonte, no venía a buscar fortuna ni fama. Venía a cumplir una promesa hecha a su maestro espiritual hacía más de treinta años.
Su nombre era A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupāda.
Mucho antes de aquel viaje, en 1933, un joven llamado Abhay Charan De había recibido la iniciación de Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Ṭhākura en Calcuta. Su maestro le dio una instrucción que parecía imposible: llevar el mensaje de Śrī Caitanya Mahāprabhu al mundo occidental, en inglés.
Abhay guardó esa orden en lo más profundo de su corazón. Con el paso de los años, se convirtió en un hombre de familia, dueño de una pequeña farmacia. Pero en 1959, ya viudo y con los hijos criados, abandonó la vida hogareña y aceptó la orden de renuncia (sannyāsa), tomando el nombre de A.C. Bhaktivedanta Swami.
Desde entonces vivió en Vṛndāvana, en condiciones muy humildes, dedicado a traducir y comentar el Śrīmad-Bhāgavatam. Mientras escribía, soñaba con el día en que podría viajar a Occidente.
En 1965, la oportunidad llegó. La señora Sumati Morarji, propietaria de la compañía naviera Scindia, le ofreció un pasaje gratuito en un carguero con destino a Estados Unidos. Prabhupāda aceptó sin dudar.
El 13 de agosto de 1965 zarpó desde Calcuta a bordo del Jaladuta. Llevaba consigo muy poco: un baúl con libros, un paraguas, unas cuantas rupias y algunas provisiones secas. Era el único pasajero del barco.
El viaje duró casi un mes. El océano lo probó severamente. Prabhupāda sufrió dos ataques cardíacos y padeció fuertes mareos durante la travesía. Pero en medio de la tormenta, no perdió la fe. En su diario escribió una oración humilde:
“Mi Señor, Tú me has traído aquí. Hazme un títere en Tus manos y hazme bailar como Tú quieras.”
El 17 de septiembre de 1965, el Jaladuta atracó primero en el puerto de Boston, Massachusetts. Allí esperó antes de continuar hacia su destino final. Fue precisamente durante esos días de espera, a bordo del barco, cuando Prabhupāda escribió su famosa oración en su diario, la Markine Bhāgavata-dharma, que revela su estado interno:
“¿Cómo harán estas almas comprender el mensaje de Kṛṣṇa? No tienen ninguna cualificación espiritual. Pero sé que Tu Santo Nombre, Kṛṣṇa, es tan poderoso que puede liberarlos a todos. Si Tú deseas, que se cumpla este milagro.”
El 19 de septiembre de 1965, el Jaladuta llegó al puerto de Nueva York. Śrīla Prabhupāda bajó del barco con su dhotī azafrán, su chādara y sus tilakas, avanzando entre los modernos trajes y vestidos de la ciudad. Con esa fe absoluta en el poder del mahā-mantra, se adentró en Nueva York.
Nueva York era todo lo contrario a Vṛndāvana: ruidosa, fría, materialista y llena de prisas. Prabhupāda no tenía dinero, ni contactos, ni un lugar donde quedarse. Su salud era frágil y el clima, hostil.
Al principio se hospedó en el apartamento de un conocido, luego en habitaciones humildes y a veces inseguras. Pero su corazón estaba firme. Cada día traducía y escribía, continuando su obra monumental: el Śrīmad-Bhāgavatam en inglés.
Pronto se mudó al barrio de Bowery, una zona frecuentada por artistas, poetas y buscadores espirituales. Allí comenzó a dar charlas sobre el Bhagavad-gītā y a reunir a sus primeros oyentes. En ese ambiente bohemio, un pequeño grupo empezó a interesarse por sus enseñanzas.
Tompkins Square Park: el primer saṅkīrtana público
Śrīla Prabhupāda comprendió que la esencia de la misión era el saṅkīrtana, el canto congregacional del Santo Nombre. Un día llevó a sus primeros seguidores al Tompkins Square Park, en el Lower East Side.
Allí, bajo un árbol que hoy se conoce como el Árbol de Śrīla Prabhupāda, se sentó en el suelo con un pequeño kartāl en sus manos y comenzó a cantar:
Hare Kṛṣṇa Hare Kṛṣṇa
Kṛṣṇa Kṛṣṇa Hare Hare
Hare Rāma Hare Rāma
Rāma Rāma Hare Hare
Pronto, los jóvenes del barrio —hippies, músicos, buscadores de paz— se unieron al canto y al baile. El sonido trascendental inundó el aire de Nueva York, y algo único comenzó a despertar en sus corazones. Entre los presentes se encontraba el poeta beat Allen Ginsberg.
El 9 de octubre de 1966, el canto se prolongó durante dos horas, con kartāles, tambores y címbalos. Este día es recordado por los historiadores como el inicio oficial del movimiento Hare Kṛṣṇa fuera de la India.
La primera sede de ISKCON
En julio de 1966, Prabhupāda alquiló una pequeña tienda en el número 26 de la Segunda Avenida, en el Lower East Side. Ese lugar se convirtió en la primera sede del International Society for Krishna Consciousness (ISKCON), fundada ese mismo año.
Al principio no tenía discípulos formales. Pero entre los asistentes a sus charlas nocturnas encontró a sus primeros colaboradores, quienes se convirtieron en los primeros trustees de la sociedad. En ese pequeño local se sembró la semilla de lo que hoy es un movimiento mundial.
Poco a poco, más jóvenes se acercaron. Algunos se raparon la cabeza, adoptaron ropa devocional, comenzaron a cantar en las calles, a distribuir prasāda y los libros de su maestro.
El mensaje
La llegada de Śrīla Prabhupāda a Estados Unidos no fue solo un viaje geográfico, sino un acto divino de misericordia. Demostró que con fe en Kṛṣṇa y obediencia al guru, lo imposible se vuelve posible.
Su vida nos enseña que un solo devoto puro, completamente rendido, puede transformar el destino del mundo entero.
Aquel anciano sādhu, que había llegado sin recursos materiales, conquistó el mundo con el poder de la compasión y el Santo Nombre. En apenas doce años —desde 1965 hasta su partida en 1977—, Prabhupāda tradujo más de sesenta volúmenes de literatura védica, estableció más de cien templos y comunidades agrícolas, e inició a miles de discípulos en los seis continentes.
🌸 Verso de glorificación
Markine Bhāgavata-dharma
Predicando el Bhāgavata-dharma
Adaptación poética de Śrīla B.K. Atulananda Ācārya
¡Oh, Maestro! ¡Qué grande es Tu gracia, Kṛṣṇa, con este caído!
Ahora que aquí me tienes, haz lo que quieras conmigo.
Pienso que al enviarme aquí guardas algún plan,
si no, no me habrías traído a este horrible lugar.
Todos están aquí absortos en pasión e ignorancia,
y al consejo de Vasudeva no dan importancia.
Pero si Tu gracia sin causa les concedes,
todo saldrá correcto, pues Tú todo lo puedes.
¿Cómo entenderán la dulzura de Tu servicio?
Oro para convencerlos de que es tan propicio.
Por Tu deseo estas almas están ahora en māyā,
y solo por Tu deseo podrán ser salvadas.
Te pido que las liberes de este cautiverio
y que entiendan Tu mensaje, si así es Tu deseo.
Tú mismo has encarnado como el Bhāgavatam;
quien lo escuche sumiso, bien lo entenderá.
De la pasión e ignorancia se liberará
y en su corazón no habrá ninguna suciedad.
¿Cómo entenderán Tu palabra trascendental?
Soy desventurado y bajo y sin capacidad.
Pero ya que me has traído aquí para hablar,
mi éxito o fracaso depende en Ti, nada más.
¡Oh, Maestro, solo puedo repetir Tu mensaje!
Haz que mi hablar sea apto para su aprendizaje.
Por Tu gracia mis palabras podrán ser puras
y al oír se aliviarán del dolor y la duda.
Oh, Señor, soy tan solo un títere en Tus manos;
hazme bailar y bailar como lo hayas pensado.
No tengo bhakti ni Veda, pero sí fe en el Nāma.
Haz que mi nombre Bhaktivedanta se haga realidad.
El mensaje final
La llegada de Śrīla Prabhupāda a Estados Unidos no fue solo un viaje geográfico, sino un acto divino de misericordia. Demostró que con fe en Kṛṣṇa y obediencia al guru, lo imposible se vuelve posible.
Su vida nos enseña que un solo devoto puro, completamente rendido, puede transformar el destino del mundo entero.
Śrīla Prabhupāda ki jaya.Śrī Guru-paramparā ki jaya.Śrī Caitanya Mahāprabhu ki jaya.Śrī Kṛṣṇa-nāma saṅkīrtana ki jaya.
Fuentes para profundizar
Para conocer directamente los detalles de la travesía puede consultarse The Jaladuta Diary, basado en las anotaciones que Śrīla Prabhupāda realizó durante su viaje de 1965. También es especialmente importante la oración Mārkine Bhāgavata-dharma, escrita por él en Boston después de su llegada.
Los pasajes relacionados con la misión de Śrīla Prabhupāda, sus primeros días en Estados Unidos y la expansión inicial de la conciencia de Kṛṣṇa pueden profundizarse en Śrīla Prabhupāda-līlāmṛta, así como en las cartas, conversaciones y obras de Śrīla Prabhupāda.
Estas fuentes permiten acercarnos tanto a los acontecimientos históricos como a la dimensión espiritual que el propio Śrīla Prabhupāda dio a aquel viaje.











