Śrī Vaṁśīdāsa Bābājī Mahārāja es una personalidad especialmente interesante, porque su vida representa un tipo de bhakti muy distinto al de los grandes predicadores: una absorción tan intensa en el servicio y en los pasatiempos de Gaura-Nitāi y Rādhā-Kṛṣṇa que, para quienes lo observaban externamente, su conducta podía parecer incomprensible.
El avadhūta que vivía conversando con sus Deidades
Śrī Vaṁśīdāsa Bābājī apareció en Majidpur, en la región de la actual Bangladesh, en 1859. Su nombre de nacimiento se registra como Bhairava Candra y, según Haridāsa Dāsa, su padre era Sanātana Malabrahma. Provenía de una familia muy humilde y durante su juventud trabajó en la actividad pesquera de su familia. Sin embargo, desde temprano manifestó una profunda atracción por Śrī Caitanya Mahāprabhu y Śrī Nityānanda Prabhu.En el camino de regreso de su trabajo solía detenerse en un templo de Gaura-Nitāi, donde recibió la asociación de un devoto llamado Narottama Dāsa Bābājī. Allí escuchó canciones de Narottama Dāsa Ṭhākura, desarrollando un profundo gusto por el santo nombre y por los pasatiempos de Gaura-Nitāi. Posteriormente dejó la vida familiar y recibió el nombre de Vaṁśīdāsa Bābājī.
Después llegó a Navadvīpa, donde llevó una vida de extrema renuncia. Vivía bajo un árbol en las orillas del Ganges y poseía prácticamente nada. Su forma de vida correspondía a la de un paramahaṁsa avadhūta, término utilizado en la tradición para describir a un alma completamente desapegada de las convenciones materiales.
Pero quizá lo más extraordinario de Vaṁśīdāsa Bābājī era su relación con sus Deidades.
Llevaba dos pequeñas bolsas de tela. En una guardaba a Śrī Śrī Nitāi-Gaura y en la otra a Śrī Rādhā-Govinda. Las sacaba para adorarlas, les ofrecía mantras, flores y alimentos y, después de su servicio, volvía a guardarlas cuidadosamente. Las fuentes describen que no seguía el tipo de rutina externa que normalmente asociamos con la adoración de una Deidad en un templo. Su servicio parecía desarrollarse desde una relación personal e íntima con el Señor.
Era conocido por hablar con sus Deidades.
A veces reía con ellas.
A veces lloraba.
En otras ocasiones permanecía completamente en silencio.
Quienes lo observaban podían escucharlo conversar con Nitāi-Gaura o con Rādhā-Govinda en su particular dialecto de Mymensingh, como si estuviera hablando con personas que estaban físicamente presentes ante él. Para la tradición que conserva sus recuerdos, aquello no era una representación externa, sino una expresión de su profunda absorción devocional.
El árbol que se convertía en Vṛndāvana
Dondequiera que Vaṁśīdāsa Bābājī encontraba un árbol pīpala o baṭa, podía detenerse completamente absorto. Lo contemplaba como si fuera el Vaṁśī-vaṭa de Vṛndāvana, el lugar donde Śrī Kṛṣṇa tocaba Su flauta y atraía a las gopīs.
Podía permanecer allí durante horas e incluso días, cantando, meditando y entrando en el recuerdo de los pasatiempos de Kṛṣṇa. Durante sus peregrinaciones por Vraja, los acompañantes relataban que algunas veces cantaba sobre los pasatiempos de Kṛṣṇa, otras veces glorificaba Navadvīpa, en ocasiones reía aparentemente sin motivo y otras permanecía completamente silencioso.
Esto ofrece una enseñanza preciosa: para un devoto profundamente absorto, el Dhāma no es solamente un lugar geográfico. Cada elemento puede despertar el recuerdo del Señor.
Su relación con Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī
Otro aspecto muy importante es su relación con Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Ṭhākura.
Aunque sus estilos de servicio eran completamente diferentes, Bhaktisiddhānta Sarasvatī reconoció la grandeza espiritual de Vaṁśīdāsa Bābājī. Mientras Bhaktisiddhānta estaba dedicado a predicar, publicar y organizar la misión Gauḍīya Maṭha, Vaṁśīdāsa permanecía prácticamente retirado del mundo, completamente absorto en su bhajana.
Bhaktisiddhānta le ofrecía reverencias desde cierta distancia. También enviaba discípulos para servirlo, pues consideraba que una persona espiritualmente inmadura podía interpretar incorrectamente la conducta de un paramahaṁsa y cometer una ofensa contra él. La enseñanza es muy importante: las reglas y regulaciones son esenciales para el practicante, pero no debemos utilizar nuestro nivel particular de comprensión para juzgar a un alma espiritualmente avanzada.
Existe además un hermoso recuerdo de su relación. Cuando Vaṁśīdāsa veía acercarse a Bhaktisiddhānta Sarasvatī, decía, según la tradición:
“¡Ha venido una mañjarī! ¿Acaso no vendrá también Rādhā? ¡Ella vendrá! ¡Ella vendrá!”
Es un detalle que muestra el profundo afecto y respeto con el que se recuerdan mutuamente estas dos grandes personalidades.
“¿Cómo puedo encontrar a Dios?”
Uno de los recuerdos más sencillos y profundos atribuidos a Vaṁśīdāsa Bābājī ocurrió cuando alguien le preguntó cómo podía alcanzar a Dios.
Bābājī permaneció en silencio.
El hombre volvió a preguntar.
Finalmente, Vaṁśīdāsa lo miró y respondió con una sola palabra: “Llora.”
Cuando le preguntaron nuevamente cómo obtener la misericordia de Kṛṣṇa, volvió a insistir en la necesidad de llorar con sinceridad. No se refería simplemente a derramar lágrimas físicas, sino al llanto del corazón que realmente desea al Señor.
Porque Vaṁśīdāsa Bābājī no parece haber enseñado mediante largos discursos. Su enseñanza estaba en su vida: recordar, cantar, servir, depender de Kṛṣṇa y desarrollar un anhelo tan profundo por Él que el corazón finalmente deje de conformarse con una espiritualidad meramente externa.
Un pasatiempo muy hermoso
En cierta ocasión se había acumulado una gran cantidad de frutas destinadas al servicio de sus Deidades. Nadie podía tocarlas porque Bābājī las consideraba propiedad de Rādhā-Govinda.
Un día entró una vaca en su pequeña morada y comenzó a comerlas.
Los devotos intentaron sacar al animal, pero Vaṁśīdāsa comenzó a reír y aplaudir.
Cuando alguien preguntó por qué estaba tan feliz, su sirviente explicó que la noche anterior un ladrón había robado las ollas, platos y utensilios utilizados para las Deidades. Ahora había llegado otro “ladrón”, la vaca, y se estaba llevando las frutas.
Para Vaṁśīdāsa, ambos acontecimientos tenían un significado trascendental:
Kṛṣṇa es el ladrón supremo.
El episodio muestra cómo su visión estaba completamente impregnada del recuerdo de los pasatiempos del Señor.
Sus últimos años
Las fuentes consultadas no son completamente uniformes respecto al año exacto de su desaparición. La bibliografía de la biografía de Bhakti Vikāśa Swami registra 1859–1944 como fechas de vida, y otras fuentes de la tradición también sitúan su desaparición en 1944.
La fuente de B. B. Tīrtha Gosvāmī confirma que su día de desaparición se observa en Śrāvaṇa Śuklā Caturthī, pero no proporciona en esa página el año.
Śrīla Vaṁśīdāsa Bābājī Mahārāja (1859–1944)
Día de desaparición: Śrāvaṇa Śukla Caturthī
La vida de Śrī Vaṁśīdāsa Bābājī nos enfrenta a una pregunta muy sencilla: ¿cuánto tiempo permanece Kṛṣṇa en nuestro pensamiento cuando dejamos de realizar nuestras actividades externas?
Él podía ver un árbol y recordar Vṛndāvana.
Podía recibir una ofrenda y pensar inmediatamente en sus Deidades.
Podía conversar con Rādhā-Govinda.
Podía escuchar el santo nombre y entrar profundamente en el recuerdo de Gaura-Nitāi.
Su vida no nos invita a imitar externamente su comportamiento, algo que las propias fuentes advierten que sería peligroso para un practicante condicionado. Nos invita a aprender de la esencia que había detrás de todo ello: la absorción completa en el servicio y el recuerdo del Señor.
Y quizá por eso una de sus enseñanzas más sencillas permanece resonando:
Si realmente queremos encontrar a Dios, nuestro corazón debe aprender a llorar por Él
Fuentes
- Śrīla Vaṁśīdāsa Bābājī – Glimpses into the Life of a Vaiṣṇava Saint, de Bhakti Vikāśa Swami. La tercera edición fue revisada y ampliada con materiales provenientes de artículos de Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī en Sajjana-toṣaṇī, antiguos números de Gauḍīya y Associates of Śrī Caitanya de B. B. Tīrtha Mahārāja.
- “Glories of Śrīla Vamsidas Babaji”, de Śrīla Bhakti Ballabh Tīrtha Gosvāmī, porque reúne recuerdos transmitidos por Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī y sus discípulos que conocieron personalmente a Vaṁśīdāsa Bābājī.






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