Sri Krisna Rasayatra

"“Cuando el alma escucha la flauta de Kṛṣṇa, deja atrás todo lo efímero. En el círculo del Rāsa no hay principio ni fin — solo amor, eternamente danzando con el Amado Supremo.”."

Que es el caturmasya para los Vaisnavas

El objetivo no es la austeridad por la austeridad, sino la purificación para servir a Krishna con amor puro.

Ganga Puja

"Om Devī Gange! Haripriye! Pāpa-hārini! Mokṣadāyini!

Radha Kunda

El verdadero baño en Rādhā-kuṇḍa no es solo físico, sino interno: es el baño en el deseo de servir a Śrīmatī Rādhārāṇī.

Danza Rasa

“Cuando el alma se une con Kṛṣṇa en el servicio amoroso, no hay diferencia entre el cielo y la tierra, entre la luna y el corazón.”

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La llegada de Śrīla Prabhupāda a Estados Unidos

19 de septiembre de 1965, puerto de Nueva York.

Un carguero llamado Jaladuta se aproximaba lentamente a la costa. En su cubierta estaba un anciano de 69 años, vestido con un sencillo dhotī azafrán y una chādara sobre los hombros. Su frente lucía tilakas blancas que brillaban bajo el sol de la mañana. Mientras contemplaba los rascacielos de Manhattan levantarse sobre el horizonte, no venía a buscar fortuna ni fama. Venía a cumplir una promesa hecha a su maestro espiritual hacía más de treinta años.

Su nombre era A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupāda.

Mu
cho antes de aquel viaje, en 1933, un joven llamado Abhay Charan De había recibido la iniciación de Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Ṭhākura en Calcuta. Su maestro le dio una instrucción que parecía imposible: llevar el mensaje de Śrī Caitanya Mahāprabhu al mundo occidental, en inglés.

Abhay guardó esa orden en lo más profundo de su corazón. Con el paso de los años, se convirtió en un hombre de familia, dueño de una pequeña farmacia. Pero en 1959, ya viudo y con los hijos criados, abandonó la vida hogareña y aceptó la orden de renuncia (sannyāsa), tomando el nombre de A.C. Bhaktivedanta Swami.

Desde entonces vivió en Vṛndāvana, en condiciones muy humildes, dedicado a traducir y comentar el Śrīmad-Bhāgavatam. Mientras escribía, soñaba con el día en que podría viajar a Occidente. 

En 1965, la oportunidad llegó. La señora Sumati Morarji, propietaria de la compañía naviera Scindia, le ofreció un pasaje gratuito en un carguero con destino a Estados Unidos. Prabhupāda aceptó sin dudar.

El 13 de agosto de 1965 zarpó desde Calcuta a bordo del Jaladuta. Llevaba consigo muy poco: un baúl con libros, un paraguas, unas cuantas rupias y algunas provisiones secas. Era el único pasajero del barco.

El viaje duró casi un mes. El océano lo probó severamente. Prabhupāda sufrió dos ataques cardíacos y padeció fuertes mareos durante la travesía. Pero en medio de la tormenta, no perdió la fe. En su diario escribió una oración humilde:

“Mi Señor, Tú me has traído aquí. Hazme un títere en Tus manos y hazme bailar como Tú quieras.”

El 17 de septiembre de 1965, el Jaladuta atracó primero en el puerto de Boston, Massachusetts. Allí esperó antes de continuar hacia su destino final. Fue precisamente durante esos días de espera, a bordo del barco, cuando Prabhupāda escribió su famosa oración en su diario, la Markine Bhāgavata-dharma, que revela su estado interno:

“¿Cómo harán estas almas comprender el mensaje de Kṛṣṇa? No tienen ninguna cualificación espiritual. Pero sé que Tu Santo Nombre, Kṛṣṇa, es tan poderoso que puede liberarlos a todos. Si Tú deseas, que se cumpla este milagro.”

El 19 de septiembre de 1965, el Jaladuta llegó al puerto de Nueva York. Śrīla Prabhupāda bajó del barco con su dhotī azafrán, su chādara y sus tilakas, avanzando entre los modernos trajes y vestidos de la ciudad. Con esa fe absoluta en el poder del mahā-mantra, se adentró en Nueva York.   

Nueva York era todo lo contrario a Vṛndāvana: ruidosa, fría, materialista y llena de prisas. Prabhupāda no tenía dinero, ni contactos, ni un lugar donde quedarse. Su salud era frágil y el clima, hostil.

Al principio se hospedó en el apartamento de un conocido, luego en habitaciones humildes y a veces inseguras. Pero su corazón estaba firme. Cada día traducía y escribía, continuando su obra monumental: el Śrīmad-Bhāgavatam en inglés.

Pronto se mudó al barrio de Bowery, una zona frecuentada por artistas, poetas y buscadores espirituales. Allí comenzó a dar charlas sobre el Bhagavad-gītā y a reunir a sus primeros oyentes. En ese ambiente bohemio, un pequeño grupo empezó a interesarse por sus enseñanzas.

Tompkins Square Park: el primer saṅkīrtana público

Śrīla Prabhupāda comprendió que la esencia de la misión era el saṅkīrtana, el canto congregacional del Santo Nombre. Un día llevó a sus primeros seguidores al Tompkins Square Park, en el Lower East Side.

Allí, bajo un árbol que hoy se conoce como el Árbol de Śrīla Prabhupāda, se sentó en el suelo con un pequeño kartāl en sus manos y comenzó a cantar:

Hare Kṛṣṇa Hare Kṛṣṇa
Kṛṣṇa Kṛṣṇa Hare Hare
Hare Rāma Hare Rāma
Rāma Rāma Hare Hare

Pronto, los jóvenes del barrio —hippies, músicos, buscadores de paz— se unieron al canto y al baile. El sonido trascendental inundó el aire de Nueva York, y algo único comenzó a despertar en sus corazones. Entre los presentes se encontraba el poeta beat Allen Ginsberg.

El 9 de octubre de 1966, el canto se prolongó durante dos horas, con kartāles, tambores y címbalos. Este día es recordado por los historiadores como el inicio oficial del movimiento Hare Kṛṣṇa fuera de la India. 

La primera sede de ISKCON

En julio de 1966, Prabhupāda alquiló una pequeña tienda en el número 26 de la Segunda Avenida, en el Lower East Side. Ese lugar se convirtió en la primera sede del International Society for Krishna Consciousness (ISKCON), fundada ese mismo año.

Al principio no tenía discípulos formales. Pero entre los asistentes a sus charlas nocturnas encontró a sus primeros colaboradores, quienes se convirtieron en los primeros trustees de la sociedad. En ese pequeño local se sembró la semilla de lo que hoy es un movimiento mundial.

Poco a poco, más jóvenes se acercaron. Algunos se raparon la cabeza, adoptaron ropa devocional, comenzaron a cantar en las calles, a distribuir prasāda y los libros de su maestro.

El mensaje

La llegada de Śrīla Prabhupāda a Estados Unidos no fue solo un viaje geográfico, sino un acto divino de misericordia. Demostró que con fe en Kṛṣṇa y obediencia al guru, lo imposible se vuelve posible.

Su vida nos enseña que un solo devoto puro, completamente rendido, puede transformar el destino del mundo entero.

Aquel anciano sādhu, que había llegado sin recursos materiales, conquistó el mundo con el poder de la compasión y el Santo Nombre. En apenas doce años —desde 1965 hasta su partida en 1977—, Prabhupāda tradujo más de sesenta volúmenes de literatura védica, estableció más de cien templos y comunidades agrícolas, e inició a miles de discípulos en los seis continentes.

🌸 Verso de glorificación

Markine Bhāgavata-dharma
Predicando el Bhāgavata-dharma
Adaptación poética de Śrīla B.K. Atulananda Ācārya

¡Oh, Maestro! ¡Qué grande es Tu gracia, Kṛṣṇa, con este caído!
Ahora que aquí me tienes, haz lo que quieras conmigo.
Pienso que al enviarme aquí guardas algún plan,
si no, no me habrías traído a este horrible lugar.

Todos están aquí absortos en pasión e ignorancia,
y al consejo de Vasudeva no dan importancia.
Pero si Tu gracia sin causa les concedes,
todo saldrá correcto, pues Tú todo lo puedes.

¿Cómo entenderán la dulzura de Tu servicio?
Oro para convencerlos de que es tan propicio.
Por Tu deseo estas almas están ahora en māyā,
y solo por Tu deseo podrán ser salvadas.

Te pido que las liberes de este cautiverio
y que entiendan Tu mensaje, si así es Tu deseo.
Tú mismo has encarnado como el Bhāgavatam;
quien lo escuche sumiso, bien lo entenderá.

De la pasión e ignorancia se liberará
y en su corazón no habrá ninguna suciedad.
¿Cómo entenderán Tu palabra trascendental?
Soy desventurado y bajo y sin capacidad.

Pero ya que me has traído aquí para hablar,
mi éxito o fracaso depende en Ti, nada más.
¡Oh, Maestro, solo puedo repetir Tu mensaje!
Haz que mi hablar sea apto para su aprendizaje.

Por Tu gracia mis palabras podrán ser puras
y al oír se aliviarán del dolor y la duda.
Oh, Señor, soy tan solo un títere en Tus manos;
hazme bailar y bailar como lo hayas pensado.

No tengo bhakti ni Veda, pero sí fe en el Nāma.
Haz que mi nombre Bhaktivedanta se haga realidad.

El mensaje final

La llegada de Śrīla Prabhupāda a Estados Unidos no fue solo un viaje geográfico, sino un acto divino de misericordia. Demostró que con fe en Kṛṣṇa y obediencia al guru, lo imposible se vuelve posible.

Su vida nos enseña que un solo devoto puro, completamente rendido, puede transformar el destino del mundo entero.

Śrīla Prabhupāda ki jaya.
Śrī Guru-paramparā ki jaya.
Śrī Caitanya Mahāprabhu ki jaya.
Śrī Kṛṣṇa-nāma saṅkīrtana ki jaya.

Fuentes para profundizar

Para conocer directamente los detalles de la travesía puede consultarse The Jaladuta Diary, basado en las anotaciones que Śrīla Prabhupāda realizó durante su viaje de 1965. También es especialmente importante la oración Mārkine Bhāgavata-dharma, escrita por él en Boston después de su llegada.

Los pasajes relacionados con la misión de Śrīla Prabhupāda, sus primeros días en Estados Unidos y la expansión inicial de la conciencia de Kṛṣṇa pueden profundizarse en Śrīla Prabhupāda-līlāmṛta, así como en las cartas, conversaciones y obras de Śrīla Prabhupāda.

Estas fuentes permiten acercarnos tanto a los acontecimientos históricos como a la dimensión espiritual que el propio Śrīla Prabhupāda dio a aquel viaje.



La renuncia que Krishna le impuso a Srila Prabhupada

 

Hay una historia que a mí me conmueve especialmente, y es la de cómo Srila Prabhupada llegó a aceptar sannyasa. No porque él lo hubiera deseado, sino porque, según sus propias palabras, Krishna lo forzó. Y esa historia comienza muchos años antes, con un hombre de negocios en Allahabad que no tenía la menor intención de renunciar a nada.

Su maestro espiritual, Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati Thakura, le había insinuado más de una vez que debía abandonar la vida familiar y dedicarse por completo a predicar. Pero Abhay Charan —que así se llamaba entonces— encontraba siempre una razón para postergarlo. Pensaba en sus hijos, en su esposa, en la responsabilidad que sentía hacia ellos. Incluso le presentó a su maestro un plan que a él le parecía muy sensato: primero hacerse rico, ganar suficiente dinero, y después, con esa base asegurada, entregarse a la misión. Así que durante años se esforzó en los negocios. Su fábrica de productos químicos en Allahabad llegó a ser conocida y rentable. En apariencia, todo iba bien.

Pero las cosas empezaron a cambiar. El negocio fue decayendo, la fábrica cerró, llegaron las deudas. Años después, Prabhupada recordaba esa época con una frase sencilla: "Mi negocio era como oro. Y luego, poco a poco, todo desapareció." Lo interesante es cómo interpretó esa pérdida. No la vio como un castigo ni como mala suerte. Recordó un verso del Srimad-Bhagavatam que dice que cuando Krishna es especialmente misericordioso con alguien, le va quitando poco a poco todas sus propiedades materiales, hasta que esa persona queda sola y despojada. Y entendió que eso era exactamente lo que le estaba pasando: Krishna no lo estaba castigando, lo estaba liberando. Porque si Krishna realmente quiere que volvamos a Él, y nosotros seguimos aferrados a lo material, Él tiene que desmontar aquello que nos distrae.

En medio de esos años difíciles, Abhay soñó dos veces con su maestro espiritual. En el sueño, Srila Bhaktisiddhanta aparecía ante él y le hacía señas, llamándolo, indicándole que debía aceptar sannyasa. Al despertar quedaba conmocionado y triste. Pensaba: "Esto no puede ser. Tengo cinco hijos, tengo responsabilidades. ¿Por qué Guru Maharaj me pide esto ahora?" Y volvía a posponerlo. Pero las pérdidas continuaban, las ataduras se iban desprendiendo una a una, y en 1950, a los cincuenta y cuatro años, finalmente se retiró de la vida familiar y se mudó al templo de Radha-Damodara en Vrindavan. Allí vivía de forma muy sencilla, dedicado al estudio y a la traducción del Srimad-Bhagavatam.

Para 1959, ya era un hombre mayor que traducía solo, sin dinero, sin seguidores, sin organización. Pero el tema del sannyasa volvió a surgir. Primero le escribió a un hermano espiritual en Calcuta, Bhaktivilas Tirtha Maharaj, preguntándole sobre la posibilidad de aceptar la orden de renuncia y pidiéndole ayuda para imprimir su manuscrito. La respuesta fue fría: primero únete al Caitanya Math, acepta mi guía, y después hablamos del sannyasa. Lo de imprimir el libro quedó en nada. Y Abhay necesitaba precisamente eso: imprimir el libro e ir a Occidente a predicar. Sin eso, el sannyasa no tenía sentido para él.

Así que se dirigió a otro hermano espiritual, Sri Srimad Bhaktiprajnana Kesava Maharaja, en Mathura. Y esta vez la respuesta fue distinta. Kesava Maharaja no dudó. Le dijo simplemente: "Hazlo."

El 17 de septiembre de 1959, en el Kesavaji Math de Mathura, Srila Bhaktiprajnana Kesava Maharaja realizó la ceremonia de sannyasa de Abhay Charan De. Recibió el orden de renuncia y un nuevo nombre: A. C. Bhaktivedanta Swami. Y ese día era, precisamente, Sri Visvarupa Mahotsava — la conmemoración de cuando Visvarupa, el hermano mayor de Sri Caitanya, había aceptado sannyasa siglos atrás. Dos renuncias, separadas por más de cuatrocientos años, coincidiendo en el mismo punto espiritual.

Srila Prabhupada expresó después su gratitud hacia ese hermano espiritual con palabras que no dejan lugar a dudas: "Mi hermano espiritual —su nombre es Kesava, Bhaktiprajnana Kesava— me concedió esta misericordia, porque él es un krpambudhi, un océano de misericordia. Los Vaisnavas son tan misericordiosos. Trajeron el océano de misericordia y lo distribuyeron a la humanidad sufriente. Le ofrezco mis reverencias, porque él me forzó a aceptar esta orden de sannyasa."

Fíjate en esa palabra: "me forzó". No era una fórmula de cortesía. Prabhupada repitió toda su vida el mismo tema: fue Krishna quien lo forzó a aceptar sannyasa. Él nunca buscó ese orden. Pero Krishna fue desmontando, capa por capa, todas sus bases materiales, hasta que no le quedó otra opción que depender por completo de Krishna.

Después de aceptar sannyasa, continuó su trabajo de traducción en el templo de Radha-Damodara. Allí completó los primeros tres volúmenes del Srimad-Bhagavatam con sus comentarios. Y en 1965, a los setenta años, subió a un barco de carga con destino a Estados Unidos. En su equipaje llevaba unas cajas con sus traducciones del Srimad-Bhagavatam. En el bolsillo, siete dólares. En las calles de Nueva York, en bancos de parques, en pequeños locales alquilados, comenzó a cantar Hare Krishna. Y en pocos años, aquel "renunciante que no quería renunciar" llevó el Santo Nombre de Krishna a todo el mundo.

Srila Prabhupada recordaba una y otra vez a sus seguidores que el movimiento de conciencia de Krishna no exige que todos se conviertan en sannyasis. "No se trata de que todos tengan que volverse sannyasis como yo y renunciar a todo. No, ese no es nuestro plan. Tú actúas como brahmana, ksatriya, vaisya o sudra, no importa. Pero trata de satisfacer a Krishna. Ese es el plan." Su propio sannyasa no fue un "cargo", sino una respuesta. Una respuesta a la misericordia especial de Krishna. Cuando Krishna le quitó todo, no se llenó de rencor ni de desesperación, sino que lo entendió así: "Ahora puedes irte. Ahora puedes depender completamente de Mí."

Conmemorar el sannyasa de Srila Prabhupada en el día de Visvarupa Mahotsava tiene precisamente ese sentido. Visvarupa renunció a los dieciséis años; Srila Prabhupada renunció a los sesenta y tres. Uno fue llamado a dejar su familia; el otro fue "forzado" por Krishna a soltar todos sus apoyos materiales. Pero la esencia es la misma: cuando Krishna dice "ven", se entrega todo, y se sale al camino.



Fuentes de la información

La información de este texto proviene principalmente de las recopilaciones de conferencias y cartas de Srila Prabhupada sobre el sannyasa publicadas por The Hare Krishna Movement, de la narración histórica del sannyasa de Prabhupada publicada por ISKCON Seshadripuram (que cita la Prabhupada Lilamrta de Satswarup Goswami), de la página de ISKCON Dwarka sobre Sri Visvarupa Mahotsava (que registra que Prabhupada aceptó sannyasa el mismo día de esa festividad en 1959), y de ISKCON Noticias y The Hare Krishna Movement, que documentan la fecha y el lugar: 17 de septiembre de 1959, Mathura, de manos de Bhaktiprajnana Kesava Maharaja.

Sri Visvarupa Mahotsava

Cuando el "mal presagio" se convierte en el sacrificio más auspicioso

En la práctica del Bhakti Yoga se nos enseña una y otra vez: el sannyasa (la renuncia) no es una pérdida, sino la ganancia más elevada. Y dentro de la tradición Gaudiya Vaisnava hay una festividad que ilustra esta verdad de la manera más viva posible: Sri Visvarupa Mahotsava. 

¿Quién es Visvarupa? 

Visvarupa es el hermano mayor de Sri Caitanya Mahaprabhu. Según los comentarios de Srila Prabhupada en el Caitanya Caritamrita, no se trata de un miembro cualquiera de la familia: Visvarupa es una encarnación de Sankarsana, una de las expansiones cuádruples (catur-vyuha) del Señor Krishna. Es la causa material y la causa eficiente de la creación, y no es diferente de Sri Caitanya Mahaprabhu — la parte y el todo son uno solo.

Dicho de forma más cercana a nuestro corazón: el propio Krishna se manifestó como Caitanya, y su "hermano mayor" Balarama (la identidad original de Nityananda) se manifestó como Visvarupa, para representar este drama de amor fraternal dentro del Gaura-lila.
Mahotsava: la celebración de una "partida"

"Mahotsava" significa "gran festival". Pero lo notable es que esta festividad no conmemora algo que Visvaru pa hizo, sino algo que renunció.

Cuando la familia le preparaba un matrimonio, Visvarupa tomó una decisión que el mundo material no puede comprender: abandonó el hogar. Tenía apenas dieciséis años y en Kasi (Varanasi) recibió sannyasa de Sripada Krishna Bharati, con el nombre de Sankararanya.

Su partida dejó a sus padres devastados. ¿Y cómo los consoló Sri Caitanya Mahaprabhu? Les dijo:

"Mi querida madre y mi querido padre, Visvarupa ha aceptado sannyasa y eso es excelente. De esta manera, Él ha liberado tanto a la familia de mi padre como a la de mi madre."

Esta frase pesa muchísimo. En la visión del Bhakti Yoga, la verdadera renuncia no es abandonar las responsabilidades, sino asumirlas de la forma más radical mediante la entrega total (surrender). Visvarupa no "huyó" de su familia: con su cuerpo de renunciante rescató a toda su familia del ciclo de nacimiento y muerte.

Un pasatiempo (lila) clave

Sobre Visvarupa, las escrituras registran un detalle conmovedor que revela la causa directa de que Sri Caitanya aceptara sannyasa más tarde.

Según el Caitanya Bhagavata y el Caitanya Caritamrita, antes de irse de casa, Visvarupa intentó llevarse consigo al pequeño Nimai (el nombre de infancia de Caitanya). Le preguntó a su hermanito: "¿Quieres venir también y aceptar sannyasa?"

El pequeño Nimai respondió: "Todavía tengo que cuidar a mis padres, y además soy solo un niño."

Entonces Visvarupa no insistió. Se marchó solo, pero antes de irse le pidió a Nimai que le llevara millones de reverencias a su madre. Esta escena es profundamente significativa: Visvarupa encendió la mecha, y quien años después haría arder la llama sería el propio Caitanya Mahaprabhu.

Por eso Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati Thakura escribió en sus comentarios: "Quien escuche el pasatiempo de Visvarupa aceptando sannyasa se liberará de las ataduras de las actividades fruitivas (karma)." No es exageración: escuchar la renuncia de un devoto puro destruye por sí mismo nuestro apego a "poseer".



¿Por qué los devotos aprecian tanto este día?
Porque el 17 de septiembre de 1959, precisamente en Visvarupa Mahotsava, Srila Prabhupada aceptó sannyasa en Mathura.

No fue una coincidencia. Su maestro espiritual, Srila Bhaktiprajnana Kesava Maharaja, eligió ese día para la ceremonia precisamente porque existe una continuidad espiritual entre la renuncia de Visvarupa y la misión que Prabhupada estaba a punto de asumir: la partida de Visvarupa preparó el camino del movimiento de Caitanya, y el sannyasa de Prabhupada llevó ese mismo movimiento a todo el mundo.

Como dijo Giriraj Swami en una conferencia: "Si Srila Prabhupada no hubiera aceptado sannyasa y no hubiera venido a nosotros, ¿dónde estaríamos? Ni siquiera me atrevo a pensarlo."
Fuentes de la información

La información de este texto proviene principalmente de:
El blog oficial de ISKCON Dwarka sobre Sri Visvarupa Mahotsava

Las conferencias de Giriraj Swami (17 de septiembre de 2005, Carpinteria, California)

Los comentarios de Srila Prabhupada en el Caitanya Caritamrita (Adi-lila 13.74, entre otros)

Las explicaciones del calendario Vaisnava, que recogen el Gaudiya Vaisnava Abhidana y los comentarios de Bhaktisiddhanta Maharaja

Si quieres profundizar, te recomiendo leer directamente el capítulo del Caitanya Bhagavata sobre la partida de Visvarupa, y el capítulo 13 del Adi-lila del Caitanya Caritamrita, donde Prabhupada comenta la identidad de Visvarupa.

Conclusión

En el Bhakti Yoga solemos pedirle a Krishna "más": más oportunidades de servicio, más comprensión, más gusto. Pero Visvarupa Mahotsava nos recuerda que a veces el regalo más valioso que Krishna nos da es la oportunidad de soltar.

Visvarupa soltó el matrimonio, la familia y la identidad social. Srila Prabhupada soltó su farmacia en Allahabad y su vida familiar. Cada uno de nosotros tiene que soltar cosas distintas, pero la dirección es la misma: el sannyasa no es necesariamente un grado externo de renuncia; es, ante todo, una orientación interior — la disposición de ofrecerlo todo de nuevo a Krishna.

La aparición de Srila Prabhupada

Cuando Nandotsava recibió un pequeño devoto de Kṛṣṇa

La noche anterior, Calcuta había estado celebrando Janmāṣṭamī. Los devotos habían ayunado, cantado los Santos Nombres y escuchado los pasatiempos de Śrī Kṛṣṇa hasta la medianoche. En los templos había celebración y las calles estaban llenas de personas que se dirigían a ofrecer reverencias al Señor en Su día de aparición. Pero mientras la ciudad celebraba el nacimiento de Kṛṣṇa, algo más estaba por suceder. Al día siguiente, 1 de septiembre de 1896, en un pequeño hogar de la zona de Tollygunge, en Calcuta, nació un niño. Era Nandotsava, el día en que los habitantes de Vraja celebran la alegría de Nanda Mahārāja después de la aparición de Kṛṣṇa. Por esta razón, uno de sus tíos le dio el nombre de Nandulāl, recordando precisamente aquella celebración. Sus padres, Gour Mohan De y Rajani, lo llamaron Abhay Charan, un nombre que expresa la idea de aquel que es intrépido porque ha tomado refugio en los pies de loto del Señor Kṛṣṇa. Śrīla Prabhupāda-līlāmṛta, Volumen 1

La escena de su nacimiento tiene una sencillez que resulta conmovedora. Su madre había acudido, siguiendo la tradición bengalí, a la casa de sus padres para dar a luz. Allí, cerca del Ādi Gaṅgā, en una humilde casa de dos habitaciones con paredes de barro y techo de tejas, bajo un árbol de jaca, nació aquel niño que años después sería conocido en todo el mundo como Su Divina Gracia A. C. Bhaktivedanta Swami Prabhupāda. No había allí un gran palacio, ni multitudes, ni señales externas de que aquel pequeño niño llegaría algún día a atravesar el océano y a llevar el Santo Nombre de Kṛṣṇa a personas de lugares donde prácticamente nadie había escuchado hablar de la conciencia de Kṛṣṇa. Pero había algo que sí estaba presente desde el comienzo: había devoción.

Un padre que quería un devoto

Gour Mohan De era un devoto de Kṛṣṇa y, según los recuerdos que Śrīla Prabhupāda compartió muchos años después, su padre no soñaba con que su hijo se convirtiera simplemente en un hombre rico o exitoso. Quería que fuera un Vaiṣṇava, que aprendiera a cantar, que tocara la mṛdaṅga y que adorara a Rādhā y Kṛṣṇa. Tenía además un deseo particularmente hermoso: cuando algún santo o persona espiritual visitaba su casa, Gour Mohan pedía bendiciones para que su hijo se convirtiera en un servidor de Śrīmatī Rādhārāṇī. No pedía riqueza ni posición para él. Su deseo era que aquel niño pudiera convertirse en un devoto del Señor. Conversación de Śrīla Prabhupāda sobre su padre y su infancia

Quizás aquí comienza realmente el pasatiempo de la aparición de Śrīla Prabhupāda, porque una aparición espiritual no comienza necesariamente el día en que alguien toma sannyāsa, se convierte en maestro o comienza una gran misión. A veces comienza mucho antes, en una casa, con un padre que enseña a su hijo a ofrecer alimento a Kṛṣṇa, con una pequeña Deidad, con una canción, con una mṛdaṅga y con una familia que permite que el niño crezca rodeado de servicio.

La predicción

Como era costumbre en una familia bengalí, después del nacimiento se consultó a un astrólogo para elaborar el horóscopo del niño. La familia recibió con alegría la lectura que hizo el astrólogo. Según la biografía de Śrīla Prabhupāda, realizó una predicción extraordinaria: cuando aquel niño llegara aproximadamente a los setenta años, cruzaría el océano, se convertiría en un gran exponente de la religión y establecería 108 templos. Para una familia que acababa de recibir un pequeño niño, aquella predicción debía parecer extraordinaria, pero nadie podía imaginar todavía lo que significaría realmente. Pasaron los años, el niño creció, la vida siguió su curso y aquella predicción permaneció como una semilla escondida.

El pequeño Abhay y Rādhā-Govinda

Una de las partes más hermosas de los recuerdos de Śrīla Prabhupāda es que él mismo hablaba de su infancia con gran afecto. Cuando tenía apenas tres o cuatro años, visitaba diariamente el templo de Rādhā-Govinda que se encontraba cerca de su hogar. Aquella experiencia dejó una profunda impresión en él y más adelante pidió a su padre que le diera una Deidad de Rādhā-Govinda para adorar en casa. Su padre se la dio y el pequeño Abhay comenzó a realizar su propio servicio. No era un gran templo ni había elaborados arreglos, pero para un niño aquello era suficiente. Él decoraba a las Deidades, les ofrecía lo que comía y trataba de imitar las ceremonias que veía realizar a los devotos. Muchos años después recordaría que aquella Deidad todavía existía y que había permanecido en su familia. Conversación de Śrīla Prabhupāda en Calcuta, 1976

Quizás podemos imaginar al pequeño Abhay sentado en algún rincón de su casa, ocupado en su pequeño servicio, sin saber que aquel mismo gesto infantil de ofrecer alimento y adorar a Rādhā-Kṛṣṇa se convertiría algún día en una de las actividades centrales de miles de templos alrededor del mundo. Él mismo explicó años después que lo que había comenzado en su infancia como adoración de Rādhā-Kṛṣṇa y celebración de Ratha-yātrā estaba ocurriendo nuevamente en una escala mucho mayor, en ciudades de todo el mundo.

El pequeño Ratha-yātrā

Y entonces apareció otra semilla: Jagannātha. El padre de Abhay le proporcionó un pequeño carro para celebrar Ratha-yātrā. El niño organizaba una procesión con sus amigos del vecindario y su padre contrataba incluso un grupo de kīrtana para acompañarla. Todo era pequeño: el carro, los niños y la procesión, pero la alegría era grande. Śrīla Prabhupāda recordaba que los amigos de su padre bromeaban con él porque realizaba Ratha-yātrā en su casa y no los invitaba. Su padre respondía que aquello era simplemente un juego de niños, pero los amigos protestaban en tono jocoso. Y el pequeño Abhay continuaba con su festival. Había kīrtana, había procesión, había Jagannātha y, durante varios días, su madre preparaba diferentes variedades de prasādam para ofrecer al Señor. Conversación de Śrīla Prabhupāda sobre su infancia y Ratha-yātrā

Años después, aquel mismo niño organizaría Ratha-yātrās en San Francisco, Londres, París, Melbourne, Filadelfia y muchas otras ciudades del mundo. La escala había cambiado, pero el servicio era esencialmente el mismo. El pequeño carro de Jagannātha se había convertido en grandes festivales en las calles de diferentes países, pero en el corazón de aquella actividad continuaba viviendo el mismo deseo de servir que había acompañado al pequeño Abhay desde su infancia.

Nada era demasiado pequeño para Kṛṣṇa

Hay algo profundamente hermoso en mirar la infancia de Śrīla Prabhupāda desde esta perspectiva. No necesitamos convertir cada detalle de una vida en una profecía ni afirmar que cada acontecimiento fue necesariamente una señal sobrenatural. Pero sí podemos observar un hilo extraordinariamente claro. Desde niño, Abhay estaba rodeado de Kṛṣṇa: Rādhā-Govinda, Jagannātha, Ratha-yātrā, kīrtana, mṛdaṅga, prasādam y las enseñanzas del Bhāgavata, junto a un padre que quería verlo convertido en un Vaiṣṇava. Aquello que parecía un juego infantil terminó convirtiéndose en servicio mundial.

Y quizás esta sea una de las enseñanzas más bellas que podemos recibir de su aparición. Nunca sabemos qué semilla espiritual estamos plantando cuando enseñamos a un niño a ofrecer una flor, cantar un mantra, tocar una mṛdaṅga, decorar una Deidad o participar en un festival. Lo que para nosotros puede parecer pequeño, para Kṛṣṇa puede convertirse en algo muy grande.

El encuentro que cambiaría su vida

Pero la historia todavía estaba comenzando. El pequeño Abhay creció, recibió educación, formó una familia y se dedicó a sus responsabilidades. No tomó inmediatamente la vida de renuncia ni comenzó su misión mundial. En 1922 ocurrió un encuentro que marcaría definitivamente el rumbo de su vida. Un amigo lo llevó a conocer a Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Ṭhākura y, aunque Abhay no estaba especialmente interesado en asistir, finalmente fue. Aquel encuentro cambió el curso de su vida.

Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Ṭhākura le dio una instrucción que permanecería en su corazón durante décadas: debía predicar las enseñanzas de Śrī Caitanya Mahāprabhu en lengua inglesa. En aquel momento quizá nadie podía imaginar cuánto tiempo tomaría cumplir aquella instrucción ni hasta dónde llegaría su alcance. Pero la semilla ya había sido plantada y permanecería viva en el corazón de Abhay.

Setenta años después

Aquí la antigua predicción adquiere una dimensión extraordinaria. En 1896, un astrólogo había dicho que aquel niño cruzaría el océano cuando llegara aproximadamente a los setenta años. En 1965, a la edad de sesenta y nueve años, Abhay Charan De emprendió el viaje hacia los Estados Unidos a bordo del Jaladuta. Llegó prácticamente sin recursos materiales, sin una organización que lo respaldara y sin una comunidad de discípulos esperándolo, pero llevaba algo mucho más valioso: llevaba los libros de Śrīmad-Bhāgavatam, llevaba las instrucciones de su Guru Mahārāja, llevaba el Santo Nombre y llevaba una fe inquebrantable en Kṛṣṇa.

Un año después, en 1966, estableció en Nueva York la International Society for Krishna Consciousness y comenzó a formar una comunidad alrededor del canto de Hare Kṛṣṇa y las enseñanzas de la Bhagavad-gītā y el Śrīmad-Bhāgavatam. La predicción de la infancia había comenzado a tomar forma, pero quizás la parte más sorprendente todavía estaba por venir.

De un pequeño carro a una celebración mundial

El niño que había construido un pequeño Ratha-yātrā en las calles de Calcuta comenzó a organizar Ratha-yātrās en diferentes ciudades del mundo. El niño que había adorado una pequeña Deidad de Rādhā-Govinda ayudó a establecer templos donde miles de personas podrían acercarse diariamente a Rādhā y Kṛṣṇa. El niño cuyo padre le enseñó a tocar la mṛdaṅga llevó el kīrtana a las calles de ciudades occidentales y aquel niño que había crecido escuchando las glorias de Kṛṣṇa pasó sus últimos años traduciendo y explicando los textos vaisnavas para que personas de diferentes idiomas pudieran acercarse a ellos.

Śrīla Prabhupāda mismo reconoció esta continuidad. Al recordar su infancia, explicó que la adoración de Rādhā-Kṛṣṇa y el Ratha-yātrā que realizaba de niño eran esencialmente las mismas actividades que más tarde estaba realizando por todo el mundo, solamente que en una escala mucho mayor. Conversación de Śrīla Prabhupāda en Calcuta, 1976

Es como si el pequeño carro de Jagannātha hubiera crecido junto con él. El servicio de un niño se convirtió en el servicio de un maestro espiritual que viajó por diferentes continentes llevando consigo el Santo Nombre y las enseñanzas recibidas de su Guru Mahārāja.

La misericordia de un padre

Quizás una de las imágenes más tiernas de esta historia no sea la del anciano Swami llegando a Nueva York, sino la de Gour Mohan De observando a su pequeño hijo. Su padre le enseñó a tocar la mṛdaṅga, le dio Deidades de Rādhā-Kṛṣṇa, le permitió celebrar Ratha-yātrā, le enseñó a ofrecer alimento y oró para que se convirtiera en un Vaiṣṇava. Muchos años después, Śrīla Prabhupāda dedicaría su traducción de Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios a su padre, recordándolo como un devoto que lo había criado desde el comienzo de su vida en conciencia de Kṛṣṇa. Conversación de Śrīla Prabhupāda sobre su padre

Esto nos permite comprender algo profundo sobre la educación espiritual. Gour Mohan no necesitó darle a su hijo una gran conferencia filosófica para transformar su vida. Le dio servicio, le dio Deidades, le dio kīrtana, le dio prasādam y, sobre todo, le dio la oportunidad de amar a Kṛṣṇa. Algunas de las semillas que plantamos en la infancia permanecen silenciosas durante muchos años, esperando el momento en que puedan comenzar a dar fruto.

El niño de Nandotsava

Por eso resulta tan hermoso que Śrīla Prabhupāda haya aparecido precisamente en Nandotsava. Nanda Mahārāja celebró porque Kṛṣṇa había aparecido en su hogar y, en 1896, al día siguiente de Janmāṣṭamī, nació en Calcuta un niño que llevaría el mensaje de Kṛṣṇa a innumerables hogares.

No debemos confundir a Śrīla Prabhupāda con Kṛṣṇa ni presentar su nacimiento como equivalente a la aparición del Señor. Su importancia está en otro lugar: en la tradición vaisnava, el maestro espiritual aparece para servir al Señor y entregar Su mensaje. Y eso fue precisamente lo que Śrīla Prabhupāda hizo. Recibió una instrucción, la guardó durante décadas y cuando llegó el momento cruzó el océano para cumplirla.

Una aparición que continúa

Hoy podemos mirar hacia atrás y contemplar aquella pequeña casa de Tollygunge: un niño, una familia vaisnava, un padre devoto, una madre, una pequeña Deidad, un pequeño Ratha, un kīrtana de niños, un festival y un niño llamado Abhay Charan. Después podemos mirar mucho más lejos: Nueva York, San Francisco, Londres, París, Melbourne, Vṛndāvana, Māyāpur, templos, libros, kīrtanas, Ratha-yātrās y devotos de diferentes países cantando juntos el mismo Santo Nombre.

Entre ambos momentos existe una vida entera de servicio. Y quizás ahí se encuentra el verdadero significado de celebrar la aparición de Śrīla Prabhupāda. No se trata solamente de recordar el nacimiento de un gran maestro. Se trata de recordar qué puede suceder cuando una persona recibe una instrucción espiritual y decide dedicar toda su vida a cumplirla.

Śrīla Prabhupāda apareció en Nandotsava. Creció escuchando el Santo Nombre, aprendió a servir a Rādhā-Kṛṣṇa, jugó con Jagannātha, recibió la instrucción de su Guru Mahārāja, esperó, escribió, oró, cruzó el océano y comenzó a cantar. Al principio eran pocos, después fueron cientos, luego miles y finalmente personas de diferentes culturas, idiomas y países comenzaron a cantar el mismo Santo Nombre.

El pequeño festival de Calcuta se había convertido en un festival para el mundo.

Quizás por eso, cuando llega nuevamente Nandotsava, podemos recordar a aquel pequeño niño de 1896 y agradecer profundamente por el servicio que realizó. Porque en aquel día no solamente recordamos que Śrīla Prabhupāda apareció en este mundo. Recordamos que una instrucción recibida de un maestro espiritual puede convertirse, cuando es llevada con fe y determinación, en una corriente de misericordia que atraviesa fronteras, idiomas y generaciones.

Y así, Nandotsava vuelve a adquirir vida. Porque una vez más podemos celebrar que la misericordia llegó. No solamente para una familia, ni para una ciudad, ni para una generación, sino para tantas personas que, gracias a su esfuerzo, tuvieron la oportunidad de escuchar el Santo Nombre y acercarse nuevamente a Kṛṣṇa.

Que podamos honrar su aparición no solamente hablando de su vida, sino continuando aquello que él recibió de su Guru Mahārāja: cantar, estudiar, servir, compartir prasādam y llevar con humildad las enseñanzas de Śrī Caitanya Mahāprabhu y Śrī Kṛṣṇa.


Así, la historia continúa.

El niño de Nandotsava creció.

El devoto se convirtió en maestro.

El maestro cruzó el océano.

Y el Santo Nombre comenzó a viajar con él.

Śrīla Prabhupāda ki jaya.

Śrīla Prabhupāda Appearance Day ki jaya.

Śrī Nandotsava Mahotsava ki jaya.

Śrī Guru-paramparā ki jaya.

Śrī Rādhā-Govinda ki jaya.

Śrī Jagannātha Baladeva Subhadrā Mahārāṇī ki jaya.

Śrī Kṛṣṇa Caitanya Mahāprabhu ki jaya.

Fuentes para profundizar

La narración de su nacimiento y primeros años está basada principalmente en Śrīla Prabhupāda-līlāmṛta, especialmente los relatos sobre su nacimiento en Calcuta durante Nandotsava y su infancia. Para complementar estos recuerdos son especialmente valiosas las conversaciones en las que el propio Śrīla Prabhupāda habla de su padre, de la adoración de Rādhā-Govinda y de los primeros Ratha-yātrās que organizaba cuando era niño. También puede consultarse su conferencia de Vyāsa-pūjā de 1968, pronunciada en Montreal, donde él mismo relaciona su aparición con Nandotsava y recuerda el festival de Nanda Mahārāja.

Fuentes principales: Śrīla Prabhupāda-līlāmṛta, Vol. 1; conversaciones de Śrīla Prabhupāda de 1976 sobre su infancia y su padre; y la conferencia de Vyāsa-pūjā pronunciada en Montreal el 17 de agosto de 1968.

Nandotsava y el misterio del amor devocional

Śrīla Prabhupāda no se limita a explicar Nandotsava, sino que utiliza la celebración para mostrar la intimidad del amor devocional. Además, ese día de 1968 coincidía con su propio Vyāsa-pūjā, pues había aparecido en un día de Nandotsava 73 años antes. La conferencia fue pronunciada en Montreal el 17 de agosto de 1968.  

Una enseñanza de Śrīla Prabhupāda sobre Nanda Mahārāja

Hay momentos en la vida espiritual en los que una celebración aparentemente sencilla abre una puerta hacia una comprensión mucho más profunda. Nandotsava es uno de ellos. Es el día en que los habitantes de Vraja celebraron con inmensa alegría la aparición de Kṛṣṇa como hijo de Nanda Mahārāja y Yaśodā, pero detrás de aquella fiesta, de la leche, el yogur, las flores, la música y el prasādam existe una verdad que puede transformar nuestra manera de comprender la devoción: el amor puede acercar al Señor Supremo de una manera que ninguna especulación intelectual puede alcanzar.

Śrīla Prabhupāda habló de este misterio durante su celebración de Vyāsa-pūjā en Montreal, el 17 de agosto de 1968. Aquel día tenía un significado muy especial para él, porque su aparición había coincidido con Nandotsava. Él mismo recordó ante sus discípulos que, después de la aparición de Kṛṣṇa, Nanda Mahārāja había celebrado una gran festividad y que aquel día había quedado conocido como Nandotsava. Setenta y tres años antes, en 1896, Śrīla Prabhupāda había aparecido también en ese día.

Cuando Nanda Mahārāja recibió a Kṛṣṇa

Śrīla Prabhupāda comienza recordando una escena sencilla y profundamente humana. Nanda Mahārāja ya era un hombre de edad avanzada cuando Kṛṣṇa apareció como su hijo, y sus amigos fueron a felicitarlo. Según el relato que presenta Śrīla Prabhupāda, algunos le decían con alegría que había recibido un hijo en una edad avanzada, pero Nanda Mahārāja respondía con humor que no era viejo, porque un hombre viejo no podría tener un hijo.

Aquella escena nos permite acercarnos a Nanda Mahārāja no solamente como una figura venerable de las Escrituras, sino como un padre lleno de felicidad por el nacimiento de su hijo. Para él no era una cuestión filosófica. No estaba pensando en demostrar quién era Dios ni en alcanzar una realización impersonal. Tenía un niño y su corazón estaba lleno de amor.

Toda la comunidad de Vraja acudió entonces para felicitarlo. Nanda Mahārāja era una persona muy querida y, al ser el líder de aquella comunidad de pastores, su felicidad se convirtió naturalmente en la felicidad de todos. Así nació aquella gran celebración que conocemos como Nandotsava.

Una frase que cambia nuestra manera de mirar a Nanda

En medio de su conferencia, Śrīla Prabhupāda recuerda un hermoso verso atribuido a Śrīla Rūpa Gosvāmī, incluido en Padyāvalī. El verso expresa una idea extraordinaria: mientras algunas personas buscan la Verdad Absoluta mediante el estudio de los Vedas, otros recurren a diferentes escrituras y caminos de conocimiento, pero el devoto puede encontrar algo todavía más maravilloso al contemplar a Nanda Mahārāja, porque en el patio de su casa la Suprema Verdad Absoluta está jugando como un niño.

La profundidad de esta enseñanza es enorme.

Los grandes sabios buscan comprender a la Verdad Absoluta.

Los yogīs meditan para acercarse a ella.

Los filósofos intentan comprenderla mediante el conocimiento.

Pero Nanda Mahārāja no está intentando descubrir dónde se encuentra Dios.

Dios está jugando en su patio.

Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, se encuentra allí como su hijo.

Y este es uno de los misterios más dulces del bhakti.

El amor puede hacer que Dios se vuelva nuestro hijo

Śrīla Prabhupāda utiliza entonces a Nanda Mahārāja para explicar algo muy profundo acerca de la relación entre el Señor y Su devoto. Una persona que sigue un camino de conocimiento puede aspirar a comprender que es espiritual y que existe una relación eterna con la Verdad Absoluta. Pero el servicio devocional permite entrar en relaciones amorosas con Kṛṣṇa que son mucho más íntimas.

Nanda Mahārāja no deseaba convertirse en uno con Dios.

No deseaba perder su identidad.

No quería dejar de existir como persona.

Su deseo era amar a Kṛṣṇa como su hijo.

Y, según explica Śrīla Prabhupāda, esa relación es tan extraordinaria que Nanda Mahārāja puede ser considerado incluso superior en ese sentido, porque el Señor Supremo acepta voluntariamente convertirse en su hijo.

Aquí aparece una de las enseñanzas más bellas de la conciencia de Kṛṣṇa.

El objetivo del bhakti no es simplemente comprender que Dios existe.

Tampoco consiste únicamente en alcanzar una posición elevada o liberarse del sufrimiento.

El bhakti busca despertar una relación de amor con Kṛṣṇa.

Y ese amor puede ser tan profundo que el Supremo, que es adorado por todos, acepta dejarse amar por Su devoto de una manera íntima y personal.

El Señor que no nace

Śrīla Prabhupāda conecta entonces esta comprensión con una enseñanza del Bhagavad-gītā. Kṛṣṇa declara que, aunque es no nacido, aunque Su cuerpo trascendental nunca se deteriora y aunque es el Señor de todas las entidades vivientes, aparece en el mundo mediante Su propia potencia trascendental.

Esta afirmación nos ayuda a comprender la diferencia entre el nacimiento de una entidad viviente y la aparición de Kṛṣṇa.

Nosotros nacemos porque estamos sujetos a las leyes de la naturaleza material.

Kṛṣṇa aparece por Su propia voluntad.

Nosotros entramos en un cuerpo que recibimos de acuerdo con nuestro karma.

Kṛṣṇa acepta un cuerpo trascendental para manifestar Sus pasatiempos amorosos.

Y, sin embargo, el misterio no termina allí.

El Señor Supremo, que no necesita nada de nadie, acepta convertirse en el hijo de Nanda Mahārāja.

El Ser que sostiene todos los universos permite que una madre lo sostenga entre sus brazos.

El Señor a quien grandes sabios ofrecen reverencias permite que Yaśodā lo regañe.

El Supremo, que es independiente de todo, acepta depender aparentemente de Sus devotos por amor.

Eso es Vraja.

La grandeza de ser un devoto

Quizás esta sea la parte más conmovedora de la enseñanza de Śrīla Prabhupāda.

En el mundo material solemos pensar que ser poderoso significa necesitar cada vez menos de los demás. Buscamos independencia, control y reconocimiento. Queremos demostrar que somos capaces de sostener nuestra propia vida sin depender de nadie.

Pero el bhakti nos presenta otra clase de grandeza.

Nanda Mahārāja es grande porque Kṛṣṇa acepta depender de él.

Yaśodā es grande porque puede alimentar a Kṛṣṇa.

Las gopīs son grandes porque pueden ofrecerle a Kṛṣṇa su amor.

Los habitantes de Vraja son grandes porque no están interesados en disfrutar de la posición de Kṛṣṇa, sino en hacerlo feliz.

Esta es una diferencia fundamental entre el deseo de disfrutar del mundo y el deseo de servir.

Mientras el corazón material pregunta: "¿Qué puedo obtener?", el corazón devocional comienza a preguntar: "¿Cómo puedo servir? ¿Cómo puedo hacer feliz a Kṛṣṇa?"

Y cuando ese deseo se vuelve sincero, la relación con el Señor comienza a transformarse.

Nandotsava y nuestro propio corazón

Quizás por eso Nandotsava puede hablarnos también de nuestra propia vida.

Todos tenemos un altar, aunque sea pequeño.

Todos podemos ofrecer algo.

Todos podemos cantar.

Todos podemos compartir prasādam.

Todos podemos servir a los Vaiṣṇavas.

Pero existe una pregunta más profunda: ¿hemos permitido que Kṛṣṇa se convierta realmente en el centro de nuestra vida?

Nanda Mahārāja no celebró simplemente una ceremonia religiosa.

Celebró porque Kṛṣṇa estaba allí.

Su alegría tenía un centro.

Su generosidad tenía un centro.

Su hogar tenía un centro.

Toda Vraja parecía girar alrededor de aquel pequeño niño.

Quizás nuestro verdadero Nandotsava comienza cuando Kṛṣṇa deja de ser solamente una idea espiritual y empieza a convertirse nuevamente en el centro de nuestras decisiones, nuestros pensamientos, nuestro servicio y nuestras relaciones.

Una coincidencia llena de significado

Hay además una hermosa conexión entre esta enseñanza y la vida de Śrīla Prabhupāda.

El día en que Nanda Mahārāja celebró el nacimiento de Kṛṣṇa se convirtió también en el día de aparición de Śrīla Prabhupāda. En su conferencia de 1968, él mismo señaló esta coincidencia y explicó que su Vyāsa-pūjā se celebraba precisamente en Nandotsava.

No parece casual que aquel maestro espiritual que dedicaría su vida a llevar el mensaje de Kṛṣṇa a tantas personas del mundo occidental hubiera aparecido en un día asociado con la alegría de Nanda Mahārāja.

Nandotsava celebra que Kṛṣṇa llegó a Vraja.

La misión de Śrīla Prabhupāda consistió, en muchos sentidos, en llevar el mensaje de Kṛṣṇa a nuevos lugares para que más corazones pudieran recibirlo.

Por eso podemos contemplar ambas celebraciones juntas: la aparición del Señor y la aparición de Su representante que vino a entregarnos nuevamente Sus enseñanzas.

La verdadera celebración

Al final de aquella conferencia, Śrīla Prabhupāda recuerda nuevamente que Nanda Mahārāja había celebrado el nacimiento de Kṛṣṇa y que, por ese motivo, los devotos podían disfrutar de prasādam.

Es un cierre sencillo, pero profundamente significativo.

Después de hablar de filosofía elevada, de Vyāsa, del servicio devocional y de la naturaleza trascendental de Kṛṣṇa, todo termina alrededor del prasādam.

Porque el conocimiento espiritual no está destinado a permanecer solamente en nuestra mente.

Debe convertirse en servicio.

Debe convertirse en ofrenda.

Debe convertirse en alimento ofrecido a Kṛṣṇa y compartido con los demás.

Debe convertirse en una mesa donde los devotos puedan sentarse juntos.

Debe convertirse en alegría compartida.

Eso también es Nandotsava.

Que Kṛṣṇa pueda jugar en nuestro corazón

Cuando recordemos esta celebración, quizás podamos llevar con nosotros aquella imagen que Śrīla Prabhupāda quiso mostrarnos: mientras muchos buscan comprender la Verdad Absoluta mediante grandes procesos de conocimiento, existe un lugar donde esa misma Verdad Suprema está jugando como un pequeño niño.

Kṛṣṇa está en el patio de Nanda Mahārāja.

Y Nanda Mahārāja no intenta demostrar que Él es Dios.

Simplemente lo ama.

Tal vez esa sea una de las invitaciones más profundas de Nandotsava para nosotros: no quedarnos únicamente en el deseo de conocer a Kṛṣṇa, sino aprender a amarle y servirle.

Que nuestro corazón pueda convertirse en un pequeño Gokula.

Que nuestras palabras puedan convertirse en kīrtana.

Que nuestras manos puedan convertirse en instrumentos de servicio.

Que nuestros alimentos puedan convertirse en prasādam.

Que nuestras casas puedan convertirse en lugares donde se escuchen las glorias de Kṛṣṇa.

Y que, algún día, podamos comprender aunque sea una pequeña parte del misterio que Śrīla Prabhupāda quiso compartir aquella tarde en Montreal:

La Suprema Personalidad de Dios es tan grande que sostiene todos los universos, pero Su amor es tan dulce que puede aceptar convertirse en el hijo de Su devoto.

Ese es el misterio de Nandotsava.

Ese es el misterio del bhakti.

Y esa es la dulzura de Vraja.

Śrī Nanda Mahārāja ki jaya.

Śrī Yaśodā Mā ki jaya.

Śrī Kṛṣṇa Nandotsava ki jaya.

Śrīla Prabhupāda ki jaya.

Śrī Guru-paramparā ki jaya.



Sri Jayadeva Gosvami


El Poeta que Hizo Cantar al Universo
🌌Cuando la Tierra Esperaba un Canto
En el siglo XII, cuando la India espiritual dormitaba bajo el peso de rituales secos y filosofías áridas, la tierra misma anhelaba una canción que despertara el amor latente en cada corazón. En el pequeño pueblo de Kendubilva, Bengala (hoy en Orissa), nació un niño cuya garganta sería el instrumento elegido por Śrī Kṛṣṇa para recordar al mundo que Dios no es concepto, es melodía.

Lo llamaron Jayadeva—"la gloria (deva) de la victoria (jaya)"—pero su victoria no sería sobre enemigos terrenales, sino sobre la sequía del corazón humano.

📿 El Niño que Veía lo que Otros Solo Escuchaban
Sus padres, Bhojadeva y Bāmādevī, eran brāhmaṇas piadosos pero pobres. Desde los tres años, Jayadeva mostraba señales milagrosas:

Escena en la ribera del río Ajay:
Mientras otros niños jugaban, Jayadeva, de cinco años, miraba fijamente las aguas. Su madre preguntó: "¿Qué ves, hijo?"

Jayadeva (sin apartar la vista): "Veo a un pastorcito azul bailando en las olas. Toca una flauta... y las olas cantan con Él."

Los aldeanos se burlaban: "El niño fantasea." Pero los ancianos sabios susurraban: "Tiene divya-dṛṣṭi—visión divina."

A los ocho años, ya había memorizado los Vedas, pero decía: "Las escrituras son como mapas que describen un tesoro. Yo quiero cantar el tesoro mismo."

🎶 La Renuncia y el Encuentro con Padmāvatī

A los dieciséis, tras la muerte de sus padres, Jayadeva tomó una decisión que conmocionó al pueblo:

Ante el sacerdote del templo:
"No me cases con una muchacha del pueblo. Mi esposa ya fue elegida: es la Poesía Devocional. Renuncio a todo."

Tomó el bastón de peregrino y partió hacia Purī, la ciudad de Jagannātha. Pero en el camino, en un bosque cerca de Jajpur, ocurrió el milagro:

Mientras meditaba bajo un árbol, escuchó una voz femenina cantando:

"dehi pada-pallava-mudāram..."
("Por favor, ofréceme Tus pies de loto...")


Era un verso que él mismo había compuesto mentalmente ese día. Al abrir los ojos, vio ante sí a una joven de belleza celestial, con ojos que reflejaban el lago Mānasa.

Jayadeva: "¿Quién eres? ¿Cómo cantas mis versos no escritos?"

La joven (sonriendo): "Soy Padmāvatī, huérfana como tú. Tu canto me guió hasta aquí. Déjame ser la tinta que escriba tu inspiración."

Era el encuentro predestinado: el poeta y su musa devocional.

🕉️ La Inspiración en el Templo de Jagannātha

Establecidos como pareja de ascetas cerca de Purī, Jayadeva servía como sacerdote asistente en el templo de Jagannātha. Cada noche, después de los ritos, se sentaba frente a la Deidad con su veena (laúd indio).

Una noche trascendental:
Jagannātha (la forma de Kṛṣṇa en Purī) se le apareció en sueños:
"Jayadeva, el mundo ha olvidado cómo amarme. Escribe un poema que enseñe a los corazones a latir en ritmo con Mi flauta."

Jayadeva despertó temblando. Padmāvatī, despierta a su lado, ya tenía la pluma y tinta preparadas:
"Lo soñé también. Él quiere que escribas el Gīta Govinda—la canción del pastor."

📜La Composición del Gīta Govinda
La Estructura Reveladora

El Gīta Govinda no sería un simple poema. Sería una ópera espiritual en 12 capítulos (sargas), con 24 canciones (prabandhas), que exploraría los ocho estados del amor divino (aṣṭa-sāttvika bhāva).

Dificultad inicial:
Jayadeva luchaba con el primer verso. Quería comenzar con la separación de Rādhā, pero sentía que era demasiado atrevido mostrar a la Consorte Divina sufriendo.

La Intervención Divina:
Una tarde, después de días de bloqueo, salió a bañarse al estanque. Al regresar, encontró el primer verso ya escrito en su manuscrito:

"meghair medura-mabhir vasantī
tasmin vilasati vasante
nava-mallikā-mālati-jāti-sumanas-tulasī
kusumair abhiramaṇīyam
ramaṇīya-sarasa-vāsante"


Jayadeva (gritando): "¡Padmāvatī! ¿Escribiste esto?"

Padmāvatī (asombrada): "No, yo fui al mercado. ¡Mira la ventana!"

En el alféizar, huellas de loto frescas brillaban con polvo dorado. Jagannātha mismo había venido a escribir el primer verso.

El Verso Controversial y su Corrección
Al llegar al capítulo 8, Jayadeva escribió:
"colā dhavala-dhara-sutāṁ śiśira-marut"
("El viento frío hace temblar a la hija de la montaña [Pārvatī]...")

Pero esa noche, soñó que Śiva y Pārvatī aparecían:
Śiva: "Jayadeva, no uses a Mi esposa como ejemplo de temblor por frío. Mejor usa a Rādhā temblando de amor por Kṛṣṇa."

Al despertar, el verso estaba cambiado a:
"colā dhavala-dhara-sutāṁ śiśira-marut" → "colā hariṇi harim adhira-dhī"
("La cierva [Rādhā] tiembla por Kṛṣṇa con mente impaciente...")

🌸El Milagro que Validó su Obra

Cuando completó el Gīta Govinda, los sacerdotes ortodoxos de Purī lo acusaron de herejía:
"¡Hablas de amor íntimo entre Rādhā y Kṛṣṇa! ¡Eso es impropio para la adoración!"

Jayadeva, herido, decidió tirar su manuscrito al mar. Pero esa noche, Jagannātha ordenó en sueños al rey de Orissa:

Al día siguiente, en el templo:
Durante el ārati de la mañana, la gran Deidad de Jagannātha giró Su cabeza para mirar directamente a Jayadeva entre la multitud. Luego, a través del sacerdote principal, declaró:
"Desde hoy, el Gīta Govinda se cantará diariamente durante Mi ofrenda de comida. Es Mi alimento favorito."

El rey promulgó un edicto real: el Gīta Govinda sería parte eterna del ritual de Jagannātha.

🎭 Los Pasatiempos con Su Divina Gracia

El Día que Kṛṣṇa se Hizo Barbero

Jayadeva, escribiendo el famoso "Daśāvatāra Stotram" (Himno de las Diez Encarnaciones), llegó al verso sobre Kṛṣṇa:

"nindasi yajña-vidher ahaha śruti-jātaṁ
sadaya-hṛdaya darśita-paśu-ghātam"
("Condenas los rituales de sacrificio prescritos por los Vedas, oh Kṛṣṇa, mostrando compasión hacia los animales...")

Pero dudaba: "¿Cómo puedo, un simple poeta, 'condenar' los rituales védicos?"

Dejó el verso incompleto y fue a bañarse. Al regresar, encontró completados los dos versos finales con letra idéntica a la suya. Solo entonces notó que sus uñas, que había dejado largas, estaban perfectamente cortadas.

Padmāvatī reveló: "Mientras estabas fuera, un joven barbero vino diciendo que habías pedido el servicio. Cortó tus uñas y se sentó un momento en tu escritorio..."

Era Kṛṣṇa mismo, completando Su propio elogio.

El Sannyāsī que se Convirtió en Asno
Un sannyāsī orgulloso desafiaba a Jayadeva: "Tu poema habla de amor mundano. Yo practico nirguṇa-brahma (Dios sin atributos)."

Jayadeva solo cantó el verso:

"yadi hari-smaraṇe saraṇaṁ na bhavet
tadā jaḍa-jāḍya-jāla-jharharāya kim"
("Si no te refugias en el recuerdo de Hari, ¿de qué sirve tu rígida práctica espiritual?")


El sannyāsī, enfurecido, maldijo: "¡Ojalá te vuelvas cojo!"

Instantáneamente, el sannyāsī se transformó en un asno. Solo cuando se postró ante Jayadeva y cantó el Gīta Govinda, recuperó su forma humana—pero ahora como devoto humilde.

🏞️ Sus Últimos Días y el Legado Musical
La Fusión con la Deidad


En sus últimos años, Jayadeva y Padmāvatī vivieron en total absorción. Cuentan que:

Un discípulo los espió una noche y vio cómo:
  • Padmāvatī cantaba un verso del Gīta Govinda. 
  • Jayadeva respondía con el siguiente verso.
  • Sus cuerpos brillaban con luz azul y dorada.
  • Al final de cada capítulo, las Deidades de Rādhā-Kṛṣṇa aparecían brevemente entre ellos, bailando.
Su Partida Simultánea
Un día de luna llena, Jayadeva anunció:
"Hoy terminaremos nuestro servicio terrenal. Jagannātha nos llama."

Sentados juntos frente al estanque donde se conocieron, cantaron el capítulo final del Gīta Govinda:

"sakhi he kesi-mathaṇa-muralī-gāna-rasike
sarasa-nava-raṅga-śṛṅgāra-mādhuri-pūrite"


Al llegar al último verso, sus cuerpos se volvieron transparentes como cristal, luego se disolvieron en luz. Solo quedaron sus ropas y la veena.

En ese mismo momento, en el templo de Purī, las cortinas del altar de Jagannātha se cerraron solas, y los sacerdotes escucharon una voz:
"Mis poetas han vuelto a Mí. Desde hoy, su asiento estará siempre a Mi derecha."

🌍 El Impacto Eterno del Gīta Govinda

En la India:

  • Se integró a los rituales de todos los templos vaisnavas.
  • Inspiró el Odissi (danza clásica de Orissa).
  • Śrī Caitanya Mahāprabhu lo cantaba diariamente, diciendo: "En cada verso, siento el latido de Vṛndāvana."
En el Mundo:
  • Primera obra sánscrita traducida a lenguas europeas (inglés 1792).
  • Goethe escribió sobre él: "Aquí Oriente y Occidente se besan."
  • Rabindranath Tagore dijo: "Jayadeva hizo del amor humano un puente hacia el Divino."
La Curiosa Propagación:

Mercaderes árabes llevaron el Gīta Govinda a Persia, donde inspiró los poemas sufíes de amor divino. Así, un poema vaisnava nutrió el misticismo islámico.

🕊️ Lo que los Grandes Dijeron de Él

Śrīla Rūpa Gosvāmī (en Bhakti-rasāmṛta-sindhu):

"jayadeva-kavi-prabhṛtayaḥ—te kavitvena prasiddhāḥ"
("Jayadeva y poetas como él son famosos por hacer accesible el rasa devocional a través de la poesía.")


Śrīla Prabhupāda (en El Néctar de la Devoción):

"Jayadeva Gosvāmī is one of the great ācāryas of the Vaiṣṇava sect. His book Gīta Govinda is accepted as a most celebrated book of songs describing the pastimes of Rādhā and Kṛṣṇa."

Mahatma Gandhi:

"Cuando leí el Gīta Govinda, entendí que la verdadera independencia es la libertad de amar sin miedo."

🌸 Sus Enseñanzas Vivas
1. Dios es Relación, no Solo Poder
Jayadeva mostró que Kṛṣṇa es más completo en Vṛndāvana (como amante de Rādhā) que en Dvārakā (como rey). La divinidad alcanza su plenitud en el amor recíproco.

2. El Arte como Sadhana
Cada verso del Gīta Govinda es un yantra musical—una herramienta para elevar la conciencia. No es entretenimiento; es meditación sonora.

3. La Mujer como Puente Espiritual
Padmāvatī no fue solo esposa; fue co-creadora. Jayadeva elevó la feminidad a sakti—energía creativa divina.

4. La Humildad del Genio
Aunque su obra es monumental, siempre firmó:
"śrī-jayadeva-kaver idam uditaṃ" — "Esto surgió del poeta Jayadeva" (no "yo escribí").

🎵 El Canto que Nunca Termina

Hoy, cuando en algún templo del mundo un devoto canta:

"pralaya-payodhi-jale dhṛtavān asi vedam..."
("En las aguas del diluvio, sostuviste los Vedas...")


Está participando de una corriente de amor que Jayadeva inició hace 800 años.

Su samādhi en Kendubilva sigue siendo lugar de peregrinaje. Pero su verdadero monumento está en cada corazón que late más rápido al escuchar de Rādhā y Kṛṣṇa.

¡Hare Krishna! 
Que la dulzura de Jayadeva Gosvāmī 
endulce tus palabras y su devoción inspire tu servicio.


"jayati jayati devo devakī-nandano yaḥ
jayati jayati kṛṣṇaḥ vṛndāvana-priyo yaḥ
jayati jayati megha-śyāmaḷa-komalaṅgo
jayati jayati prāṇa-nātho mama jayadeva"
(Gloria, gloria al Señor, el hijo de Devakī
Gloria, gloria a Kṛṣṇa, el amado de Vṛndāvana
Gloria, gloria a Él de piel oscura como nubes de monzón
Gloria, gloria al Señor de mi vida—alaba Jayadeva)