En el Śrīmad-Bhāgavatam, Canto Décimo, capítulo 5, se describe cómo Nanda Mahārāja, lleno de júbilo, organiza la ceremonia de nacimiento, invita a los brāhmaṇas, realiza ceremonias auspiciosas, distribuye caridad y cómo todo Vraja participa en la celebración.
La alegría de Nanda Mahārāja
Cuando la noche en que Kṛṣṇa apareció llegó a su fin, Gokula despertó bajo una alegría que parecía no tener límites. En la casa de Nanda Mahārāja había sucedido algo extraordinario: había nacido un niño y el corazón de Su padre estaba completamente inundado de felicidad. Nanda Mahārāja era conocido por su naturaleza generosa y bondadosa, pero aquel día su alegría era todavía mayor, porque podía contemplar a su pequeño hijo y compartir aquella dicha con todos los habitantes de Vraja.Después de bañarse, purificarse y vestirse apropiadamente, Nanda Mahārāja invitó a brāhmaṇas expertos en la recitación de mantras védicos y les pidió que realizaran los rituales auspiciosos correspondientes al nacimiento de su hijo. También se realizaron ceremonias para honrar a los semidioses y antepasados, y de esta manera la llegada del pequeño Kṛṣṇa fue recibida con una celebración llena de auspiciosidad.
Pero Nandotsava no fue solamente una ceremonia familiar. La alegría de Nanda Mahārāja se extendió por todo Gokula. Las esposas e hijas de los pastores comenzaron a llegar hermosamente vestidas, adornadas con joyas y flores, llevando en sus corazones bendiciones para el recién nacido. El Śrīmad-Bhāgavatam describe cómo las mujeres se acercaban a la casa de Nanda y ofrecían bendiciones a Kṛṣṇa, mientras los sonidos de diversos instrumentos musicales llenaban el ambiente.
Los pastores también participaron con enorme entusiasmo. La celebración se convirtió en una verdadera expresión de alegría comunitaria. Se salpicaban unos a otros con mezclas de yogur, leche condensada, mantequilla y agua, mientras la música y las risas llenaban los caminos de Vraja. No era simplemente una fiesta para celebrar el nacimiento de un niño. Era la expresión espontánea del amor de una comunidad que sentía que algo maravilloso había llegado a sus vidas.
Nanda Mahārāja, deseoso de compartir su felicidad, comenzó entonces a distribuir caridad. Dio ropas, adornos y vacas a los pastores y ofreció regalos a diferentes personas que habían acudido al festival. Su alegría no consistía solamente en recibir. Cuanto más feliz se sentía por el nacimiento de Kṛṣṇa, más deseaba compartir esa felicidad con los demás.
Este detalle contiene una enseñanza muy hermosa para nosotros. Cuando algo verdaderamente espiritual toca nuestro corazón, naturalmente nace el deseo de compartir. La felicidad de Nanda no se quedó encerrada dentro de su casa. Se convirtió en servicio, generosidad, alimento, regalos, música, asociación y alegría compartida.
También Rohiṇī, la madre de Balarāma, participó activamente en la celebración. Nanda Mahārāja y Yaśodā la honraron y ella, hermosamente vestida y adornada con flores y joyas, se ocupó de recibir a las mujeres que llegaban al festival. El Śrīmad-Bhāgavatam la describe como mahā-bhāgā, enormemente afortunada, por tener la oportunidad de criar juntos a Kṛṣṇa y Balarāma.
Y entonces podemos imaginar aquella escena de Vraja: las calles llenas de pastores, las gopīs acercándose a la casa de Nanda, las flores cayendo de sus cabellos, los sonidos de los instrumentos, los niños corriendo, las vacas adornadas y los hogares abiertos para recibir a quienes llegaban. En medio de todo aquello se encontraba Kṛṣṇa, el pequeño niño que había llegado silenciosamente durante la noche y que ahora se había convertido en el centro de la felicidad de todo Vraja.
El Śrīmad-Bhāgavatam dice que, desde la llegada de Kṛṣṇa a la morada de Nanda, Vraja se volvió especialmente opulenta y se convirtió en un lugar de pasatiempos para la diosa de la fortuna.
Aquí podemos detenernos un momento para contemplar la profundidad de Nandotsava.
Kṛṣṇa es el Señor Supremo, el origen de toda opulencia, y sin embargo en Vraja Su aparición se celebra de una manera íntima y sencilla. No aparece rodeado de un gran palacio ni sentado sobre un trono. Aparece como el hijo de Nanda y Yaśodā. Recibe el amor de una familia, las bendiciones de las gopīs y el cariño de los pastores. Los habitantes de Vraja no están pensando en filosofar sobre Su grandeza. Están felices porque tienen un niño al que pueden amar.
Esta es una de las características más dulces de Vraja-bhakti.
El Señor Supremo, a quien grandes yogīs y sabios buscan comprender, se deja conquistar por el amor de Sus devotos.
Nandotsava también tiene una relación especial con Śrī Caitanya Mahāprabhu. El Śrī Caitanya-caritāmṛta relata que los devotos de Mahāprabhu celebraron Janmāṣṭamī, conocida también como Nanda-mahotsava, vistiendo como pastorcillos de vacas y llevando recipientes de leche y yogur mientras cantaban el Santo Nombre. Śrī Caitanya Mahāprabhu y Sus asociados participaron con tanta alegría que terminaron cubiertos de leche, yogur y agua mezclada con cúrcuma.
De esta manera, la tradición de Nandotsava no quedó solamente en el recuerdo de una celebración ocurrida en Vraja. La alegría de Nanda Mahārāja continuó siendo celebrada por los devotos en la sucesión de Śrī Caitanya Mahāprabhu y continúa llegando hasta nosotros.
Quizás por eso Nandotsava puede enseñarnos algo muy sencillo y profundo: cuando Kṛṣṇa llega a nuestra vida, la devoción no debería convertirnos en personas cerradas sobre nosotros mismos. Al contrario, debería hacernos más generosos, más dispuestos a servir, a compartir alimento, a ofrecer flores, a cantar juntos, a recibir a los demás y a crear espacios donde otras personas también puedan experimentar algo de esa felicidad.
Nanda Mahārāja celebró el nacimiento de su hijo dando.
Dio caridad.
Dio alimento.
Dio regalos.
Dio protección.
Y, sobre todo, compartió su felicidad.
Tal vez esta sea una hermosa manera de comprender Nandotsava en nuestros propios tiempos. No necesitamos reproducir exactamente las circunstancias de Gokula para participar de su espíritu. Podemos abrir nuestra casa, nuestro altar o nuestro espacio de servicio y decir: "Kṛṣṇa ha llegado; celebremos Su presencia compartiendo algo con los demás".
Una fruta ofrecida con amor, unas flores para el altar, una preparación cocinada para los devotos, un plato de prasādam compartido con alguien que nunca ha escuchado sobre Kṛṣṇa, una donación para el servicio del templo o simplemente un kīrtana cantado con alegría pueden convertirse en pequeñas expresiones de ese mismo espíritu.
Porque Nandotsava no es solamente la celebración de un nacimiento.
Es la celebración de una alegría que quiere convertirse en servicio.
Y cuando recordamos a Nanda Mahārāja contemplando a su pequeño Kṛṣṇa, rodeado por los habitantes de Vraja, podemos comprender por qué los devotos sienten tanto afecto por esta festividad. En aquel momento, el Señor Supremo había elegido vivir como un niño entre Sus devotos y permitir que el amor fuera el lenguaje principal de Vraja.
Por eso, después de la noche de Janmāṣṭamī, llega el día de Nandotsava como una continuación natural de aquella alegría. La noche nos permitió contemplar la aparición de Kṛṣṇa; el día siguiente nos permite contemplar lo que sucede cuando esa presencia llena de felicidad el corazón de una comunidad.
Kṛṣṇa apareció.
Nanda celebró.
Vraja compartió su alegría.
Y el canto, la música, las flores, el prasādam y el servicio hicieron de aquella celebración una ofrenda colectiva de amor.
Que también nosotros podamos recibir a Kṛṣṇa de esa manera.
No solamente en nuestro altar, sino en nuestro corazón.
No solamente con una ceremonia, sino con servicio.
No solamente con palabras, sino compartiendo aquello que hemos recibido.
Y que cada celebración de Nandotsava nos recuerde que la verdadera alegría espiritual nunca se guarda para uno mismo.
Se comparte.
Śrī Nanda Mahārāja ki jaya.
Śrī Yaśodā Mā ki jaya.
Śrī Kṛṣṇa Nandotsava ki jaya.
Śrī Gokula-dhāma ki jaya.
Śrī Vraja-dhāma ki jaya.
Śrī Caitanya Mahāprabhu ki jaya.
Fuente principal
El relato se encuentra principalmente en el Śrīmad-Bhāgavatam, Canto Décimo, capítulo 5, "El encuentro de Nanda Mahārāja y Vasudeva", especialmente los versos 1–20. Allí se describen la ceremonia de nacimiento organizada por Nanda Mahārāja, la llegada de los habitantes de Vraja, la música, las celebraciones con leche, yogur y mantequilla, la distribución de caridad y la participación de Rohiṇī.
Para profundizar en la conexión de Nandotsava con la tradición de Śrī Caitanya Mahāprabhu puede consultarse el Śrī Caitanya-caritāmṛta, Madhya-līlā 15.17–23, donde se relata cómo Mahāprabhu y Sus devotos celebraron Nanda-mahotsava.






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