Sri Krisna Rasayatra

"“Cuando el alma escucha la flauta de Kṛṣṇa, deja atrás todo lo efímero. En el círculo del Rāsa no hay principio ni fin — solo amor, eternamente danzando con el Amado Supremo.”."

Que es el caturmasya para los Vaisnavas

El objetivo no es la austeridad por la austeridad, sino la purificación para servir a Krishna con amor puro.

Ganga Puja

"Om Devī Gange! Haripriye! Pāpa-hārini! Mokṣadāyini!

Radha Kunda

El verdadero baño en Rādhā-kuṇḍa no es solo físico, sino interno: es el baño en el deseo de servir a Śrīmatī Rādhārāṇī.

Danza Rasa

“Cuando el alma se une con Kṛṣṇa en el servicio amoroso, no hay diferencia entre el cielo y la tierra, entre la luna y el corazón.”

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Pasatiempo de Parshva Ekadasi

El pasatiempo de Pārśva Ekādaśī: Vāmanadeva y la entrega de Bali Mahārāja

En la quincena luminosa del mes de Bhādrapada, cuando llega Pārśva Ekādaśī, también conocido como Parivartinī o Vāmana Ekādaśī, los devotos recuerdan un maravilloso pasatiempo en el que la grandeza del Señor se encuentra con la humildad de Su devoto. Esta narración es presentada tradicionalmente en las glorias de Pārśva Ekādaśī como un diálogo entre Śrī Kṛṣṇa y Mahārāja Yudhiṣṭhira, donde el Señor explica la importancia de este día y recuerda Su relación con Bali Mahārāja.

Mahārāja Bali era nieto de Prahlāda Mahārāja e hijo de Virocana. Aunque pertenecía a la dinastía de los daityas, era un rey poderoso y generoso que había desarrollado una profunda inclinación hacia la adoración del Señor. Con la fuerza de sus austeridades, sacrificios y poder militar llegó a conquistar los tres mundos, incluyendo los territorios celestiales que se encontraban bajo la administración de Indra. Ante esta situación, los devas buscaron refugio en el Señor Viṣṇu.

El Señor decidió entonces aparecer como Vāmanadeva, un pequeño brāhmaṇa brahmacārī. Su apariencia era sencilla, pero Su presencia era extraordinariamente poderosa. Llevaba los elementos propios de un joven brāhmaṇa y se dirigió hacia el lugar donde Bali Mahārāja estaba realizando un gran sacrificio. Cuando Bali vio a aquel pequeño visitante, quedó profundamente impresionado por Su belleza, Su pureza y Su brillo espiritual. Como era costumbre entre los grandes reyes y anfitriones, Bali recibió a Vāmanadeva con respeto y le ofreció todo aquello que pudiera necesitar.

Bali le dijo que pidiera lo que quisiera, pues estaba dispuesto a concedérselo. Entonces Vāmanadeva hizo una petición aparentemente muy pequeña: solamente tres pasos de tierra que pudiera medir con Sus propios pies. Bali quedó sorprendido. Un rey que poseía grandes riquezas, tierras, ejércitos y poder podía ofrecer muchísimo más a aquel joven brāhmaṇa. Por eso le aconsejó que pidiera algo de mayor valor, pero Vāmanadeva permaneció firme en Su sencilla petición. Para quien está satisfecho con aquello que necesita, tres pasos pueden ser suficientes.

Bali aceptó. Y entonces ocurrió aquello que nadie podía imaginar. El pequeño Vāmanadeva comenzó a expandirse hasta revelar Su forma de Trivikrama, la manifestación gigantesca del Señor que abarca el universo. Con un paso cubrió la Tierra y con el segundo alcanzó las regiones celestiales. Ya no quedaba ningún lugar donde pudiera colocar Su tercer paso para completar aquello que Bali había prometido.

Entonces el Señor se dirigió a Bali y le preguntó dónde podría colocar Su tercer paso. En ese momento, Bali comprendió que aquel pequeño brāhmaṇa no era un ser ordinario. El universo entero había quedado cubierto por los dos pasos del Señor y no quedaba nada que pudiera llamar suyo. En lugar de intentar escapar de su promesa, Bali se inclinó ante Vāmanadeva y ofreció su propia cabeza como lugar para el tercer paso. Aquello que había comenzado como una pequeña donación de tierra terminó convirtiéndose en la entrega completa de sí mismo.

El Señor colocó entonces Su pie sobre la cabeza de Bali y lo envió a Sutala, una región de Pātāla. A los ojos del mundo podría parecer que Bali había sido derrotado y despojado de todo. Sin embargo, el significado espiritual del pasatiempo era completamente diferente. El Señor estaba liberándolo de aquello que todavía podía mantenerlo atado al orgullo de la posesión y estaba revelando la verdadera riqueza de su corazón. Al ver su humildad y su fidelidad a la palabra dada, Vāmanadeva quedó complacido con él.

La misericordia del Señor hacia Bali fue extraordinaria. Vāmanadeva no lo abandonó después de haberlo enviado a Sutala. Por el contrario, le prometió permanecer cerca de él y protegerlo personalmente. La narración de Pārśva Ekādaśī añade que posteriormente, en este Ekādaśī, Bali Mahārāja instaló una forma de Deidad del Señor en su residencia. De esta manera, aquello que aparentemente había sido una pérdida se convirtió en una relación todavía más íntima con Bhagavān.

Aquí aparece uno de los mensajes más profundos de este pasatiempo. Bali comenzó ofreciendo algo que consideraba suyo y terminó descubriendo que nada le pertenecía realmente. Cuando el Señor pidió tres pasos de tierra, parecía estar tomando las posesiones de Bali, pero en realidad estaba llevándolo hacia una entrega mucho más profunda. El tercer paso no encontró tierra disponible porque toda había sido cubierta por el Señor. Entonces encontró algo que todavía podía ofrecer: la propia cabeza de Bali, símbolo de su identidad, su orgullo y su voluntad personal.

Por eso la historia de Vāmanadeva y Bali Mahārāja no es simplemente la historia de una derrota. Es la historia de cómo una persona puede pasar de la posesión a la entrega. Bali no fue glorificado porque tuviera un gran reino, sino porque cuando llegó el momento de elegir entre conservar sus posesiones o mantener su palabra ante el Señor, eligió ofrecerse completamente. Su grandeza se manifestó en el momento en que ya no tenía nada material que ofrecer.

El Śrīmad-Bhāgavatam desarrolla ampliamente este pasatiempo y muestra otros detalles que enriquecen la comprensión de Bali Mahārāja, especialmente su relación con su maestro Śukrācārya, la advertencia que recibió y su decisión de no retirar la promesa hecha a Vāmanadeva. Allí podemos ver que la verdadera prueba de Bali no fue solamente entregar sus riquezas, sino permanecer firme en su compromiso incluso cuando hacerlo significaba perder todo aquello que había conquistado.

En las glorias de Pārśva Ekādaśī, Śrī Kṛṣṇa relaciona este pasatiempo con el significado particular del día. Durante Cāturmāsya, el Señor permanece descansando sobre el océano de leche y, en Pārśva Ekādaśī, cambia de posición. El Señor mismo explica que en este día los devotos deben adorar a Vāmanadeva o Trivikrama y recuerda la entrega de Bali. Así, el cambio de posición del Señor y la transformación interior de Bali quedan unidos dentro de una misma enseñanza espiritual.

Tal vez por eso este pasatiempo puede hablarnos de una manera tan cercana. También nosotros podemos pasar gran parte de nuestra vida construyendo algo que creemos que nos pertenece: nuestra posición, nuestros proyectos, nuestras posesiones, nuestras ideas e incluso nuestra imagen frente a los demás. Pero llega un momento en el camino espiritual en que el Señor nos invita a preguntarnos qué estamos realmente dispuestos a ofrecer.

Bali Mahārāja nos enseña que la rendición no significa que Dios quiera empobrecernos o quitarnos aquello que amamos. Significa comprender que todo lo que recibimos puede convertirse en una oportunidad para servir. Y cuando el Señor permite que algo salga de nuestras manos, también puede estar abriendo un espacio para una relación más profunda con Él.

Pārśva Ekādaśī nos recuerda entonces que el cambio exterior del Señor puede inspirar un cambio interior en nosotros. Podemos cambiar de lado, como una expresión simbólica de volver nuestro corazón hacia Hari. Podemos dejar el orgullo por humildad, la posesividad por gratitud, el deseo de controlar por confianza y la necesidad de recibir por el deseo sincero de servir.

La narración tradicional de este Ekādaśī también glorifica la adoración de Vāmanadeva, la escucha de Sus glorias, la práctica del ayuno y la vigilia nocturna cuando las circunstancias lo permiten. Se mencionan además ofrendas de yogur mezclado con arroz y plata a una persona cualificada. Estas instrucciones pertenecen a la descripción tradicional del vrata y deben comprenderse dentro de la práctica devocional de cada persona y de las instrucciones recibidas de su propia tradición espiritual.

Así, Pārśva Ekādaśī nos permite contemplar dos movimientos que parecen diferentes pero que están profundamente relacionados. El Señor cambia de posición durante Su descanso trascendental y Bali cambia de posición dentro de su propio corazón. Deja de verse como el propietario de los tres mundos y se reconoce como alguien que puede ofrecerlo todo a los pies de loto del Señor.

Quizás esa sea una de las preguntas más hermosas que podemos llevar con nosotros al observar este Ekādaśī: ¿qué queda todavía por entregar? Tal vez no sean nuestras posesiones. Tal vez sea una actitud, un apego, una resistencia, un orgullo o esa parte de nosotros que todavía quiere controlar el resultado de todo lo que hace.

Bali Mahārāja finalmente comprendió que la verdadera protección no estaba en conservar sus reinos, sino en permanecer bajo la misericordia del Señor. Y Vāmanadeva mostró que cuando una entrega es sincera, el Señor no abandona a quien se refugia en Él.

Que al escuchar este pasatiempo podamos recordar que ninguna pérdida material puede compararse con la riqueza de recibir la misericordia de Bhagavān. Que Pārśva Ekādaśī nos inspire a ofrecer con mayor sinceridad aquello que tenemos y, sobre todo, aquello que somos.

Śrī Vāmanadeva Bhagavān ki jaya.
Mahārāja Bali ki jaya.
Trivikrama Bhagavān ki jaya.
Pārśva Ekādaśī vrata ki jaya.
Śrī Hari ki jaya.

Fuentes consultadas

Brahma-vaivarta Purāṇa — glorias de Pārśva/Parivartinī Ekādaśī. La narración tradicional presenta el diálogo entre Śrī Kṛṣṇa y Mahārāja Yudhiṣṭhira, la adoración de Vāmanadeva, la entrega de Bali Mahārāja, la instalación de la Deidad en su residencia y el cambio de posición del Señor durante Cāturmāsya.

Śrīmad-Bhāgavatam, Canto 8, capítulos 18–22. Fuente principal para ampliar el pasatiempo de Vāmanadeva y Bali Mahārāja, incluyendo la aparición de Vāmanadeva, Su llegada al sacrificio de Bali, la petición de los tres pasos, la expansión como Trivikrama y la entrega final de Bali.

Precisión sobre la aparición de Vāmanadeva. El Śrīmad-Bhāgavatam sitúa Su aparición en Śravaṇa-dvādaśī. Por ello, en esta entrada no se afirma que Vāmanadeva “apareció ese mismo día”, sino que se presenta el pasatiempo de Vāmanadeva como la narración vinculada tradicionalmente con Pārśva Ekādaśī.

Parshva Ekadasi

Significado, práctica y propósito espiritual

Pārśva Ekādaśī, conocido también como Parivartinī Ekādaśī y en algunas tradiciones como Vāmana Ekādaśī, es el Ekādaśī de la quincena luminosa del mes de Bhādrapada. Se encuentra dentro del período de Cāturmāsya, los cuatro meses considerados especialmente favorables para profundizar en las prácticas espirituales, reducir aquello que distrae la conciencia y dedicar más tiempo al recuerdo del Señor. En 2026, Pārśva Ekādaśī corresponde al martes 22 de septiembre.

El nombre Pārśva o Parivartinī se relaciona con el cambio de posición del Señor Viṣṇu durante Su descanso sobre Śeṣa en el océano de leche. Esta imagen sencilla puede convertirse en una profunda meditación para quien observa este día. El Señor cambia de lado y nosotros también podemos preguntarnos qué necesitamos cambiar dentro de nosotros. Ekādaśī no se presenta solamente como una modificación de nuestros hábitos alimenticios, sino como una oportunidad para cambiar la dirección de nuestra conciencia y acercarla nuevamente al servicio, al recuerdo de Hari y a la vida espiritual.

Dentro de la tradición vaisnava, Ekādaśī es considerado un día especialmente favorable para intensificar el bhakti. El nombre Ekādaśī significa literalmente “el undécimo” y hace referencia al undécimo día de cada quincena lunar. Los devotos aprovechan estos días para disminuir las actividades que absorben innecesariamente la mente y dedicar mayor atención a escuchar las Escrituras, cantar los santos nombres, recordar los pasatiempos del Señor, asociarse con devotos y cultivar una actitud de servicio.

Pārśva Ekādaśī tiene además una relación especial con el Señor Vāmanadeva, por lo que en diferentes calendarios y tradiciones aparece bajo el nombre de Vāmana Ekādaśī. Esta relación nos invita a recordar al Señor en Su forma de Vāmanadeva y a contemplar las enseñanzas de Su misericordioso encuentro con Mahārāja Bali. Sin embargo, es importante distinguir esta celebración de la fecha específica de la aparición de Vāmanadeva, que el Śrīmad-Bhāgavatam describe en Śravaṇa-dvādaśī. El pasatiempo completo de Vāmanadeva y Bali Mahārāja merece una entrada propia, pues contiene enseñanzas profundas sobre la entrega, el desapego y la rendición al Señor.

¿Por qué observar Pārśva Ekādaśī?

La finalidad de observar Ekādaśī no consiste simplemente en dejar de comer determinados alimentos. El ayuno es una herramienta que puede ayudarnos a reducir temporalmente la atención puesta en las necesidades del cuerpo para disponer de más energía y tiempo para la vida espiritual. Cuando el ayuno se acompaña de śravaṇam, escuchar acerca del Señor, kīrtanam, cantar Sus santos nombres, smaraṇam, recordar Sus cualidades y pasatiempos, y sevā, ofrecer servicio, entonces adquiere un sentido mucho más profundo.

Las Escrituras glorifican ampliamente la observancia de Ekādaśī y describen sus beneficios mediante expresiones muy elevadas. Estas glorias nos animan a comprender que un día dedicado conscientemente a Hari puede tener una gran influencia sobre nuestro corazón. Más que buscar solamente los resultados prometidos por la observancia del vrata, podemos recibir este día como una oportunidad para detenernos, revisar nuestra vida y fortalecer nuestra relación con el Señor.

Ekādaśī también nos enseña a ejercer una forma consciente de renuncia. No se trata de rechazar el cuerpo ni de practicar austeridades por orgullo, sino de aprender a decir “no” a aquello que alimenta nuestros sentidos cuando eso nos permite decir un “sí” más sincero al servicio. Por esta razón, la austeridad debe estar acompañada de comprensión, humildad y devoción.


¿Cómo realizar Pārśva Ekādaśī?

La manera de observar Ekādaśī puede variar de acuerdo con la tradición vaisnava, la capacidad de cada persona y las instrucciones recibidas de su maestro espiritual. Tradicionalmente se evita consumir cereales, legumbres y determinados alimentos considerados no apropiados para Ekādaśī, mientras algunos devotos realizan ayunos más estrictos. Otros toman alimentos permitidos una vez al día o mantienen una alimentación sencilla. Quienes no pueden ayunar completamente pueden observar el día de una manera adecuada a sus circunstancias, procurando que la práctica no se convierta en una dificultad que les impida servir y recordar al Señor.

Lo esencial es comprender que el vrata no termina en la alimentación. Podemos comenzar el día con oración y recuerdo de Śrī Hari, dedicar más tiempo al canto de los santos nombres, leer o escuchar el Śrīmad-Bhāgavatam y otras Escrituras vaisnavas, participar en saṅkīrtana, ofrecer servicio en el templo o en el hogar y cultivar una actitud de mayor atención hacia nuestras palabras, pensamientos y acciones. También podemos aprovechar el día para reducir aquello que normalmente ocupa nuestra mente sin aportar a nuestra vida espiritual, como el entretenimiento excesivo, las distracciones innecesarias o las actividades que nos alejan del propósito del día.

Un Ekādaśī bien observado puede ser sencillo. No necesitamos convertirlo en una competencia de austeridad. Podemos preguntarnos: ¿cómo puedo utilizar este día para recordar más a Kṛṣṇa?, ¿qué puedo hacer para servir mejor?, ¿qué hábito quiero transformar?, ¿qué espacio puedo abrir en mi vida para escuchar y cantar con mayor atención?

Esta forma de observar Ekādaśī permite que el vrata deje de ser únicamente una práctica externa y se convierta en una experiencia de transformación interior.


El verdadero ayuno

Existe una dimensión del ayuno que va más allá del alimento. Podemos ayunar de la crítica, del orgullo, de la necesidad de tener siempre la razón, de hablar innecesariamente, de alimentar pensamientos que nos perturban o de buscar constantemente reconocimiento. Podemos intentar alimentar menos aquello que fortalece nuestro ego y nutrir aquello que fortalece nuestra relación con el Señor.

Por eso Pārśva Ekādaśī puede convertirse en un día para revisar no solamente lo que entra en nuestro cuerpo, sino también aquello que permitimos entrar en nuestra mente y nuestro corazón. ¿Qué estamos escuchando?, ¿qué estamos pensando?, ¿qué estamos diciendo?, ¿hacia dónde estamos llevando nuestra energía?

El verdadero propósito de la austeridad es favorecer el recuerdo de Dios. Si una práctica externa no nos ayuda a cultivar humildad, servicio y conciencia espiritual, debemos preguntarnos si hemos comprendido realmente su propósito.


Pārśva Ekādaśī y el cambio interior

El simbolismo del cambio de posición del Señor durante Cāturmāsya nos ofrece una hermosa enseñanza. Hay momentos en los que también necesitamos cambiar de lado. Cambiar de la preocupación hacia la confianza, del orgullo hacia la humildad, del deseo de controlar hacia la capacidad de ofrecer, de buscar únicamente nuestro beneficio hacia la disposición de servir.

Quizás cada Ekādaśī pueda ser una pequeña pausa para mirar hacia dónde estamos llevando nuestra vida. No necesitamos transformar todo de un día para otro. A veces una pequeña decisión tomada con sinceridad puede convertirse en el comienzo de un cambio profundo.

Pārśva Ekādaśī nos recuerda que la vida espiritual requiere movimiento. Así como el Señor cambia de posición en Su descanso trascendental, nosotros podemos cambiar nuestra manera de relacionarnos con el mundo y con nuestra práctica espiritual. Podemos dejar una actitud que ya no nos sirve y adoptar otra que nos acerque más al servicio.

Observar este Ekādaśī es, entonces, una invitación a hacer espacio para Hari. Espacio en nuestra alimentación, en nuestro tiempo, en nuestras palabras, en nuestra mente y finalmente en nuestro corazón. Que el ayuno externo pueda ayudarnos a cultivar un ayuno interior de aquello que nos aleja del amor y del servicio.

En este Pārśva Ekādaśī podemos recordar al Señor Vāmanadeva, cantar Sus santos nombres, escuchar Sus glorias y ofrecer nuestro día con sinceridad. No se trata solamente de cumplir un vrata, sino de permitir que ese vrata nos transforme.

Que podamos aprovechar este día para acercarnos un poco más a Śrī Hari, fortalecer nuestra práctica de bhakti y descubrir qué necesitamos cambiar dentro de nosotros para servir con mayor humildad, atención y amor.

Śrī Vāmanadeva Bhagavān ki jaya.
Pārśva Ekādaśī vrata ki jaya.
Śrī Hari ki jaya.


Fuentes

Śrīmad-Bhāgavatam, Canto 8, capítulo 18, para la aparición del Señor Vāmanadeva y la precisión sobre Śravaṇa-dvādaśī como el momento de Su aparición.

Śrīmad-Bhāgavatam, Canto 8, capítulos 19–23, para el contexto del encuentro entre Vāmanadeva y Mahārāja Bali y las enseñanzas relacionadas con la entrega al Señor.

Las fuentes tradicionales sobre las glorias de Pārśva/Parivartinī Ekādaśī fueron consultadas para la comprensión de su observancia y sus beneficios espirituales.