Cada vez que los devotos se reunían para cantar el mahā-mantra, algo extraordinario sucedía. El ambiente parecía transformarse por completo. Los corazones se purificaban, las lágrimas aparecían sin esfuerzo y el Santo Nombre despertaba una felicidad que ningún placer material podía ofrecer.
Entre todos los participantes de aquellos kīrtanas había un devoto cuya danza parecía provenir directamente del mundo espiritual: Śrīla Vakreśvara Paṇḍita.
Cuando comenzaba el canto, él cerraba los ojos y poco a poco su cuerpo empezaba a moverse al ritmo del mahā-mantra. No era una danza aprendida ni preparada. Cada movimiento brotaba espontáneamente de un corazón completamente absorto en Kṛṣṇa.
Los devotos observaban maravillados cómo, mientras los mṛdaṅgas marcaban el compás y los karatālas resonaban con fuerza, Vakreśvara giraba, levantaba los brazos y glorificaba al Señor con una alegría imposible de describir.
Las horas transcurrían sin que su entusiasmo disminuyera.
Lo que para cualquier persona habría significado un enorme esfuerzo físico, para él era simplemente la expresión natural del amor por el Señor.
Las escrituras narran que, en una ocasión, Vakreśvara Paṇḍita permaneció danzando durante setenta y dos horas consecutivas.
Tres días completos.
Sin descansar.
Sin comer.
Sin mostrar señales de agotamiento.
Mientras tanto, los devotos continuaban relevándose en el canto para acompañarlo, pues nadie era capaz de mantener el mismo ritmo durante tanto tiempo. Sin embargo, la energía de Vakreśvara no disminuía. Parecía que una fuerza completamente espiritual sostenía cada uno de sus movimientos.
Śrī Caitanya Mahāprabhu contemplaba aquella escena con inmensa satisfacción. Él sabía que aquella danza no pertenecía al mundo material. Era la manifestación visible del prema, el amor puro por Kṛṣṇa.
Poco a poco comenzó a reunirse una multitud alrededor del lugar. Cientos de personas deseaban contemplar el extraordinario kīrtana. Sin darse cuenta, muchos empezaron a acercarse demasiado y el espacio para bailar se hizo cada vez más reducido.
Entonces ocurrió algo que los presentes jamás olvidarían.
El propio Śrī Caitanya Mahāprabhu comenzó a abrir espacio entre la multitud.
Con Sus propias manos apartaba suavemente a las personas para que Vakreśvara pudiera continuar danzando sin obstáculos.
El Señor Supremo, a quien todos los universos adoran, estaba sirviendo personalmente a Su devoto.
Aquella imagen quedó grabada para siempre en el corazón de quienes la presenciaron.
Mahāprabhu quería enseñar que el servicio ofrecido con amor puro es tan valioso que incluso Él mismo se complace en servir a quienes Le sirven con total entrega.
En otra ocasión expresó unas palabras que revelan cuánto apreciaba el canto de Vakreśvara.
Dijo que, si pudiera obtener diez mil gandharvas, los músicos celestiales más expertos del universo, para acompañar el canto de Vakreśvara, Su felicidad sería completa.
Con estas palabras no estaba elogiando únicamente la habilidad musical de Su devoto. Estaba revelando que el verdadero kīrtana no depende de la perfección técnica, sino de la pureza del corazón.
Vakreśvara nunca buscó fama ni reconocimiento. No danzaba para ser admirado. No intentaba impresionar a nadie.
Su única intención era ofrecer cada movimiento, cada respiración y cada latido de su corazón como una ofrenda de amor a Śrī Śrī Rādhā y Kṛṣṇa.
Los grandes ācāryas explican que esta extraordinaria capacidad para experimentar el éxtasis espiritual no era fruto de una práctica externa. Vakreśvara Paṇḍita es identificado como la manifestación de Tuṅgavidyā Sakhī, una de las ocho principales sakhīs de Śrīmatī Rādhārāṇī, experta en música, danza y servicio amoroso a la Divina Pareja.
Por ello, cuando danzaba durante el saṅkīrtana de Mahāprabhu, simplemente estaba manifestando en este mundo el mismo servicio eterno que realiza en Vṛndāvana.
Su vida continúa siendo una inspiración para todos los practicantes de bhakti.
Nos enseña que el saṅkīrtana no consiste únicamente en cantar melodías hermosas. Es abrir el corazón al Santo Nombre hasta permitir que cada palabra pronunciada sea una expresión sincera de amor y entrega.Cuando el ego desaparece y solo permanece el deseo de complacer al Señor, incluso los movimientos más sencillos pueden convertirse en una danza eterna.
Por eso, los vaisnavas recuerdan a Śrīla Vakreśvara Paṇḍita no solamente como el gran bailarín del movimiento de saṅkīrtana, sino como un ejemplo vivo de que el amor puro por Kṛṣṇa tiene el poder de transformar completamente el cuerpo, la mente y el alma.
Y cada vez que un devoto canta el mahā-mantra con sinceridad, siguiendo las huellas de Mahāprabhu y de Sus asociados, el espíritu de aquel kīrtana eterno continúa vivo, invitando a todas las almas a regresar al servicio amoroso de Śrī Śrī Rādhā y Kṛṣṇa.
Fuentes
- Śrī Caitanya-caritāmṛta (Ādi-līlā 10 y Madhya-līlā).
- Śrī Caitanya-bhāgavata de Śrīla Vṛndāvana Dāsa Ṭhākura.
- Gaura-gaṇoddeśa-dīpikā de Kavi Karṇapūra.
- Comentarios de Śrīla A. C. Bhaktivedanta Swami Prabhupāda.
- Comentarios de Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura y Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Ṭhākura.






0 comments:
Publicar un comentario