La renuncia que Krishna le impuso a Srila Prabhupada

 

Hay una historia que a mí me conmueve especialmente, y es la de cómo Srila Prabhupada llegó a aceptar sannyasa. No porque él lo hubiera deseado, sino porque, según sus propias palabras, Krishna lo forzó. Y esa historia comienza muchos años antes, con un hombre de negocios en Allahabad que no tenía la menor intención de renunciar a nada.

Su maestro espiritual, Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati Thakura, le había insinuado más de una vez que debía abandonar la vida familiar y dedicarse por completo a predicar. Pero Abhay Charan —que así se llamaba entonces— encontraba siempre una razón para postergarlo. Pensaba en sus hijos, en su esposa, en la responsabilidad que sentía hacia ellos. Incluso le presentó a su maestro un plan que a él le parecía muy sensato: primero hacerse rico, ganar suficiente dinero, y después, con esa base asegurada, entregarse a la misión. Así que durante años se esforzó en los negocios. Su fábrica de productos químicos en Allahabad llegó a ser conocida y rentable. En apariencia, todo iba bien.

Pero las cosas empezaron a cambiar. El negocio fue decayendo, la fábrica cerró, llegaron las deudas. Años después, Prabhupada recordaba esa época con una frase sencilla: "Mi negocio era como oro. Y luego, poco a poco, todo desapareció." Lo interesante es cómo interpretó esa pérdida. No la vio como un castigo ni como mala suerte. Recordó un verso del Srimad-Bhagavatam que dice que cuando Krishna es especialmente misericordioso con alguien, le va quitando poco a poco todas sus propiedades materiales, hasta que esa persona queda sola y despojada. Y entendió que eso era exactamente lo que le estaba pasando: Krishna no lo estaba castigando, lo estaba liberando. Porque si Krishna realmente quiere que volvamos a Él, y nosotros seguimos aferrados a lo material, Él tiene que desmontar aquello que nos distrae.

En medio de esos años difíciles, Abhay soñó dos veces con su maestro espiritual. En el sueño, Srila Bhaktisiddhanta aparecía ante él y le hacía señas, llamándolo, indicándole que debía aceptar sannyasa. Al despertar quedaba conmocionado y triste. Pensaba: "Esto no puede ser. Tengo cinco hijos, tengo responsabilidades. ¿Por qué Guru Maharaj me pide esto ahora?" Y volvía a posponerlo. Pero las pérdidas continuaban, las ataduras se iban desprendiendo una a una, y en 1950, a los cincuenta y cuatro años, finalmente se retiró de la vida familiar y se mudó al templo de Radha-Damodara en Vrindavan. Allí vivía de forma muy sencilla, dedicado al estudio y a la traducción del Srimad-Bhagavatam.

Para 1959, ya era un hombre mayor que traducía solo, sin dinero, sin seguidores, sin organización. Pero el tema del sannyasa volvió a surgir. Primero le escribió a un hermano espiritual en Calcuta, Bhaktivilas Tirtha Maharaj, preguntándole sobre la posibilidad de aceptar la orden de renuncia y pidiéndole ayuda para imprimir su manuscrito. La respuesta fue fría: primero únete al Caitanya Math, acepta mi guía, y después hablamos del sannyasa. Lo de imprimir el libro quedó en nada. Y Abhay necesitaba precisamente eso: imprimir el libro e ir a Occidente a predicar. Sin eso, el sannyasa no tenía sentido para él.

Así que se dirigió a otro hermano espiritual, Sri Srimad Bhaktiprajnana Kesava Maharaja, en Mathura. Y esta vez la respuesta fue distinta. Kesava Maharaja no dudó. Le dijo simplemente: "Hazlo."

El 17 de septiembre de 1959, en el Kesavaji Math de Mathura, Srila Bhaktiprajnana Kesava Maharaja realizó la ceremonia de sannyasa de Abhay Charan De. Recibió el orden de renuncia y un nuevo nombre: A. C. Bhaktivedanta Swami. Y ese día era, precisamente, Sri Visvarupa Mahotsava — la conmemoración de cuando Visvarupa, el hermano mayor de Sri Caitanya, había aceptado sannyasa siglos atrás. Dos renuncias, separadas por más de cuatrocientos años, coincidiendo en el mismo punto espiritual.

Srila Prabhupada expresó después su gratitud hacia ese hermano espiritual con palabras que no dejan lugar a dudas: "Mi hermano espiritual —su nombre es Kesava, Bhaktiprajnana Kesava— me concedió esta misericordia, porque él es un krpambudhi, un océano de misericordia. Los Vaisnavas son tan misericordiosos. Trajeron el océano de misericordia y lo distribuyeron a la humanidad sufriente. Le ofrezco mis reverencias, porque él me forzó a aceptar esta orden de sannyasa."

Fíjate en esa palabra: "me forzó". No era una fórmula de cortesía. Prabhupada repitió toda su vida el mismo tema: fue Krishna quien lo forzó a aceptar sannyasa. Él nunca buscó ese orden. Pero Krishna fue desmontando, capa por capa, todas sus bases materiales, hasta que no le quedó otra opción que depender por completo de Krishna.

Después de aceptar sannyasa, continuó su trabajo de traducción en el templo de Radha-Damodara. Allí completó los primeros tres volúmenes del Srimad-Bhagavatam con sus comentarios. Y en 1965, a los setenta años, subió a un barco de carga con destino a Estados Unidos. En su equipaje llevaba unas cajas con sus traducciones del Srimad-Bhagavatam. En el bolsillo, siete dólares. En las calles de Nueva York, en bancos de parques, en pequeños locales alquilados, comenzó a cantar Hare Krishna. Y en pocos años, aquel "renunciante que no quería renunciar" llevó el Santo Nombre de Krishna a todo el mundo.

Srila Prabhupada recordaba una y otra vez a sus seguidores que el movimiento de conciencia de Krishna no exige que todos se conviertan en sannyasis. "No se trata de que todos tengan que volverse sannyasis como yo y renunciar a todo. No, ese no es nuestro plan. Tú actúas como brahmana, ksatriya, vaisya o sudra, no importa. Pero trata de satisfacer a Krishna. Ese es el plan." Su propio sannyasa no fue un "cargo", sino una respuesta. Una respuesta a la misericordia especial de Krishna. Cuando Krishna le quitó todo, no se llenó de rencor ni de desesperación, sino que lo entendió así: "Ahora puedes irte. Ahora puedes depender completamente de Mí."

Conmemorar el sannyasa de Srila Prabhupada en el día de Visvarupa Mahotsava tiene precisamente ese sentido. Visvarupa renunció a los dieciséis años; Srila Prabhupada renunció a los sesenta y tres. Uno fue llamado a dejar su familia; el otro fue "forzado" por Krishna a soltar todos sus apoyos materiales. Pero la esencia es la misma: cuando Krishna dice "ven", se entrega todo, y se sale al camino.



Fuentes de la información

La información de este texto proviene principalmente de las recopilaciones de conferencias y cartas de Srila Prabhupada sobre el sannyasa publicadas por The Hare Krishna Movement, de la narración histórica del sannyasa de Prabhupada publicada por ISKCON Seshadripuram (que cita la Prabhupada Lilamrta de Satswarup Goswami), de la página de ISKCON Dwarka sobre Sri Visvarupa Mahotsava (que registra que Prabhupada aceptó sannyasa el mismo día de esa festividad en 1959), y de ISKCON Noticias y The Hare Krishna Movement, que documentan la fecha y el lugar: 17 de septiembre de 1959, Mathura, de manos de Bhaktiprajnana Kesava Maharaja.

0 comments:

Publicar un comentario