En una ocasión, el gran sabio Narada Muni descendió a Brahmaloka y se acercó a su padre, el Señor Brahma , con el corazón lleno de curiosidad devocional. “¡Oh, mejor de los semidioses!”, dijo Narada, “por favor explícame cuál es el nombre del ekadasi que aparece en la quincena oscura del mes de Phalguna y cuáles son sus glorias, pues hasta ahora no ha revelado este secreto”.
Brahma, complacido por la pregunta de su hijo, respondió con reverencia: "Este ayuno se llama Vijaya Ekadasi , y sus méritos son inmensos. Quien lo observa correctamente obtiene victoria en esta vida y en la siguiente. Escucha ahora su historia, que proviene del Treta-yuga".
En aquel tiempo sagrado, Sri Rama , el Señor Supremo encarnado como príncipe de Ayodhya, había sido exiliado al bosque junto con Su hermano Lakshmana y la Deidad de Su vida, Sita Devi . Vivían en Panchavati , un hermoso paraje boscoso, cuando el demonio Ravana tramó un engaño cruel para raptar a Sita y llevarla a Lanka.
Al descubrir la ausencia de Sita, Rama y Lakshmana quedaron devastados por el dolor. Recorrieron bosques y montañas, llamándola con el corazón angustiado. En su camino encontraron al valiente Jatayu , el rey de las águilas y devoto fiel de Rama, que había intentado detener a Ravana pero había sido herido mortalmente. Con las últimas fuerzas, Jatayu relató el secuestro y entregó su vida en el regazo de Rama, obteniendo así la liberación suprema.
Continuando la búsqueda, Rama se hizo amigo de Sugriva , rey de los vanaras, derrotó al usurpador Vali y reunió un poderoso ejército de monos, osos y aliados, con Hanuman como su más fiel siervo. Marcharon con gran determinación hacia la costa del océano, listos para rescatar a Sita.
Pero al llegar a la orilla, se enfrentaron a un obstáculo inmenso: el vasto océano que separaba el continente de Lanka. Rama, actuando en Su lîla como un rey humano ejemplar, se sentó en meditación profunda y se preguntó cómo cruzar con todo Su ejército para atacar al demonio Ravana. Lakshmana, siempre atento, le dijo: "¡Oh Rama! A media yojana de aquí, en la isla de Kumari, hay un ashram donde vive el sabio Bakadálbhya Muni . Él conoce todos los secretos de los votos y los ritos védicos. Ve a él; te revelará el camino para la victoria".
Rama, confiando en las palabras de Su hermano, se dirigió al ashram del sabio. Al llegar verlo, Bakadálbhya Muni se levantó con reverencia extrema, pues reconocía al Señor Supremo. Rama, con humildad perfecta, ofreció pranams y le explicó toda la situación: el rapto de Sita, la alianza con Sugriva, el ejército reunido y el problema del océano. “¡Oh sabio!”, dijo Rama, “¿cómo podemos cruzar este mar y obtener victoria sobre Ravana?”.
El muni, con el corazón lleno de compasión y sabiduría, respondió: "¡Oh Rama, el más elevado de los reyes! Tú eres el Señor mismo, pero en Tu lîla muestras el camino para todos. Escucha el secreto de Vijaya Ekadasi , el voto que otorga triunfo en toda empresa justa. Si Tú y Tus generales lo observan, el océano mismo se someterá, y Ravana caerá derrotado".
Entonces, el sabio explicó detalladamente el rito. "Comiencen en Dashami , el día anterior: báñense, purifíquense y preparen un altar limpio. Construyan un kalasha sagrado con agua pura de río, adornado con ramas de mango, hojas, un coco, hilos rojos y símbolos de los devas protectores. Colóquenlo frente a una imagen de Vishnu y adórdenlo con incienso, lámpara de ghee, flores, frutas y mantras.
En Vijaya Ekadasi , guarden ayuno estricto, permanecieron todo el día en adoración del kalasha, cantando los santos nombres de Hari y recordando Sus glorias. Manténganse despiertos en la noche, en vigilia devocional. Al amanecer de Dvadasi , báñense nuevamente, completen la adoración y donen el kalasha a un bráhmana puro, junto con caridad generosa y prasadam. Así, la diosa de la victoria se volverá favorable”.
Rama escuchó con atención y, lleno de alegría, aceptó el voto. Junto con Lakshmana, Hanuman, Sugriva y todos los generales, observaron Vijaya Ekadasi con fe perfecta, siguiendo cada paso del rito. Al día siguiente, por la gracia de este voto y el poder divino de Rama, el océano se sometió: las piedras flotaron formando un puente grandioso, y el ejército cruzó triunfante hacia Lanka.
Rama conquistó la ciudad de Ravana, rescató a Sita, desarrolló el dharma y regresó victorioso a Ayodhya. Así, incluso el Señor Supremo mostró en Su lîla el poder de Vijaya Ekadasi para quienes se refugian en Él.
Brahma concluyó ante Narada: “Tal como Rama obtuvo la victoria suprema, todo devoto que observe este ekadasi con fe conquista sus 'Ravanas internos' —pecados, obstáculos y enemigos— y recibe la bendición de Hari”.







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