La fuerza que sostiene el servicio
Antes de entrar en los dulces pasatiempos de Śrī Kṛṣṇa en Vṛndāvana encontramos a Su hermano mayor, Śrī Balarāma, quien aparece como la primera expansión de Kṛṣṇa y como la personificación de la fuerza espiritual que sostiene el servicio al Señor. Su nombre evoca fortaleza, pero cuando los vaiṣṇavas hablan de Balarāma no se refieren solamente a la fuerza física. Su verdadera grandeza está en Su disposición eterna a servir, acompañar, proteger y sostener a Kṛṣṇa de innumerables maneras.
El Śrī Caitanya-caritāmṛta explica que Kṛṣṇa y Balarāma son espiritualmente uno, aunque se manifiestan en formas diferentes. Balarāma es la primera expansión de Kṛṣṇa y, a partir de Él, se manifiestan diversas formas que participan en los pasatiempos del Señor y en la creación espiritual y material. En Su forma de Śeṣa, por ejemplo, sirve al Señor como cama, trono, morada y de muchas otras maneras. Por eso, cuando contemplamos a Balarāma, contemplamos también el principio mismo del servicio amoroso.
El hermano mayor de Kṛṣṇa
Balarāma apareció como hijo de Rohiṇī y hermano mayor de Kṛṣṇa. Su aparición estuvo rodeada de un maravilloso misterio. Mientras Devakī se encontraba bajo la amenaza de Kaṁsa, el niño que estaba en su vientre fue trasladado al vientre de Rohiṇī mediante la potencia de Yogamāyā. Por esta razón recibió el nombre Saṅkarṣaṇa, relacionado con la idea de atraer o trasladar, y también fue conocido como Baladeva, Balarāma y Rāma.
Así, cuando Kṛṣṇa apareció en Vraja, Balarāma ya estaba allí esperándolo. Él sería Su hermano mayor, Su compañero inseparable y uno de Sus más íntimos protectores.
Podemos imaginar a los dos hermanos recorriendo los bosques de Vṛndāvana junto con los pastorcillos y las vacas. Kṛṣṇa llevaba Su flauta y Balarāma Su arado, mientras los niños jugaban, cantaban, corrían y se divertían entre los árboles, los ríos y las flores de Vraja. El Śrīmad-Bhāgavatam describe estos juegos con una dulzura extraordinaria y nos permite contemplar una espiritualidad llena de amistad, alegría y sencillez.
Balarāma no aparece allí como una figura distante o inaccesible. Juega con Sus amigos, participa en sus travesuras y comparte la intimidad de la vida en Vraja. Sin embargo, cuando surge algún peligro, Su naturaleza protectora se manifiesta inmediatamente.
La fuerza que protege
Uno de los pasatiempos más conocidos es el de Pralambāsura, un demonio que entró en el grupo de los pastorcillos disfrazado de uno de ellos. Kṛṣṇa conocía su verdadera identidad, pero permitió que participara en los juegos. Los niños se dividieron en grupos dirigidos por Kṛṣṇa y Balarāma y comenzaron una competencia en la que los perdedores debían cargar sobre sus hombros a los vencedores.
Pralambāsura terminó llevando a Balarāma sobre sus hombros y, cuando consiguió alejarse del grupo, manifestó su verdadera forma. Pero Balarāma comprendió inmediatamente lo que estaba sucediendo. Su peso se volvió tan grande que el demonio ya no pudo continuar y entonces Balarāma lo golpeó con Su poderoso puño, destruyéndolo.
Los pastorcillos corrieron hacia Él llenos de alegría y los habitantes de los planetas celestiales derramaron flores sobre el Señor.
La escena nos permite comprender algo muy hermoso. El mismo Balarāma que juega alegremente con Sus amigos es también quien destruye aquello que amenaza la seguridad de Kṛṣṇa y Sus devotos. Su fuerza nunca está separada del servicio.
El Señor del arado
Uno de los símbolos más queridos de Balarāma es Su arado, por el cual recibe nombres como Haladhara y Halāyudha. El arado nos recuerda la relación con la tierra, con la agricultura y con la preparación del campo, pero también puede convertirse para nosotros en una hermosa imagen espiritual.
El corazón puede compararse con un campo. A veces encontramos en él tierra fértil, pero también piedras, malezas y lugares endurecidos que necesitan ser preparados antes de recibir una semilla. De manera semejante, para que la semilla del bhakti pueda crecer necesitamos permitir que la fuerza espiritual remueva aquello que nos impide avanzar.
Existe un pasatiempo particularmente hermoso relacionado con el río Yamunā. En cierta ocasión Balarāma quiso que el río se acercara a Él y, al no obedecer inmediatamente, utilizó Su arado para atraerlo. El Yamunā comprendió entonces el poder del Señor y se presentó ante Él para ofrecerle sus respetos.
Contemplado desde nuestra práctica espiritual, este pasatiempo puede recordarnos que incluso aquello que parece seguir su propio curso puede ser atraído nuevamente hacia el servicio del Señor por Su misericordia.
Balarāma y el bosque de Tālavana
Otro de Sus célebres pasatiempos ocurrió en el bosque de Tālavana, donde abundaban deliciosos frutos que nadie podía disfrutar porque el lugar estaba protegido por Dhenukāsura, un demonio que había asumido la forma de un enorme asno.
Balarāma entró en el bosque junto con Kṛṣṇa y los pastorcillos y comenzó a sacudir los árboles para que los frutos cayeran. Dhenukāsura apareció furioso y atacó al Señor, pero Balarāma lo tomó por las piernas, lo hizo girar y finalmente lo arrojó contra los árboles.
Con la desaparición del demonio, el bosque quedó nuevamente libre y sus frutos pudieron ser disfrutados.
Este pasatiempo también nos ofrece una hermosa enseñanza. A veces estamos rodeados de posibilidades para crecer espiritualmente, pero ciertos obstáculos nos impiden acercarnos a ellas. La ignorancia, el orgullo, el apego y otros condicionamientos pueden convertirse en guardianes de un bosque lleno de frutos. Balarāma aparece entonces como la fuerza que despeja el camino para que podamos saborear aquello que verdaderamente alimenta el alma.
El hermano que sirve
Tal vez uno de los aspectos más profundos de Balarāma sea Su relación con Kṛṣṇa. Él es Su hermano mayor y protector, pero también es Su amigo, Su compañero de juegos y Su servidor.La tradición Gauḍīya explica que Balarāma puede manifestarse de innumerables maneras para servir a Kṛṣṇa. Él puede convertirse en Su cama, Su trono, Sus zapatos, Su morada y en todos aquellos elementos necesarios para Sus pasatiempos. De esta manera comprendemos que el servicio no disminuye la grandeza de Balarāma. Por el contrario, Su grandeza está precisamente en Su deseo ilimitado de servir.
Incluso en los pasatiempos de Vṛndāvana encontramos momentos en los que Kṛṣṇa sirve amorosamente a Balarāma. Esta reciprocidad nos permite comprender que el amor espiritual no funciona como una relación basada en jerarquías materiales. Allí donde existe amor puro, el Señor puede servir a Su devoto y el devoto puede servir al Señor.
Balarāma y Revati
En Sus pasatiempos posteriores, Balarāma se casó con Revati, hija del rey Raivata. El Śrīmad-Bhāgavatam relata que el rey había acudido a Brahmā para consultar acerca del matrimonio de su hija y descubrió que, mientras permanecía en la morada de Brahmā, habían transcurrido enormes períodos de tiempo en la Tierra.
Cuando regresó, el mundo que conocía había cambiado por completo y Balarāma se convirtió en el esposo de Revati.
Este episodio nos recuerda que nuestra percepción del tiempo es limitada y que los pasatiempos de la Suprema Personalidad de Dios no pueden comprenderse únicamente desde nuestra experiencia humana.
Balarāma y Nityānanda Prabhu
Para quienes seguimos la tradición de Śrī Caitanya Mahāprabhu existe una conexión especialmente hermosa. Balarāma apareció nuevamente como Śrī Nityānanda Prabhu.
Kṛṣṇa apareció como Śrī Caitanya Mahāprabhu y Balarāma apareció como Nityānanda, Su compañero inseparable. El mismo principio divino de servicio, protección y misericordia que encontramos en Balarāma se manifestó entonces en Navadvīpa.
Por eso Nityānanda Prabhu ocupa un lugar tan especial en el corazón de los devotos. Él representa la misericordia que nos permite acercarnos a Gaura y, a través de Gaura, a Kṛṣṇa.
Cuando nos acercamos a Nityānanda, nos acercamos nuevamente a la misericordia de Balarāma.
La fuerza del guru
Dentro de la tradición Gauḍīya, Balarāma también está relacionado con el guru-tattva, porque el maestro espiritual nos proporciona la fuerza necesaria para avanzar en el camino del servicio. Esta comprensión no significa que debamos confundir al guru histórico con Balarāma, sino reconocer el principio espiritual mediante el cual la misericordia del Señor llega hasta nosotros a través de la guía de los devotos y de la sucesión discipular.
Podemos tener conocimiento y buenas intenciones, pero necesitamos fuerza espiritual para permanecer firmes cuando aparecen dificultades. Necesitamos fuerza para continuar cantando, para servir cuando nadie nos observa, para aprender a perdonar, para cuidar nuestra relación con los vaiṣṇavas y para mantener nuestro corazón orientado hacia Kṛṣṇa.
Esa es la fuerza que podemos pedirle a Balarāma.
No solamente fuerza para enfrentar el mundo, sino fuerza para servir.
El arado en nuestro corazón
Tal vez por eso el arado de Balarāma puede convertirse en una imagen tan profunda para nuestra propia vida.
Podemos imaginar nuestro corazón como un campo que necesita ser preparado. Hay lugares fértiles donde el bhakti puede crecer fácilmente, pero también hay zonas endurecidas por viejos hábitos, deseos y apegos. Hay semillas que esperan germinar y malezas que necesitan ser retiradas.
Entonces aparece Balarāma con Su arado.
Su misericordia remueve la tierra.
Abre nuevos espacios.
Retira aquello que obstaculiza.
Prepara el terreno.
Y después podemos recibir nuevamente la semilla del Santo Nombre.
La enseñanza es sencilla pero profunda: no debemos temer a la transformación que el servicio espiritual produce en nosotros. A veces aquello que necesita ser removido puede estar muy arraigado, pero el propósito de Balarāma no es destruir nuestro corazón, sino prepararlo para que pueda convertirse en un lugar donde crezca la enredadera del bhakti.
Una enseñanza para nuestro tiempo
Vivimos en una época en la que constantemente buscamos fuerza fuera de nosotros. Buscamos seguridad en las posesiones, reconocimiento en los demás y estabilidad en aquello que cambia continuamente. Balarāma nos invita a buscar una fuerza diferente, una fuerza que no dependa de las circunstancias externas.
La verdadera fuerza es aquella que nos permite permanecer en servicio.
Es la fuerza para levantarnos después de una caída, para continuar cuando el camino parece difícil, para aceptar la guía de quienes nos ayudan espiritualmente y para compartir con otros aquello que hemos recibido.
Quizás esta sea una de las oraciones más sencillas que podemos ofrecerle a Śrī Balarāma:
"Oh Balarāma, dame la fuerza para servir."
Ara mi corazón.
Retira aquello que me aleja de Kṛṣṇa.
Dame buena asociación.
Dame humildad para aprender.
Dame fortaleza para continuar.
Y permite que la semilla del bhakti crezca hasta convertirse en una hermosa enredadera que finalmente pueda descansar a los pies de loto de Śrī Śrī Rādhā y Kṛṣṇa.
Śrī Balarāma no está separado de Kṛṣṇa. Él es Su hermano, Su compañero, Su protector y Su servidor eterno. Es Baladeva, Balarāma, Saṅkarṣaṇa, Haladhara y, en la misericordia de Śrī Caitanya Mahāprabhu, Nityānanda Prabhu.
Por eso, cuando recordamos a Balarāma, podemos pedir algo mucho más valioso que la fuerza para enfrentar las dificultades de este mundo.
Podemos pedir la fuerza para servir con amor.
Śrī Balarāma ki jaya.
Śrī Baladeva Prabhu ki jaya.
Śrī Nityānanda Prabhu ki jaya.
Śrī Kṛṣṇa-Balarāma ki jaya.
Śrī Vṛndāvana-dhāma ki jaya.
Fuentes para profundizar
La principal fuente para conocer los pasatiempos de Śrī Balarāma es el Śrīmad-Bhāgavatam, Canto Décimo, especialmente los capítulos relacionados con Su aparición y Sus pasatiempos en Vṛndāvana.
El Śrī Caitanya-caritāmṛta, Ādi-līlā, capítulo 5, es fundamental para comprender la posición de Balarāma como primera expansión de Kṛṣṇa, Su relación con Saṅkarṣaṇa, Śeṣa y Nityānanda Prabhu.
También pueden consultarse Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, especialmente los capítulos dedicados a los pasatiempos de Dhenukāsura y Pralambāsura, así como las enseñanzas de Śrīla Prabhupāda sobre Balarāma y el principio de guru-tattva.
Para el lector que desee profundizar directamente en las Escrituras, estas obras permiten pasar de la narración a la contemplación y descubrir que detrás de cada pasatiempo existe una enseñanza sobre nuestra propia relación con el servicio devocional.








