Un dulce recuerdo de Śrī Jhulan Yātrā
Había llegado la estación de las lluvias a Vṛndāvana.El cielo estaba cubierto por grandes nubes oscuras y, de vez en cuando, el sonido lejano de los truenos recorría los bosques de Vraja. La tierra, refrescada por las primeras lluvias, había adquirido un intenso color verde y las enredaderas se extendían entre los árboles cargadas de flores.
Los pavos reales abrían sus colas y danzaban al escuchar los truenos, mientras una suave brisa atravesaba los kuñjas.
Para quienes viven en Vraja, la naturaleza no es simplemente un paisaje.
Todo allí participa de los pasatiempos de Śrī Kṛṣṇa.
Cada árbol ofrece sombra, cada flor puede convertirse en una ofrenda y cada sendero parece conservar el recuerdo de los pasos de la Divina Pareja.
En uno de aquellos hermosos kuñjas, las sakhīs habían preparado algo muy especial.
Habían encontrado un lugar cubierto por ramas y flores, protegido de las miradas de quienes pudieran interrumpir la intimidad del bosque. Allí, entre árboles cargados de fragancias, comenzaron a preparar un hermoso hindola, un columpio destinado a Śrī Śrī Rādhā y Kṛṣṇa.
No era un columpio común.
Cada detalle había sido dispuesto pensando únicamente en Su placer.
Las cuerdas fueron adornadas con guirnaldas de flores. Las ramas cercanas fueron decoradas con hojas frescas y pequeñas enredaderas. En el asiento colocaron pétalos suaves y fragantes para que Rādhārāṇī pudiera sentarse cómodamente.
Una de las sakhīs observó el trabajo y sonrió.
Todo estaba listo.
Pero todavía faltaba lo más importante.
Encontrar a Śrīmatī Rādhārāṇī.
Mientras tanto, en otro sendero del bosque, Kṛṣṇa caminaba con Sus amigos.
Su cuerpo estaba adornado con flores silvestres y una pluma de pavo real descansaba sobre Su cabeza. Al escuchar el sonido de las nubes y contemplar la belleza de Vṛndāvana, Su corazón se llenó de alegría.
Entonces apareció una de las sakhīs.
Con una sonrisa misteriosa se acercó a Él.
No necesitaba explicar demasiado.
Kṛṣṇa comprendió inmediatamente.
Había llegado el momento de dirigirse hacia el kuñja.
Al mismo tiempo, Śrīmatī Rādhārāṇī también era conducida hacia aquel lugar por Sus amigas.
Cuando finalmente llegaron, el hermoso columpio esperaba bajo las ramas floridas.
Rādhā y Kṛṣṇa se sentaron juntos.
Las sakhīs comenzaron a cantar.
Una melodía suave llenó el bosque.
Entonces una de ellas tomó las cuerdas del columpio y comenzó a mecerlo lentamente.
Hacia adelante.
Hacia atrás.
Hacia adelante.
Hacia atrás.
El movimiento era tan suave que parecía que el propio viento estaba meciendo a la Divina Pareja.
Las flores de las guirnaldas comenzaron a balancearse y algunas cayeron suavemente sobre Rādhā y Kṛṣṇa.
Las sakhīs reían y cantaban.
Los pavos reales respondían desde los árboles.
Las nubes cubrían el cielo.
Y Vṛndāvana parecía convertirse en un escenario preparado especialmente para el encuentro de la Divina Pareja.
Una de las sakhīs aumentó un poco el movimiento del columpio.
Kṛṣṇa sonrió.
Rādhārāṇī miró a Sus amigas.
Todas comenzaron a reír.
En aquel momento no había ningún deseo personal.
Las sakhīs no pensaban en sí mismas.
Su felicidad consistía únicamente en contemplar la felicidad de Rādhā y Kṛṣṇa.
Esta es precisamente una de las meditaciones más profundas que podemos extraer de Jhulan Yātrā.
El servicio verdadero encuentra su propia felicidad en hacer feliz al Señor.
Cuando una sakhī adorna el columpio, no piensa:
"Qué hermoso trabajo he realizado."
Piensa:
"¿Será agradable para Rādhā y Kṛṣṇa?"
Cuando recoge una flor, no piensa:
"Esta flor es hermosa."
Piensa:
"¿Podrá ofrecerles algún placer?"
Cuando canta, no piensa:
"Qué hermosa es mi voz."
Piensa:
"Que este canto sea agradable para Ellos."
Ese cambio de conciencia transforma completamente el significado del servicio.
La misma acción puede realizarse buscando reconocimiento o puede realizarse buscando el placer de Bhagavān.
Exteriormente puede parecer igual.
Internamente, es completamente diferente.
La lluvia de Vṛndāvana
Mientras el columpio continuaba moviéndose, comenzaron a caer algunas gotas de lluvia.
Las sakhīs levantaron sus miradas hacia el cielo.
La lluvia aumentó lentamente.
Pero nadie quería abandonar el kuñja.
Las ramas de los árboles protegían el lugar y las flores parecían hacerse aún más fragantes con el agua.
Kṛṣṇa contemplaba las nubes.
Los pavos reales comenzaron nuevamente a cantar.
Y Śrīmatī Rādhārāṇī sonrió al escuchar la música de Vraja.
El sonido de la lluvia se mezcló con el kīrtana.
Por un instante parecía que toda la naturaleza estaba participando en el servicio.
No había separación entre el bosque, las flores, las nubes, los animales y los devotos.
Todo estaba relacionado con Kṛṣṇa.
Todo podía convertirse en servicio.
El secreto del columpio
Quizás por eso Jhulan Yātrā es una celebración tan querida.
El columpio se mueve constantemente, pero permanece sostenido.
Nuestra vida también se mueve.
Hay días de alegría y días de dificultad.
Hay momentos en los que sentimos una profunda inspiración espiritual y otros en los que nuestra mente parece estar muy lejos de Kṛṣṇa.
A veces cantamos con entusiasmo.
Otras veces tenemos que esforzarnos para pronunciar siquiera unas pocas rondas del santo nombre.
Pero el devoto aprende a regresar.
Una y otra vez.
Así como el columpio regresa hacia el centro después de cada movimiento, el corazón puede regresar al servicio después de cada distracción.
No necesitamos esperar a sentirnos perfectos para volver a servir.
Podemos regresar ahora.
Con lo que tenemos.
Con nuestras limitaciones.
Con nuestra mente todavía inquieta.
Con nuestro corazón todavía en proceso de purificación.
Y ofrecerlo todo.
La meditación para quien observa el festival
Cuando contemplamos las Deidades de Śrī Śrī Rādhā-Govinda sobre el columpio durante Jhulan Yātrā, podemos intentar recordar aquel ambiente de Vraja.
Podemos imaginar los bosques verdes.
Las flores.
La lluvia.
Los pavos reales.
Las sakhīs preparando cada detalle.
Y podemos hacernos una pregunta muy sencilla:
"¿Qué puedo hacer hoy para que Kṛṣṇa sea un poco más feliz?"
Quizás la respuesta sea cantar con más atención.
Quizás sea cocinar para ofrecer bhoga.
Quizás sea ayudar a alguien.
Quizás sea cuidar una planta.
Quizás sea limpiar el altar.
Quizás sea dejar de lado una discusión.
Quizás sea simplemente recordar el santo nombre durante unos minutos.
El servicio no siempre necesita ser extraordinario.
En Vṛndāvana, una pequeña flor puede convertirse en una ofrenda de amor.
La enseñanza de las sakhīs
Las sakhīs nos enseñan una de las verdades más elevadas del bhakti:
la felicidad más profunda aparece cuando dejamos de buscar nuestra propia satisfacción y comenzamos a buscar sinceramente el placer de Kṛṣṇa.
Por eso, cuando durante Jhulan Yātrā tomamos las cuerdas del columpio y las movemos suavemente, podemos recordar que nuestras manos también pueden convertirse en instrumentos de servicio.
Cuando cantamos, nuestra voz puede convertirse en una ofrenda.
Cuando decoramos, nuestros ojos pueden contemplar la belleza del Señor.
Cuando ofrecemos una flor, nuestras manos pueden expresar lo que las palabras no consiguen decir.
Y cuando simplemente permanecemos frente a las Deidades con lágrimas en los ojos, incluso ese silencio puede convertirse en oración.
Una oración para Jhulan Yātrā
Śrī Śrī Rādhā-Govinda,
permítanme aprender de las sakhīs de Vraja.
Que no busque ser reconocido por mi servicio.
Que no busque recibir elogios.
Que no piense primero en lo que puedo obtener.
Permítanme aprender a preguntar:
"¿Cómo puedo servir?"
Que mis manos puedan preparar Tu altar.
Que mis palabras puedan glorificar Tu santo nombre.
Que mis ojos puedan contemplar Tu hermosa forma.
Que mis alimentos puedan convertirse en ofrendas.
Que mi tiempo pueda pertenecerte.
Y que mi corazón pueda encontrar su verdadera felicidad en hacerte feliz.
Que cuando mi mente se aleje, pueda regresar.
Que cuando me sienta débil, pueda refugiarme nuevamente en Tu santo nombre.
Y que, como el columpio de Vṛndāvana, mi corazón pueda moverse en medio de las circunstancias de este mundo sin perder jamás el soporte de Tu servicio.
Reflexión final
Jhulan Yātrā puede comenzar con un hermoso columpio decorado con flores, pero su verdadera enseñanza termina mucho más profundamente, en el corazón.
El festival nos permite contemplar la belleza de Rādhā y Kṛṣṇa en Vraja, pero también nos pregunta qué clase de relación queremos desarrollar con Ellos.
Podemos observar desde lejos.
Podemos admirar la belleza.
Podemos disfrutar de la música.
O podemos acercarnos humildemente y preguntar:
"¿Puedo hacer algo para servir?"
Ese pequeño cambio puede transformar nuestra vida espiritual.
Porque el corazón del bhakti no consiste en intentar convertirse en el centro de la experiencia.
Consiste en aprender, poco a poco, a colocar a Kṛṣṇa en el centro.
Y quizás esa sea la meditación más dulce que podemos llevarnos de Jhulan Yātrā:
cuando el Señor es feliz, el corazón del devoto encuentra su verdadera felicidad.
Fuentes y referencias
Esta narración es una meditación devocional inspirada en el ambiente de los pasatiempos de Vraja, no una transcripción literal de un episodio específico de una escritura.
Para comprender el contexto teológico y literario de los pasatiempos de Śrī Śrī Rādhā-Kṛṣṇa en Vṛndāvana pueden consultarse:
Śrīmad-Bhāgavatam, Décimo Canto, especialmente los capítulos dedicados a los pasatiempos de Vraja.
Śrī Caitanya-caritāmṛta, Ādi-līlā 4, sobre la identidad y posición de Śrīmatī Rādhārāṇī.
Ujjvala-nīlamaṇi, de Śrīla Rūpa Gosvāmī, sobre las relaciones amorosas trascendentales de Vraja.
Garga Saṁhitā, especialmente sus narraciones sobre los pasatiempos de Rādhā y Kṛṣṇa en Vraja.
Hari-bhakti-vilāsa, de Śrīla Sanātana Gosvāmī y Śrī Gopāla Bhaṭṭa Gosvāmī, para las prácticas y festividades de la tradición Gauḍīya Vaiṣṇava.
Instrucciones de Śrīla A. C. Bhaktivedanta Swami Prabhupāda sobre la celebración de Jhulan Yātrā.






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