La historia (kathā) de Bhaimi Ekadashi (Ekadashi de Jaya o Bhaimi, Magha Krishna Paksha) se centra en la misericordia del Señor Krishna hacia dos gandharvas pecadores, liberados de una maldición demoníaca.
En los bosques celestiales de Nandana, en el reino de Indra, el rey de los devas organizó un gran sacrificio, rodeado de gandharvas, apsaras y sabios que cantaban himnos divinos.
Entre los músicos principales estaba Chitrasena , el jefe de los gandharvas, con su esposa Malini y su hijo Malyavan .
Mientras cantaban, apareció la apsara Pushpavati , cuya belleza era incomparable: ojos de loto, piel como oro, movimientos gráciles. Chitrasena, Malini y Malyavan quedaron cautivados al instante.
Olvidaron el ritmo y la melodía; sus voces fallaban, pronunciaban mal, bailaban descuidadamente. Indra, percibiendo la causa, se enfureció: "¡Necios inútiles! ¡Fingís cantar para mí mientras están embriagados de lujuria mutua! ¡Me burláis! Os maldigo a sufrir como piśāchas (demonios hambrientos) en la Tierra, como marido y mujer, cosechando las reacciones de vuestras ofensas".
Al instante, los tres cayeron del paraíso a una cima nevada del Himalaya. Perdiendo su inteligencia celestial, se transformaron en piśāchas horrendos: sin gusto, olfato ni tacto.
El frío era atroz; no podía dormir, el viento helado les helaba los huesos, la nieve interminable les hacía castañetear los dientes y erizarse el pelo de terror. Vagaban abrazados por calor, en un infierno peor que los narakas descritos en las escrituras.
Malyavan dijo a Pushpavati: "¿Qué pecados abominables cometimos para sufrir así en cuerpos de piśāchas, en este entorno imposible? Esto es absolutamente infernal. Aunque el infierno es feroz, nuestro sufrimiento es aún más abominable. ¡Está claro que nadie debe cometer pecado!".
Por gran fortuna, aquel día era Jaya (Bhaimi) Ekadashi de Magha. En su miseria, sin encontrar comida ni agua en las alturas, ni cazar ni comer frutos, ayunaron completamente sin saberlo.
Colapsaron exhaustos bajo un árbol pipal (sagrado para la oración) y no se levantaron. La noche fue peor: frío glacial, sin sueño ni placer, solo abrazados temblando.
Al amanecer de Dwadashi, Krishna, el misericordioso Hari, intervino. Una vimana celestial descendió, con un coro de seres divinos cantando sus alabanzas. Las piśāchas recuperaron sus formas originales, vestidos con joyas y oros celestiales.
Subieron al vimana y volaron directo a Amaravati, ante Indra. Ofrecieron reverencias alegres. Indra, asombrado, preguntó: "¿Qué méritos extraordinarios hicisteis para liberaros tan pronto de mi maldición irresistible?".
Malyavan respondió: "¡Por la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios, Señor Vasudeva, y la influencia poderosa de Jaya Ekadashi, el día más querido para Él, fuimos liberados de nuestro estado piśācha! Observamos servicio devocional a Vishnu ayunando en Jaya Ekadashi, y así regresamos felices a nuestro estatus original".
Indra alabó a Krishna y decretó que esta historia se contara en todos los sacrificios celestiales. Yudhisthira, al oírla de Krishna en el Bhagavatam, la transmitió para que todos observen Bhaimi Ekadashi, liberándose de pecados y demonios internos.
Lección : Este kathā enseña que Bhaimi Ekadashi arrasa toda influencia demoníaca o fantasmal en el alma, libera karmas pesados y otorga bendiciones equivalentes a todos los Ekadashi del año.
En la tradición, se asocia con Varahadeva (quien levanta la Tierra del pecado), y ayunar con bhakti purifica para el servicio eterno a Krishna.







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